“De la manera en que vemos y nombramos el mundo damos cuenta de cómo nos organizamos políticamente”, precisó la semióloga María del Rosario Millán

“De la manera en que vemos y nombramos el mundo damos cuenta de cómo  nos organizamos políticamente”, precisó la semióloga María del Rosario Millán

Sobre la forma de comunicar ciertas situaciones en el contexto de la violencia de género y otros discursos públicos que llegan en medio de la construcción patriarcal capitalista, la doctora en Semiótica, docente e investigadora del IESyH (UNAM) y el CONICET, María del Rosario Millán, compartió en los estudios de Misiones Online TV su visión sobre estos y otros cambios que enfrenta hoy la sociedad hacia un sistema más inclusivo e igualitario.

Sobre el discurso feminista, en principio consideró que no hay un solo discurso sino que hay muchos discursos y que “en este momento lo que se ve en el espacio público o en la conversación pública en las que los medios tiene mucho que ver es una confrontación de discursos que en realidad es una confrontación en la manera de ver el mundo, de nombrar las cosas y de resolver las cuestiones en las que se dirime la sociedad. Hablar del discurso feminista sería una reducción porque en la realidad no existe un discurso único feminista sino muchas y variadas formas de feminismo.  Hoy lo que está en disputa en este momento es la manera de nombrar y ver ciertas situaciones, ciertas acciones, ciertos comportamientos que hasta algunos años no eran vistos como problemáticos y que en este momento sí son vistos como problemáticos.

Agregó que eso se vio en Argentina el años pasado “un nivel de discusión pública muy elevado y que consiguió en el debate en el Congreso, con la votación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, pero que en realidad no se quedó en la discusión del aborto sino que lo que hizo fue hacer visible una preocupación y que logro visibilidad y contundencia masiva”.

“El reconocimiento de que existe, si es una clara demostración de muchos años de lucha que se podría decir que hasta hace un tiempo atrás tenían como una característica de camarillas, se hablaban de estos temas, se requirió muchos años de debate de escucha entre las mujeres para que puedan reconocer su situación de desigualdad y mucho más para poder efectivamente lograr una contestación pública como salir al público general, para llamarlo de algún modo, y confrontar, debatir, discutir la manera de ver las cosas y decir esto es violencia, esto es segregación, este es mi cuerpo y yo puedo tomar decisiones sobre él y eso lleva incluso una necesidad de rever la manera en que se dicen las cosas, la manera en que se cuentan las cosas, porque de la manera en que vemos y nombramos el mundo damos cuenta de cómo nos organizamos políticamente y eso significa de qué modo distribuimos los recursos que son finitos y que deben repartirse entre muchos que no son iguales. Eso lleva a una discusión sobre los roles, las tareas, las representaciones, las ocupaciones”.

Desconstrucción

Respecto a la palabra desconstrucción, hoy instalada en el discurso público sobre las cuestiones de género e inclusivas, la investigadora del COMNICET dijo que, “la palabra desconstrucción en principio refiere al carácter o aceptación de construir o dar, poder darnos cuenta que somos seres que hemos sido construidos en una determinada matriz que es la matriz patriarcal y capitalista, primero patriarcal y luego capitalista y el termino desconstrucción ayuda justamente a un ejercicio que es doloroso porque implica el reconocimiento de la naturalización de muchas violencias en las que hemos sido criados y muchos mandatos de masculinidad, pero también de roles asignados, entonces la desconstrucción alude a un ejercicio crítico que determinados sectores de la sociedad solicitan, piden, requieren de aquellos sectores que no están viendo desigualdades”.

Idioma inclusivo

También Millán analizo esta nueva forma de comunicación, sobre todo de los más jóvenes destacado que el idioma inclusivo es precisamente una expresión de esa necesidad de desconstrucción y “de renombrar el mundo, decir idioma inclusivo sería como mucho técnicamente hablando, más bien cuando decimos idioma inclusivo hacemos referencia a dos cosas, primero a la focalización en un aspecto del lenguaje castellano que por tradición, por construcción histórica, ha ´construido´ precisamente formas de nombrar, de dirigirse y por lo tanto de interpelar al otro en la que las mujeres han quedado incluidas bajo denominaciones indefinidas. Pero esos términos indefinidos, como por ejemplo la palabra todos, en realidad tiene la marca del masculino en el castellano, no así en otros idiomas, esa inclusión de lo indefinido que igualaría a la totalidad de la diversidad de una sociedad bajo las denominaciones masculinas es lo que está puesto en discusión y en reclamo del idioma inclusivo”.

“Lo que existe es justamente la visibilización de aquellos sectores que han tenido históricamente un lugar subalternizados, minorizados. Si el lenguaje inclusivo resuelve las desigualdades?, creo que no pero son un síntoma de una incomodidad que requerirá mucho tiempo  para lograr una cierta estabilización, entonces creo que no es una discusión más de si decimos ´chiques´, con x, con a , de hecho ha ido cambiando y recientemente la denominación ´e´ ha ganado más aceptación”.

“…entonces creo que no es una discusión más de si decimos ´chiques´, con x, con a , de hecho ha ido cambiando y recientemente la denominación ´e´ ha ganado más aceptación”

Consideró que tampoco es un tema fácil porque “la visibilización de estas incomodidades también implican pensar en aspectos que no están resueltos, sobre todo cuando pensamos en la socialización de los niños, para ser inclusivo y respetuoso de las diversidades como debo dirigirme al otro si el otro es un hablante ya socializado y puede definir con qué tipo de pronombre merece ser nombrado no hay problema, te pregunto cómo querés que te llame, como querés que me dirija a vos, pero en los que no saben hablar como nos referimos. En ese sentido y bajo esa circunstancia el problema es mucho mayor porque requiere la resolución de formas sociales que aún no están construidas”.

Redes sociales

Consideró la docente universitaria que las redes sociales tienen un enorme poder de penetración y “una capacidad de ebullición de la conversación pública muy pocas veces visto, también tienen la capacidad de mostrar gráficamente, eso se ve en las analíticas de las redes, la polarización de posiciones ideológicas. Las redes tienden a mostrar muy rápidamente una estructura en la que se replican discursos similares y eso creo que es un problema, sobre todo para los que somos científicos sociales. Lo que le da es una alcance pocas veces visto eso es cierto y frente a eso tampoco sabemos que efecto puede derivar, sin embargo también muestra situaciones muy visibles o llamativas porque en los estudios sobre medios de redes permanentemente se dice que se tiende a replicar aquel discurso, aquel tweet, aquella conversación muy favorable a mi posición, también se tiene a decir o se ve que los medios de comunicación son ´autoridad´ en cuanto a la producción de esas replicaciones que realizan los usuarios”.

“Sin embargo hay una investigación de un investigador del CONICET que mostraba el año pasado en el debate sobre el aborto que los tweets que más se replicaron no fueron aquellos que provenían de personas con determinada posición y con  una gran cantidad de seguidores en tweet que podrían ser los medios o los diputados, incluso personajes del ´star sistem´ sino que alcanzaron un buen nivel de reproducciones aquellos tweets de personas comunes y eso, lo que está indicando, primero que hay mucho trabajo por hacer para los investigadores y en segundo que la conversación pública depende de muchos factores y que no es predefinida o predeterminada por dispositivos tecnológicos  como pueden ser las redes sociales”.

Violencia mediática

Explicó Millán que la denominada violencia mediática “es un tipo de violencia o una denominación que hace alusión a maneras de expresión, formas de expresión, frecuentes en los medios de comunicación que perjudican a determinados sectores vulnerables, mujeres, niños, discapacitados, personas de la tercera edad, inmigrantes, entonces cuando se dice violencia mediática se alude al tratamiento que le dan. En violencia mediática no solamente incluimos el tratamiento informativo que podría tener, por ejemplo, la estigmatización de los inmigrantes o de los pobres o de las personas que viven en asentamientos urbanos, también violencia mediática de un modo más general puede aludir a construcciones o maneras de presentar a determinados sectores que pueden venir por ejemplo de la publicidad, también del cine, de consumos audiovisuales mucho más generales y comunes”.

“Por qué se remarca la importancia de ver que también puede existir violencia mediática, porque los medios y las redes sociales en este momento constituyen dispositivos con los que la mayor cantidad de personas en el mundo se construyen a sí mismas. Los medios no solamente nos dicen cómo va a estar el tiempo para ver si ponernos un abrigo, sino también nos muestran modelos de acción, modelos de resolución de conflictos,  nos muestran cuales son las maneras más fáciles de conseguir el éxito cuales son las maneras más fáciles de ser reconocidos socialmente. Por eso es tan importante atender o subrayar que es lo que hace los medios con respecto determinados sectores, por ejemplo, cuando se presenta a las mujeres únicamente como cosas u objetos”.

CONICET

Consultada por la situación actual del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la investigadora comentó que la crisis del mismo viene de hace tres años “es una situación que a esta altura se ha convertido ya en dramática porque hay un desfinanciamiento explicito, no solo por la depreciación de los salarios, algo que atañe a la mayoría de los trabajadores, sino que también hay un desfinanciamiento de los Institutos, las partidas no solamente llegan a destiempo, hay sub ejecución de partidas, sino que el presupuesto asignado es mucho más que asfixiante que hoy podemos decir que es una condena a muerte, porque estamos hablando de cuestiones básicas para el mantenimiento operativo, como por ejemplo pagar los servicios, no estamos hablando ni de salarios, ni de financiación de proyectos que es básicamente el modo en que los investigadores podemos rendir la ciencia, sino que estamos hablando directamente de un ahogo financiero a los institutos y es una señal de alarma que llevo que los directores de Institutos se reunieran la semana pasada en Córdoba, se autoconvocaron para insistir en la declaración de la emergencia y exigir la ampliación de las partidas presupuestarias. Misiones obviamente no es la excepción y realmente la situación es crítica. Y han quedado trucas investigaciones y es crítica la falta de presupuesto en áreas mucho más sensibles, a la adquisición de equipamientos e insumos,  sin insumos no hay investigación”.

EP/E.J.



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