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Jote cabeza negra, un buitre del nuevo mundo

Esta es una ave de gran tamaño, que recuerda en su aspecto y hábitos a los buitres del Viejo Mundo, pero con los cuales no tiene parentesco, dado que estos últimos son rapaces. En cambio, nuestros Jotes y Cóndores, son Ciconiiformes (grupo al que pertenecen las cigüeñas) e integran la familia Cathartidae, exclusiva de América con siete especies. En la provincia están presentes, aparecen en los pueblos y ciudades, buscando alimentos y aún posados en lo alto de edificios, como ocurrió días pasados en el balcón de Misiones Online.

 

 

A través de una alianza con Aves Argentinas, la centenaria organización ambientalista que impulsa su Programa Bosque Atlántico, compartimos en forma semanal algunos de los secretos sobre la biodiversidad de las especies de aves del país, y de nuestra Maravilla Natural Argentina, la Selva Misionera. Exclusivo de Misiones Online.

 

Todas ellas, salvo el Cóndor de California, habitan o alcanzan a la Argentina; y tienen características particulares. La cabeza y parte del cuello están desnudos (desprovistos de plumas) y pueden tener ornamentos como carúnculas o bien presentar colores llamativos.

 

El pico es largo y con forma de gancho, y los orificios nasales o narinas carecen de tabique medio. Las patas son cortas y gruesas, y cubiertas de escamas reticuladas oscuras, que a menudo se ven blancas ya que se defecan sobre ellas para perder temperatura. Los dedos están unidos por pliegues cutáneos y las uñas no son aptas para desgarrar. El dedo posterior o hallux, es corto y elevado por encima del nivel del suelo y la primera articulación del dedo interno es alargada e impide que se curve.

 

Las alas son largas y anchas, muy adaptadas para planear, y con las plumas de los extremos, abiertas como los dedos de una mano. Los cathártidos son mudos, no vocalizan, ya que carecen de la siringe, el órgano de fonación de las aves. Pero, tienen más desarrollado que el resto de las aves el sentido del olfato, y están muy bien dotados en su visión.

Foto: Jorge Rojas

La mayoría de estas características anatómicas (conformación de dedos), fisiológicas (termorregulación por defecación sobre las patas) y funcionales (ausencia de siringe y composición del oído interno) son compartidas con las cigüeñas, de allí su parentesco. Son eximios planeadores, se mantienen en el aire sin batir las alas y ahorrando energía, aprovechando las corrientes térmicas para desplazarse grandes distancias y buscar comida. Viven en variados ambientes, y en sus hábitos, según las especies, son sociales y gregarios, y unos pocos, más bien solitarios.

 

Sin embargo, una característica que los hace más notables aún, es su alimentación, basada exclusivamente en carroña (cadáveres en putrefacción de animales silvestres y domésticos), de allí su rol fundamental como saneadores del ambiente, dado que eliminan dicha materia orgánica en descomposición, así como las bacterias y otras toxinas nocivas incluso para el hombre, a las cuales ellos son inmunes. Cumplen entonces, una función insustituible en la naturaleza.

 

El Jote cabeza negra es el más gregario y sociable de nuestros jotes, además bien reconocido y el que más se asocia al hombre ya que vive también en ambientes urbanos y periurbanos. Su distribución es muy amplia, desde el sureste de Estados Unidos hasta el suroeste de América del Sur, incluyendo 3 subespecies: Coragyps atratus atratus (extremo sur de Estados Unidos y norte de México); Coragyps atratus brasiliensis (sector tropical de México y desde América central hasta el norte y este de América del Sur y Coragyps atratus foetens (en el oeste de América del Sur). En esta extensa geografía, recibe numerosos nombres, como: Buitre negro, Black vulture, Urubú cabeca preta, Zopilote, y Zopilote negro, entre otros.

Foto: Gabriel Moresco

Tiene una longitud de entre 54 y 74 centímetros, con un peso de 1.180 gramos para el macho y 1.940 gramos para la hembra. Su envergadura es de aproximadamente 140 centímetros. Su plumaje y partes desnudas son enteramente negros, pero con una notable mancha blanca en las primarias, y su cola es corta. Levanta vuelo con aleteos lentos y ruidosos.

 

Emite un resoplido nasal bajo, a través de los sacos aéreos cuando se alarma. En nuestro país, se lo conoce a campo como “cuervo”, y a diferencia de otros jotes y el propio cóndor, puede llegado el caso capturar animales vivos incapacitados de huir, o bien enfermos o lastimados. También se los suele ver en basurales junto a Caranchos, Chimangos y Gaviotas.

Fotos: Alejandro Di Giacomo

En la temporada de cría, se exhibe en cortejos aéreos muy llamativos, donde se muestran muy ágiles y veloces, con descensos en picadas muy sonoras. En zonas boscosas, ocupan para anidar huecos grandes en árboles, o bien directamente en el suelo, entre lo más tupido del sotobosque. En otras áreas, ocupa cuevas o grietas entre piedras; y en áreas urbanas, se han hallado nidos en construcciones edilicias. No hay aporte de materiales y los huevos son puestos sobre el mismo sustrato del sitio.

 

En el norte de Argentina comienza a criar a invierno, pudiendo registrarse posturas en el mes de julio. La nidada habitual es de dos huevos, a veces sólo uno y más rara vez, tres. Son de color blancuzco con manchas pardas, violáceas y grises, más concentradas en el polo mayor del huevo.

 

Los pichones si se sienten agredidos, regurgitan contenido estomacal de olor muy nauseabundo, que pasado el supuesto peligro vuelven a ingerir, y también resoplan muy fuerte, abriendo las alas en actitud intimidatoria.

 

El período de incubación es de unos 40 días, y los pichones permanecen en el sitio 75 y 80 días, durante los cuales, mudan dos veces de plumón antes de comenzar a emplumar de negro. Un mismo sitio de cría, puede ser usado por varios años.

 

 

En Misiones es muy frecuente verlos en grandes grupos, asentados para descansar y pasar la noche en sitios expuestos como grandes árboles secos y roquedales.  En días muy calurosos suelen posarse en márgenes de arroyos para beber agua (que muy pocas veces necesitan hacerlo en realidad) y refrescar sus patas. Aparecen en los pueblos y ciudades, buscando alimentos y aún posados en lo alto de edificios, como ocurrió días pasados en el balcón de Misiones Online.

 

Un lindo lugar en Misiones para observar en vuelo a los Jotes, es en el Parque Provincial del Teyú Cuaré y también en la Reserva Natural Osununú, ambas localizadas en la ciudad de San Ignacio, o bien observarlos posados en cercanías en las Cataratas de Iguazú, una postal casi obligada para todo visitante.

 

 

 

Por Damián Lozano y Alejandro Di Giacomo / Aves Argentinas

Foto de portada: Sandra Retamozo

 

 

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