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«El guardavidas no se entrena únicamente para salvar vidas sino para prevenir», explicaron desde la Dirección de Seguridad Acuática

Franco Bacigalupi, de la Dirección de Seguridad Acuática de Misiones recordó que el rol de los guardavidas es fundamental en piletas, balnearios y otras zonas habilitadas para nadar. En este momento, más de 137 profesionales aprobaron la reválida y están preparados para trabajar durante la temporada de verano en Misiones.

 

Durante noviembre se realizó el examen teórico-práctico anual que autoriza a los guardavidas a desempeñar su labor. Bacigalupi expuso que, si bien la cantidad de profesionales es menor a la necesaria, el jueves próximo evaluarán a un nuevo grupo proveniente de las escuelas de guardavidas provincial y municipal.

 

Franco Bacigalupi- Red Ciudadana

 

Varias localidades buscan conocer cuáles son los requisitos para contar con estos profesionales; algunas de ellas están adheridas a la Ley de Seguridad Acuática y solicitan que los guardavidas sean oficiales y con reválida. Actualmente, Posadas cuenta con 120 guardavidas que aprobaron esta prueba mientras que Oberá posee 17.

 

“Estamos justitos, la prueba de reválida en nuestra provincia es una de las más difíciles de Argentina y desde la Dirección de Seguridad Acuática y la Subsecretaría de Protección Civil deseamos tener los mejores profesionales capacitados sabiendo que contamos con grandes espejos de agua”, explicó.

 

“Lo ideal es que, en todos los balnearios, piletas, parques acuáticos o espejos de agua, esté presente un guardavida con título, no una persona que quiere trabajar en esa posición sin formación”, afirmó. “El guardavida no se entrena únicamente para salvar vidas sino para prevenir”, agregó.

 

“Si como guardavida digo que durante esta temporada tuve que realizar veinte rescates, soy el peor, porque lo que debo hacer es prevención evitando que eso ocurra”, señaló.

 

“Todos los municipios que se adhirieron a la Ley tenían ordenanzas vinculadas con el tema o incluso inspectores, como en Posadas”, contó. Poseer ambas normativas les permite a las localidades complementar y completar los requerimientos.

 

“Si realizamos inspecciones y vemos, por ejemplo, que una pileta tiene agua verdecina y resulta insegura para que el guardavida pueda visualizar si alguien requiere ayuda, informamos inmediatamente a las autoridades municipales para que lo resuelvan”, indicó.

 

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Recomendó a la población que concurra a lugares habilitados que cuenten con este experto. Si el individuo acude a una zona que no lo tiene y tampoco conoce el lugar, es fundamental consultar, preguntando por posibles pozos o piedras que puedan estar debajo del agua.

 

Mencionó que la gente sin conocimiento en las características de un área, repite lo que otros hacen. “La gente se tira de cabeza y se golpea con una piedra porque vio a un chico hacer lo mismo, pero quizás ese chico toda su vida nadó ahí y sabe cómo lanzarse y caer”, añadió.

 

La acción del guardavida es vital en casos de desconocimiento, se puede solicitar información, ayuda e incluso pedirle que preste más atención a determinada persona si esta se siente insegura o recién está conociendo el espacio.

 

En cuanto a los niños, recalcó que “los adultos son responsables de lo que le sucede al menor, incluso más que el guardavida”. Aseguró que es importante que mantengan una distancia máxima de un metro a un metro y medio del niño.

 

“En otras épocas los tíos y los abuelos llevaban a los chicos a los arroyos y enseñaban a flotear y a manotear, eso ya no suele suceder”, dijo. Los niños van solos y aprenden sin supervisión, pero ante una situación de peligro, entran en pánico”.

 

Ante la posible presencia de palometas en el río comentó que “el ecosistema ha convertido al río en una gran laguna, por lo que es apto para este tipo de peces denominados duros y no sus depredadores naturales como el yacaré.”

guardavidas

Además, la cantidad de algas acumuladas por las aguas quietas le brinda protección al cardumen y pueden estar cerca de las playas o zonas en las que se realiza deporte náutico. Las palometas se alteran cuando hay movimiento, atacando, explicó Bacigalupi y aclaró, no tienen hambre, sino que están defendiéndose.

 

Ocurrido un ataque de palometas, existe un protocolo de acción, primeramente, se retira a las personas del área y luego se realiza prevención.

 

Es algo que no podemos controlar, depende de la temperatura y este año tendremos sequías y bajada de agua en el río, por lo que estaremos atentos”, finalizó.

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