“Pasame tu mail”: las reuniones virtuales se multiplican para evitar la soledad ante el aislamiento por el coronavirus

“Pasame tu mail”: las reuniones virtuales se multiplican para evitar la soledad ante el aislamiento por el coronavirus

Es una opción de encuentro entre amigos y también para mantener el vínculo con personas mayores y pacientes de riesgo. El uso de redes se duplicó.

 

 

 

 

La última vez que una de ellas había pedido la dirección de correo electrónico de las otras fue hace diez años: estaban organizando el primer entrenamiento del que sería su equipo (muy amateur) de fútbol. Después vino -primero- BlackBerry Messenger, los grupos de chat de Facebook  y, por ahora inamovible, WhatsApp. Pero justamente en el grupo de WhatsApp que quince amigas comparten, una de ellas dice: «Pasen su mail así las invito».

 

 

 

 

 

 

 

 

La invitación tarda menos de cinco minutos en llegar: un link para, este viernes a las 21, entrar a una misma reunión virtual. Una videollamada grupal con un solo requisito: que cada una se arme una picada para que parezca una cena conjunta. «Lo hacemos para vernos un rato. En otras condiciones, no nos hace falta vernos y alcanza con chatear o hablar por teléfono, pero ahora mismo, en momentos de estar guardadas, necesitamos vernos», cuenta Marisa.

 

 

 

 

Todos los martes, Romina cena con tres amigas de la escuela secundaria en una parrilla de Boedo. Siempre la misma. El corte de carne que piden varía. El postre, no: siempre flan mixto. «Este martes hicimos videollamada grupal. Nos cocinamos algo que nos gustara y charlamos durante toda la cena. De nada en particular, pero no queríamos frenar nuestro ritual. Lo hacemos hace casi diez años y con el teléfono podemos resolverlo enseguida», explica.

 

Las videollamadas que compartieron las amigas de la parrilla y la picada online que compartirá el otro grupo son una muestra de un fenómeno global: según Webex, un software que monitorea el uso de aplicaciones para videollamadas, hubo 5.000 millones de minutos de ese tipo de reuniones virtuales en los primeros quince días de marzo. Durante el brote de coronavirus, las llamadas realizadas a través de Facebook Messenger y WhatsApp se han duplicado en los países más afectados por la pandemia, especialmente Italia​, en comparación con el mismo período del año pasado.

 

 

 

 

Hacer videollamadas con las personas mayores de sesenta años -el principal grupo de riesgo del virus pandémico- es una de las recomendaciones que los especialistas han repetido durante estas semanas. Según argumentan, es una vía efectiva de dedicarles tiempo a esas personas a las que no hay que visitar para no exponerlas al coronavirus.

 

«Lo primero que me dijeron fue ‘esto no es para mí’. Pero enseguida armamos capacitaciones y el crecimiento de los participantes es exponencial. Empezamos el sábado y ya estamos organizando no menos de cuatro reuniones virtuales diarias». Lo dice Sergio Naidich, creador del sitio web Encontrarse.com, que desde 1998 organiza encuentros presenciales de grupos de personas mayores de 50 años.

 

«Este sábado cambió todo: iba a haber un taller presencial y nadie quería venir por el aislamiento. El mismo tallerista propuso hacerlo online y al principio las 40 personas que estaban inscriptas querían darse de baja completamente. Pero finalmente participaron 30 y pidieron más», explica Naidich.

 

«Hay reuniones virtuales para meditar, para hacer yoga, para tener charlas sobre series que puedan entusiasmar a quienes participan. En cuatro días tuvimos que multiplicar la oferta de charlas porque hay mucha demanda. Y sumamos al menos dos capacitaciones diarias para usar la aplicación Zoom», explica Naidich. Zoom es, por estos días, la aplicación más popular para hacer videollamadas grupales.

 

«Una de las cosas que más escuché de las personas que decidieron capacitarse fue: ‘Me da miedo esta soledad, me da miedo deprimirme, necesito estar en contacto’. Por eso no me gusta la expresión ‘distanciamiento social’, creo que hay que estar cerca, pero que esa manera de estar cerca es más virtual que nunca», describe. La mayoría de las personas que usan la web -gratuita- son mujeres de entre 50 y 65 años. Los varones participan especialmente de algunas, como la de jugar al Rummy en línea.

 

Inés tiene 77 años y aprendió a usar Zoom hace una semana. Le enseñó uno de sus nietos. «A mí me gusta hablar por teléfono. Hablo por teléfono con mis amigas todos los días, y dos veces por semana tomamos el té siempre en la misma confitería. Pero ahora no podemos, así que mi nieto me explicó y yo les expliqué a dos de ellas. Porque necesitamos vernos. Estar solas es muy angustiante, y cuando las veo me alivio. No sabemos cuánto va a durar este encierro, que además nos mete miedo especialmente a nosotras. Así que bueno, nos vemos como hay que verse ahora», reflexiona.

 

(Clarín)



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