#ConcursoMejorPromedio: Romina Leiva Acevedo, de Corrientes, es una de las ganadoras de la Beca PIPORÉ en la categoría de Universidades

#ConcursoMejorPromedio: Romina Leiva Acevedo, de Corrientes, es una de las ganadoras de la Beca PIPORÉ en la categoría de Universidades

La estudiante es de la localidad de Sauce, y cursó el 2do Año del Profesorado de Educación Inicial del Instituto Superior de Formación Docente con promedio 10 en 2018. El certificado de reconocimiento lo recibió de la mano del gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, en el marco del 19° Aniversario de Misiones Online. La beca por 15 mil pesos fue entregada por Silvio Leguía, en representación de la Cooperativa de Productores de Yerba Mate de Santo Pipó Ltda. 

Romina Yanet Leiva Acevedo (30) por primera viajó fuera de su pueblo – localizado a casi 400 kilómetros de Corrientes Capital-, acompañada de su esposo José Vargas. “Nunca viajamos solos”, fue lo primero que expresó, entre nervios y ansiedad, cuando llegó al Hotel Maitei Posadas para asistir al evento de premiación a los 14 estudiantes Mejores Promedios del país, resultado del certamen que promueve la empresa periodística.

Estudia, tiene dos hijos, acompaña a su esposo en la atención del negocio de la panadería que llevan adelante, es diseñadora de vestuario de carnaval, entre otras ocupaciones a las que se dedica en su vida. «Dudé en venir, pero era la primera vez que tendría un reconocimiento por mi esfuerzo cotidiano, por buscar siempre ser mejor en todo lo que hago. Y decidí aceptar la invitación de la organización y estar presente en Posadas», señaló.

La estudiante correntina ganó una media beca por su promedio de excelencia en 2018, ya que compartió el premio por empate en la categoría de Universidades de provincias del resto del país con el estudiante de Santa Fe, Franco Zamponi.

 

 

El Concurso Mejor Promedio es organizado por Misiones Online, con el apoyo de empresas e instituciones de la provincia. Tiene por objetivo estimular la dedicación, el esfuerzo y el compromiso con la educación de estudiantes de excelencia, con la entrega anual de premios y becas, en la búsqueda de valorar y renovar las esperanzas de los jóvenes que deciden construirse un mejor futuro a través del conocimiento. La iniciativa también fue declarada de interés provincial por la Cámara de Diputados de Misiones.

El evento de premiación se llevó a cabo el martes 9 de abril, en el Teatro de PROSA del Parque del Conocimiento, en la ciudad de Posadas. La delegación de becados de otras provincias estuvieron alojados en el Hotel Maitei Posadas, y el programa de actividades incluyó para el grupo de Mejor Promedio un almuerzo y visita turística al Parque de la Cruz de Santa Ana, con el apoyo del Ministerio de Turismo de la provincia.

 

 

En marzo, Romina cumplió 30 años. Vive con su esposo José Vargas y sus dos hijos, Didier y Bárbara, en la localidad de Sauce, al sur de Corrientes y en el límite con Entre Ríos. Una mujer de buena madera, de carácter fuerte, decidida. Se plantea metas y las cumple, pero también se hace tiempo para disfrutar de la familia, de la música que le gusta (Heavy Metal y Hard Rock), se interesa por el arte, le encanta dibujar y diseñar atuendos de fantasía y vestimentas de carnaval, incluso sus diseños son utilizados en las comparsas sauceñas.

Romina buscaba una beca para su hija que es promedio 10 en el nivel primario, y se encontró con el Concurso Mejor Promedio, que también le presentaba una oportunidad para ella. “Mi hija Bárbara tiene el mejor promedio en la escuela -dijo orgullosa-, pero mientras la inscribía, vi que podía hacer lo mismo conmigo”. Aunque su pequeña no ganó el certamen, ella quedó como finalista en su categoría.

Recordó que se inscribió al concurso dos días antes que finalice el plazo, el 31 de diciembre de 2018. “Tomé conocimiento del certamen buscando becas de primaria para mi hija. Doy gracias a la iniciativa de Misiones Online, admirándola, creyendo firmemente que es una manera de motivar a los estudiantes que con empeño y esfuerzo -como es mi caso- logran que uno se sienta de alguna manera valorado. Es muy duro escuchar que algunos creen que “los 10 no sirven” como escuché muchas veces expresarse, o incluso hasta hay personas que se burlan de las personas que se dedican al estudio, alegando que un 6 es suficiente. Esto lo hacen sin entender todo lo que uno deja de lado para lograrlo, haciendo todo lo posible para hacer todo bien, para ampliar su conocimiento en lo que realmente a uno le importa. Hay miles de desmotivaciones todos los días y con este concurso se demuestra que hay personas que entienden que todos necesitamos ser valorados por nuestro esfuerzo, muchas gracias por eso”, expresó Romina en la entrevista con Misiones Online.

 

Un premio, una ayuda y nuevas esperanzas

La noticia de haber logrado ser finalista del concurso por su excelente promedio la tomó por sorpresa a Romina: “Con mucha felicidad y asombro, ya que no aparecí en la etapa de los ganadores provisorios –tiempo en que la organización corrobora que los potenciales becados se ajusten a las bases y condiciones del concurso- , por lo tanto ya no esperaba nada. Ahora, a este premio lo siento como un reconocimiento a mi esfuerzo, por supuesto que no es fácil estudiar más cuando se trabaja y se tienen hijos”, expresó.

La media beca obtenida la ayudará a no sentirse sola mientras estudia: “Este premio te anima a seguir capacitándote, es una ayuda pero también un reconocimiento por nuestros esfuerzo y perseverancia. Me motivará a ser cada día mejor”, expresó convencida que será un incentivo en el año para volver a participar en la convocatoria de 2019.

En relación al destino que dará a los fondos, dijo que piensa invertirlos en cursos de capacitación para mejorar su educación. “Siempre veo cursos que me gustarían hacer, pero la economía lamentablemente no ayuda. En el Profesorado de Educación Inicial donde estudio, el curso funciona en el Centro Integrador Comunitario de mi ciudad, y allí no tenemos pupitres, escribimos sobre tablones y usamos sillas plásticas, por ejemplo”, graficó Romina.

Al comienzo de la carrera eran un grupo de 130 alumnos, pero solo la mitad de los estudiantes podía escribir sobre un soporte. “En la actualidad somos aproximadamente 70 alumnos, no tenemos portero, la limpieza de nuestro salón la hacemos colaborando entre todas, armando grupos que se encargan de ella semanalmente. Este salón también se utiliza para actos, fiestas, cumpleaños y también para el Profesorado de Matemáticas que se cursa de 13 a 18 horas todos los días”, describió la estudiante respecto a la realidad con la se enfrentan diariamente y que resuelven en forma colaborativa.

La vida de estudiante no va en línea con la vida de Romina, por su trabajo diario en la casa y el acompañamiento a los hijos.

“Me encanta estudiar, tuve que adaptarme para poder cumplir con esta meta. La economía decrece día a día, cursar para ser maestra jardinera no es solo cuestión de actitud sino también de aptitud, tiene un costo económico elevado por lo menos para mí que quiero que mis trabajos y presentaciones se vean impecables, pongo toda mi empeño, amor, dedicación en cada cosa que hago para que se refleje mi interés y mis ganas de aprender, de mejorar cada día en lo que elegí estudiar, cualquiera de mis profesores son testigos de mi entrega. Hay gastos en impresiones, encuadernaciones, anillados, presentaciones, fotocopias diarias las cuales los costos siempre van subiendo y durante las prácticas docentes las preparaciones para las clases con los niños todo corre por nuestra cuenta”, indicó Romina.

La carrera de Maestra Jardinera asegura la eligió por vocación. “Es el primer eslabón del sistema educativo, porque es dedicarse al cuidado y enseñanza de los más chicos, para estar en los primeros años de la vida de los niños, por eso la elijo, porque me gusta, me motiva e inspira, todos sabemos que las maestras jardineras no están bien posicionadas económicamente, pero el amor que las rodea en este trabajo no se puede comprar. Es estar en contacto con la esperanza y futuro que son los más pequeños”, manifestó la futura profesional.

El profesorado de Educación Inicial se dicta de lunes a viernes de 18.30 a 23 horas en el Instituto al que asiste Romina, por lo que después de ese horario regresa a cocinar y a preparar todo para el siguiente día. “Mi hijo mayor, Didier va a el colegio secundario y Bárbara al segundo grado en la escuela primaria. A diario ellos, junto a su papá, van a esperarme a la salida del CIC. Luego de cenar, limpiar y que este todo organizado para el siguiente día, adelanto lecturas e investigo sobre los temas dados para poder realizar los trabajos prácticos que siempre hay. Estudio más en horario de la siesta ya que mis hijos están en el colegio, por la mañana no puedo porque trabajo en mi panadería. Luego del almuerzo, preparar a los niños para el colegio y la limpieza recién puedo dedicar un tiempo a las tareas del profesorado, si no me alcanza el tiempo al siguiente día antes de ir a la panadería estudio un poco, me dedico a leer o hacer trabajos cuando tengo mucho que hacer o estudiar para finales falto en la panadería. Para hacer todo esto siempre cuento con el apoyo de mi marido y mis suegros. Trabajo todos los días, excepto los sábados”, relató la estudiante.

 

 

De esta forma, su meta es lograr ser un ejemplo para sus hijos. “Quiero que ellos accedan a la educación, me propongo darles las mejores herramientas para que puedan construir su propio futuro mientras yo también construyo el mío. Fui madre desde adolescente, y desde que supe que estaba embarazada no paramos de trabajar con el padre de mis hijos, con cual mantengo una relación de 18 años, aprendiendo y superándonos lo mas que podemos, con miles de trabas, adversidades y problemas que nos presento la vida. Progresar en la panadería que funciona desde el 2003, terminar mi carrera, dejarlo todo en esa entrega y poder trabajar un día en el jardín de infantes que está en frente de mi casa, esas son mis metas”, expresó esperanzada la estudiante.

Paralelamente, y después de un receso forzado por una enfermedad, también volverá a diseñar los trajes de carnaval para la comparsa de Sauce en 2020. “Hemos iniciado reuniones con la comisión de la comparsa campeona del carnaval Sauceño «KOEMBOTA» con 20 años de antigüedad, y posiblemente empezaremos a diseñar los trajes con miras al 2020”, adelantó la ex bailarina.

Romina fue parte de la comparsa de Sauce como bailarina desde chica, y desde los 10 años siempre se diseñó su propio vestuario. Ahora, su hija Bárbara baila desde los 2 años.

 

 

 

 

 

Por Patricia Escobar 

 

 



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