Defender las conquistas

La recta definitiva hacia las elecciones dentro de dos domingos encuentra a Misiones en el centro de las miradas políticas. El gobernador Maurice Closs acaba de ser anunciado como ministro de Turismo de un eventual gabinete de Daniel Scioli, lo que abre un enorme potencial para la actividad en la provincia y confirma la cohesión entre la Renovación y el Frente para la Victoria. Es un espaldarazo a la gestión y un claro mensaje antes de ir a las urnas.

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En paralelo, la Provincia sigue generando medidas inclusivas impensadas hasta hace apenas un puñado de años. Hace mucho tiempo que la Legislatura provincial no lucía tan alborozada. Cientos de jóvenes coparon el recinto, la explanada y algunas calles adyacentes. A diferencia de otras jornadas convocantes, no importaba el color partidario, sino que todos estaban hermanados en el hecho de ser estudiantes, más allá de preferencias ideológicas o el color de la camiseta. Esperaban ansiosos la culminación de una lucha de varios años que se coronó con una ley aprobada por unanimidad: el Boleto Estudiantil Gratuito ya es una realidad en Misiones, un beneficio del que sólo gozaban los estudiantes de Córdoba y Catamarca, que se hará realidad también en la provincia de Buenos Aires en 2016 y que podría extenderse a todo el país si uno de los presidenciables cumple con su promesa de campaña.
La ley garantiza transporte gratis para los alumnos desde el nivel inicial hasta el universitario, de instituciones públicas o privadas, sin distinción de turnos. El servicio se financiará con fondos todavía indeterminados que saldrán de las arcas públicas que serán incluidos en el Presupuesto 2016. Fue una lucha de varios años, de la que diversos sectores quieren apropiarse, pero que tiene como único dueño a un movimiento estudiantil saludablemente politizado compuesto por estudiantes universitarios y secundarios.
Es una lucha y un triunfo cargados de simbolismos y que cobra una relevancia trascendental para entender el momento político que vive Misiones y el país. La lucha por el boleto estudiantil no es nueva y tuvo su momento trágico con la Noche de los Lápices, cuando diez estudiantes secundarios de La Plata fueron secuestrados y torturados por una patota parapolicial y del Ejército en 1976. Solo cuatro sobrevivieron, pero la protesta se convirtió en un ícono que trasciende tiempo y fronteras.
El presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, fue el autor de una de las iniciativas que terminó transformándose en la ley del Boleto Estudiantil Gratuito. Sostuvo que la ley se convirtió en realidad «porque hay un Estado que está de pie y creó los recursos para hacer tal o cual gestión, lo que le da un tono a la política totalmente diferente». «Acá somos prácticos, tenemos un sistema fiscal práctico y un Estado que resuelve las cuestiones más diversas», indicó.
Para llegar a ese estado, hubo que dejar atrás momentos aciagos. Misiones, como el país, se hundió en los 90 en un modelo neoliberal que desmanteló el Estado a la vez que multiplicaba la pobreza y el desempleo. Recién en 2003, con un giro copernicano de la política, comenzó a revertirse una situación de dolorosa agonía. La política fiscal fue clave para el desarrollo, la creación de empleo y la recuperación del Estado. Desde entonces, la educación y la salud fueron las áreas prioritarias del destino de los recursos públicos. El gobernador Maurice Closs se puso como metas una escuela secundaria en cada pueblo y la universalización del acceso en el nivel inicial de cuatro años, misión «casi cumplida». Parece mentira, pero hasta hace un puñado de años, había pueblos enteros que veían migrar a sus adolescentes porque no tenían un colegio secundario. En los últimos ocho años se crearon más de 250 escuelas y en poco tiempo más, habrá por lo menos una técnica en cada pueblo. Aunque lejos de ser un problema resuelto, los resultados educativos muestran un crecimiento sustancial de la matrícula y también de los egresos en la secundaria. El proceso corre por el mismo carril en la Universidad Nacional de Misiones, donde aumentó el número de egresados. La mirada política compartida con la Nación se traduce también en la gestión: desde 2003 se crearon más de mil escuelas y una decena de universidades -la Universidad del Alto Uruguay es una de ellas- y se multiplicó la inversión en educación.
La memoria todavía fresca permite recordar que en 2001, el fugaz ministro de Economía de De la Rúa, Ricardo López Murphy anunciaba un feroz ajuste que recortaba salarios y fondos para escuelas y universidades. El contraste es insoslayable.
La educación es -y vale la pena recalcarlo- la única manera de combatir con éxito a la pobreza. Los años de desinversión no se recuperan de un día para el otro y hay por lo menos dos generaciones de chicos que vivieron el peor momento del país, entre 1995 y 2003, cuando crecía el desempleo y la pobreza se adueñaba de la mayoría de los hogares.
Aunque garantizada en la Constitución como pública, el acceso a la educación todavía tiene enormes lagunas de inequidad. Hacia eso apunta el Boleto Gratuito y por eso se incluyó a las instituciones privadas.
En la noche de la aprobación de la ley, fueron varios los diputados que pretendieron apropiarse de la iniciativa. Se sabe, corren tiempos políticos y un auditorio conformado por cientos de jóvenes entusiastas no podía ser desperdiciado. Algunos legisladores aprovecharon para hacer oír su voz y llevar un poco de agua para su molino. Pero después de la retórica, las chicanas y la apelación a la historia, un diputado dio un esclarecedor mensaje sobre la significancia de lo que se estaba aprobando. El radical de Vanguardia, Hugo Escalada advirtió a los jóvenes que «sigue lo más difícil que es defender estas conquistas«, que además deben ser «honradas con el estudio».
«Ya vemos lo que sucede en Brasil, donde se están achicando los beneficios. Se da vuelta rápida la ruleta cuando los fondos no aparecen y se termina el Estado de bienestar», explicó el legislador alfonsinista. Y su apelación no fue desatinada. El beneficio aprobado y la educación gratuita en la Argentina, son faros que contrastan con la situación de la región y de países «del primer mundo», como en Estados Unidos, donde la educación universitaria es sumamente costosa – el costo promedio es de 36.000 dólares al año-.
Pero no hace falta ir demasiado lejos. En Chile, el espejo en el que muchos candidatos quieren mirarse, Michele Bachellet recién en marcha una reforma educativa para eliminar «los fines de lucro» que condenaban a los estudiantes a costosas carreras o a pagar toda su vida los préstamos del Estado. Pero detrás de la cordillera, en el país ejemplo, hace pocos días dos estudiantes han sido asesinados, 23 fueron detenidos y hubo cientos heridos y otros tantos desaparecidos, como resultado de la represión ejercida por efectivos de Carabineros de Chile ante un reclamo de mayor financiación a la educación pública y la creación de becas para que los sectores más empobrecidos accedan a la educación superior.
En Paraguay comienza a florecer una primavera estudiantil que ya se llevó puesto al rector de la Universidad Nacional de Asunción, Froilán Peralta, quien terminó tras las rejas por encabezar una enorme red de corrupción y nepotismo. No fue el único. Tuvieron que dejar sus cargos la mayoría de los decanos de las facultades envueltos en una maraña histórica de negociados y favores. Los salarios de los directivos de las ocho universidades públicas oscilan entre 7 mil y 20 mil dólares y en las planillas figuran como docentes policías, militares, ex parlamentarios, ex ministros, ex consejeros, ex diplomáticos que jamás han dado una clase, pero que cobran sueldos y tienen como asesores a choferes, jardineros y amantes. #UnaNoTeCalles se inició el 21 de septiembre y por estas horas cobra fuerza y se extendió incluso a instituciones privadas y los colegios secundarios. Tanta que el presidente Horacio Cartes se vio obligado a recibir a los estudiantes y a felicitarlos por «hacer lío por una causa justa». Sin embargo, los jóvenes salieron desmoralizados del encuentro con el jefe de Estado paraguayo porque «no respeta nuestro reclamo de moralización y democratización de la política educacional, vieja usina de mediocridad y prostitución cultural de varias generaciones». Cartes se negó a firmar el compromiso para atender sus reclamos de almuerzo escolar para la educación media, mejor inversión en infraestructura, formación docente permanente, boleto estudiantil universal, inversión del 7 por ciento del producto Interno Bruto en educación y entrega de kits escolares en forma.
En Brasil también son muchos los jóvenes desmoralizados con el retroceso encarado por Dilma Rousseff que hace tambalear los logros sociales alcanzados durante los primeros 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores. Es tan dramática la situación de Brasil que por primera vez la Presidenta admitió ante su gabinete la posibilidad de perder el poder. La jefa de Estado alertó sobre un “golpe blando” al estilo de Paraguay, cuando derrocaron a Fernando Lugo.
Las consecuencias de un desenlace similar serían catastróficas para América Latina. Como dijo en 1971 el presidente de Estados Unidos Richard Nixon: “Hacia donde vaya Brasil irá América Latina”. Una reinstauración conservadora daría fuerzas a movimientos similares en todos los países de la región que habían encontrado en Lula un hombro para sostenerse.
La crisis política de Dilma tiene su correlato en la economía. El desempleo creció al 8,6 por ciento, la inflación alcanza casi 10 por ciento y se anticipa que la economía se contraerá casi 3 por ciento este año. Estudiar en las universidades del gigante del Mercosur no es para todos: hay que aprobar un examen de ingreso y los cupos son limitados.
La situación de Argentina, como puede apreciarse, está un escalón más arriba, con todos los que quedan todavía por andar. Por eso, cobra relevancia la necesidad de defender las conquistas. El Boleto Gratuito, la Asignación Universal, el programa Progresar, los créditos para viviendas y las jubilaciones estatales, una salud pública moderna y eficiente, no son eternos ni estuvieron siempre. Son el resultado de una visión política que bien puede desmoronarse apenas vuelva una visión neoliberal o se acepten las ahora «recomendaciones» de ajuste que hace el FMI -¿qué otra cosa puede recomendar sino?-.
No es menor el desafío de custodiar esas conquistas y hace falta mucho más que el entusiasmo militante de los más jóvenes. No basta solamente la retórica que exhiben algunos candidatos que prometen sostener todo y redoblan la apuesta con promesas efectistas pero de difícil cumplimiento como «Pobreza Cero», pero al mismo tiempo anuncian medidas para desfinanciar el Estado. En economía la ecuación es sencilla. Para darles a unos, se les quita o deja de dar a otros. Eliminar retenciones a la soja o quitar el impuesto a las ganancias tendrán efectos demoledores en la financiación del Estado y de cada una de estas políticas. Por poner un ejemplo: el Fondo Federal de la Soja giró a Misiones hasta el 31 de agosto, 114.572.225,2 pesos. El 30 por ciento va directo a los municipios y el resto engrosa Rentas Generales, de dónde saldrán los recursos para el Boleto Estudiantil Gratuito.
El último tramo del tiempo político, es tradición, se dedica a captar el voto de los indecisos, de aquellos que no tienen una identificación partidaria y algunos que estén en el borde ideológico, capaz de volcarse a uno u otro lado de acuerdo al momento. Son días decisivos para la seducción de los candidatos y para poder mostrar su poder de convencimiento, que no necesariamente va de la mano con las convicciones.
Cada minuto cuenta y cada gesto o palabra, puede derivar en un voto más o menos. Quienes más preocupados deben estar son quienes vienen de atrás, para encontrar un envión en el último tramo. Pero los candidatos con aspiraciones a entrar a la segunda vuelta, muestran tropiezos gestuales e inconsistencias ideológicas que se parecen más a manotazos desesperados que a convicciones.
Le sucedió a Sergio Massa en su fugaz paseo por Posadas -la modalidad de campaña utilizada por algunos candidatos es llegar, encerrarse en un hotel a hablar con un puñado de medios y volverse a Buenos Aires-. «Hay que pensar si queremos cambiar o volver a los 90 de Menem y Cavallo», dijo enfático, con su particular estilo de frases cortas. Cambiar es él. Volver a los 90 sería Mauricio Macri. A su lado, se revolvía incómodo Ramón Puerta, el apostoleño que fue uno de los gobernadores preferidos de Carlos Menem y “el mejor alumno” de Domingo Cavallo. No es el único, varios dirigentes que tuvieron su momento de gloria con el riojano, hoy son sus adláteres, como Barrionuevo, el quemador de urnas de Catamarca.
De hecho, Puerta es amigo de Macri y hasta último momento intentó que haya un acuerdo con Massa. El de Tigre pretende seducir desde el eslogan, la frase fuerte, aunque sus palabras estén reñidas con lo que esconden sus acciones.
Macri también dio en las últimas horas una muestra de ambivalencia. El pretendido «baño de peronismo» al inaugurar un monumento del General no resultó creíble, por más que haya estado rodeado de algunos pesos pesados del PJ, como Hugo Moyano o el Momo Venegas. Hasta no hace mucho, Macri creía que se podía ganar elecciones sin el peronismo, pero ahora, oportunamente, pretende apropiarse de sus banderas y hasta de sus símbolos. Pero una foto, un monumento, no lo hace peronista. Su electorado fiel, tampoco lo es. Y no entiende el giro tardío y poco convincente.
Macri repetirá el esquema de Massa para con el interior. Una visita fugaz y vuelta a Buenos Aires. Hace unos días suspendió su visita a Misiones, zona caliente del escándalo de las pautas truchas, con un canal que lo denunció ante la justicia por una millonaria cifra que nunca recibió. El PRO confirmó que el intendente porteño reprogramó su llegada para mañana, pero sólo en Eldorado, donde hará un acto con el converso Alex Ziegler, no sea cosa de cruzarse con preguntas incómodas en Posadas. Será el primer acto que compartirán Macri y el eldoradense que se sumó a las filas amarillas a última hora y después de decir que Daniel Scioli era el único garante de las conquistas de los últimos años, durante los cuáles Ziegler fue un ferviente kirchnerista.
Los giros ideológicos no son patrimonio exclusivo del macrismo. Los popes del radicalismo celebraron en las últimas horas el permiso judicial para llevar a Macri como candidato presidencial, aunque al mismo tiempo conservan a la «progresista» Margarita Stolbizer en la mano izquierda. Paradoja del destino, el fallo judicial que celebraron en la UCR se conoció casi al mismo tiempo en que Macri rendía un homenaje a Perón con el estreno de su monumento.
Pero en el radicalismo hace tiempo que perdieron el rumbo ideológico y sus alianzas derivaron en una patética ausencia entre los candidatos presidenciales. Aunque sus principales dirigentes pretenden minimizar la importancia de sostener una coherencia ideológica, hay enormes contradicciones que se expresan públicamente. Gustavo González no dudó en afirmar que «por fin ahora Macri va a llevar un candidato a gobernador coherente con su proyecto político y no un kirchnerista encubierto que sigue apoyando al gobierno nacional».
“Si la alianza con el PRO fue un agravio a la historia y la identidad del radicalismo, el hecho que sus dirigentes consideren como un «triunfo» que le permitan llevar el nombre de Macri en su boleta es un gesto patético de celebración del vasallaje”, respondió la profesora universitaria Yolanda Urquiza, una de las voces respetadas de la vieja guardia.
Está claro que la decisión judicial no satisface al PRO. Es que con Macri en la boleta radical, dividirán votos que pueden ser vitales para meter un diputado nacional o complicar el reparto local. Por eso, Humberto Schiavoni, candidato a diputado nacional, se apuró a decir que “el único candidato de Macri es Ziegler”.
El presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, hizo una explícita alusión a Ziegler, aunque se cuidó de nombrarlo. “Me preocupaba el apartamiento de nuestros principios, la inclinación a la derecha de quien quería ser el candidato y llevar nuestro estandarte. En uno de mis discursos hablé de esta situación y hasta de traición. Pero sin hacer macartismo”, argumentó.
El giro y donde se ubicó quien quería ser nuestro candidato explica por si mismo porque elegimos a Hugo Passalacqua y Oscar Herrera Ahuad, una síntesis de la Renovación, con un dirigente que estuvo desde los minutos fundacionales y un militante», agregó Rovira.
La pertenencia de la Renovación es una de las fortalezas que exhibe el oficialismo. No hay dudas ni medias tintas en el camino iniciado desde 2003 y que proyecta su continuidad con Daniel Scioli. El gobernador Maurice Closs fue confirmado como uno de los integrantes del Gabinete federal que diseña el bonaerense si se convierte en presidente. Closs advirtió que «hay una sola boleta que tiene que ir pegada a la de Scioli y es la de Hugo Passalacqua», mientras que otros candidatos «ni una selfie» pudieron sacarse con el motonauta.
Closs cerró una semana de intensa gestión, con obras inauguradas en varios municipios y la entrega de vehículos policiales, viviendas y recursos para el interior. Pero la síntesis de lo que expresa la Renovación y el modelo nacional, la dio durante la inauguración del moderno Data Center de la empresa estatal Marandú Comunicaciones, junto a Matías Bianchi, el presidente de la empresa Arsat, que puso dos satélites en órbita. «Sin un Estado presente es imposible dar conectividad e internet a los pueblos más chicos«. Con Marandú y la red de Arsat, se puso en marcha la red de fibra óptica que beneficia a los pueblos más alejados del oriente misionero. Nunca hubiesen recibido a los grandes proveedores del servicio de Internet porque no hay garantía de retorno económico. Para el Estado, en cambio, hay un enorme retorno social. Las netbooks en las escuelas cobrarán ahora otra dimensión. La educación dará otro paso más hacia la igualdad.



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