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Ante datos preocupantes, el Hospital de Pediatría realizará consultas oftalmológicas un sábado al mes

Ante la creciente demanda de servicios oftalmológicos, propiciado principalmente por el comienzo de clases y el atraso de controles por la pandemia, el Hospital de Pediatría de Posadas anunció que comenzará a ofrecer atención oftalmológica un sábado por mes.

La medida está destinada a asistir a los niños, a partir de seis años, que necesitan el control ambulatorio anual y aquellos que necesiten hacerse controles por otros motivos. “Son chicos que solicitaron la consulta en oftalmología y se los coloca los días sábado en forma programada con las especialistas”, indicó la médica Liliana Fernández Sosa, gerente asistencial del Hospital de Pediatría.

La organización de los turnos se confirmará con un contacto con los padres del beneficiado, con tal de confirmar su disponibilidad. “Como es un día muy difícil para los padres, si ellos aceptan se los inscriben en la agenda”, sostuvo. La iniciativa tiene pensado sostener al menos dos sábados más desde el presente mes hasta fin de año, “para evacuar todas las consultas pendientes”, según comentó.

El objetivo está en atender a veinte pacientes a la mañana y a la tarde asignados a dos doctoras, para un total de ochenta pacientes por cada sábado. El nombre oficial del proyecto es “Jornada Oftalmológica de Control de Agudeza Visual”. Según Sosa, la consulta más prevalente en el área es la ofrecida a los recién nacidos. “La mayor consulta es por el control oftalmológico hasta los cuatro meses en el Servicio de Neonatología”, explicó.

Los controles que le siguen tienen lugar a los seis meses y a la edad de ingreso escolar, mínimamente y exceptuando casos especiales de enfermedad. “La mayor demanda es por chicos normales con controles normales, porque en Posadas somos el único centro oftalmológico pediátrico dedicado al control”, sostuvo.

Una de las principales razones de la creciente demanda es el cada vez más prevalente uso de dispositivos electrónicos con pantallas. Para entretenerse, muchos niños acuden a estos dispositivos como un modo de pasar el tiempo, dañando su visión en el entretanto. “Los padres no cuidan la visión de los niños y esto causó que los niños tengan más problemas visuales”, manifestó.

 

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Otro síntoma de este problema es el aumento en el uso de anteojos. “Muchas madres, para entretener a sus hijos, le ponen el celular. Ese es un gran error y hay que desterrarlo. El niño menor no puede usar pantallas, porque su visión está en pleno desarrollo”, explicó. Esta exposición temprana a las pantallas puede ocasionar que el niño desarrolle una condición que no le permita detectar la profundidad en la visión, sino tan solo verla como un plano. “Eso hace que la vista trabaje en un plano solo y genera cansancio y agotamiento”, comentó.

Entre las consecuencias de estas irresponsabilidades están condiciones como la miopía o el astigmatismo. “Hay también muchos dolores de nuca, por mantenerla baja”, sostuvo Sosa. Para ella, la dinámica de la educación por parte de los padres cambió para darle paso a una preferencia por la quietud. “A los chicos que quieren saltar o correr los padres le dicen que agarren los celulares y que se queden quietos”, aseveró.

Estos comportamientos también pueden generar problemas adversos, como la obesidad, sedentarismo, dificultad auditiva (por los auriculares), y hasta problemas en el entorno familiar. “Nos preocupa la desvinculación que hacen madres jóvenes con los niños entreteniéndolos con celulares”, afirmó, lo que la mantiene preocupada por el futuro de la visión de acá a diez años.

“El problema visual va generando una incapacidad, y te hace depender de una estructura externa a tu cuerpo—el lente—y del ingreso de tus padres. Sólo los padres pueden decir ‘stop’. Si sos menor de seis años, tenés un promedio de horas de pantalla”, indicó. Según la mayoría de especialistas, se deben evitar totalmente las pantallas antes de los dos años y limitar su uso a treinta minutos por día, una hora, o dos horas como máximo, a medida que el niño vaya creciendo. “Hay que usar la pantalla un rato y un rato salir y jugar, usar la musculatura del ojo”, sostuvo.

Para quienes estén obligados, por trabajo u otra cosa, a usar pantallas durante muchas horas al día, independientemente de la edad, Sosa recomendó conseguir lentes de protección contra los rayos emitidos por estas, o protector solar especial para pantallas. “Nosotros no teníamos nada de eso. Durante la pandemia, los métodos de desconexión generaron esta mayor demanda que ya veníamos observando”, explicó.

Esto llevó a que índices como el de obesidad haya aumentado de forma impensada. “Éramos deportistas y activos, ahora tenemos niños muchísimas horas encerradas, con celulares, computadoras, y sedentarios. Nuestro cuerpo—los de todos—no están acostumbrados a tanta exposición”, finalizó.

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