Caminos low cost

Caminos low cost

En las ciudades tenemos todo tipo de transportes, conexiones que nos llevan de un punto a otro, transito, trafico, bocinas, semáforos, sendas peatonales, para bicicletas. Enlaces que nos permiten acortar distancias, movilizarnos, llegar y partir como dos momentos distintos y a la vez tan iguales.

 

Quizás partir, sea una forma de llegar y muchas veces pensamos que partimos cuando en realidad puede que estamos llegando, asentando, conociendo, dejando una sonrisa como un contrato consentido donde no hacen faltas las formas.

 

En la actualidad tenemos presente lo inmediato, lo urgente, rápido, accesible como características que garanticen la mayor efectividad de esta manera tomemos como ejemplo las aerolíneas; cada vez más rutas aéreas nos permiten alcanzar máximas distancias en menor tiempo. Mayor capacidad de transporte, cada vez más seguros, confortables con mayor accesibilidad e incluso con nuevas denominaciones; el mejor servicio con un solo condicionante el tamaño de la valija.

 

Algo que pareciera tan simple como un objeto que conserva las prendas que vamos a llevar, los elementos personales que nos van acompañar marcan una diferencia sustancial.

 

Hay como una ola de combinación entre lo barato y accesible y entre ellas el detalle del menor volumen de equipaje.

 

 

Viajar nos permite soñar y disfrutarlo en distintos momentos desde distintas perspectivas dado que lo preparamos, lo vivimos y al regresar evocamos al mismo, cargado de recuerdos. De experiencias vividas, trayendo al presente las emociones que registramos en nuestro cuerpo.

 

Viajar evidencia un camino elegido una dirección definida entre varias posibles. La elección estará determinada por el lugar, la distancia, la finalidad, la necesidad o el placer de realizarlo.

 

Una vez establecido el destino, nos lanzamos a la aventura de lo incierto, lo inesperado porque frente a todo control de inexactitudes nada garantiza que no existan cambios sobre la marcha, situaciones inesperadas, llegadas, partidas, cambios de horarios o de ruta y ya estamos embarcados, predispuestos a vivir la experiencia. Hay algo que está latente todavía por descubrirse.

 

Si lo vemos como experiencias vividas no hay ningún camino que nos lleve a bajo costo en menor volumen, sino todo lo contrario, el equipaje volverá cargado de emociones, risas, aprendizajes que no estarán allí a menos que te decidas a iniciarlo.

 

La coordenada de largada será la que tu definas, el destino tu sueño más anhelado el cual tendrá que ser enfrentado a tu miedo a lo no visto, a tu necesidad de controlar y lanzarte a la posibilidad de que cambie el rumbo en el camino a que pasen cosas inesperadas y hasta incluso despedidas no estipuladas; algo si es seguro nunca todo lo que traigas tendrá un bajo costo, todo tendrá muchísimo valor agregado que transcenderá tu cotidianidad. Que no se medirá en objetos sino que estará valuadas del sentido que vos mismo le des a cada situación vivenciada.

 

¿Cuál es el viaje que quieres realizar en tu vida? ¿De qué modo deseas realizarlo?  Imagínate que estas parado en la pista, ¿estás listo para el despegue?  ¿Qué cosas necesitas modificar y que cosas necesitas conservar? Si tu equipaje solo se reduciría a un elemento ¿Qué llevarías?

 

¿Te atreverías a desafiar tus propios límites?  Si tuvieras la certeza de que alcanzarías todos tus destinos ¿Qué lugares estarías dispuesto a conquistar? Y si este fuera el momento, y si dejaras de pensar en partir o en llegar y lo modificaras por transitar y descubrir, celebrar, aprender ¿qué decisiones tomarías hoy? La vida como un camino de aprendizaje….

 

Por: Natalia Ferreira, mnataliaferreira@gmail.com                                                  



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