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El dilema de la hora: “la bolsa o la vida” y la urgencia de un plan para el día después

El Coronavirus sorprendió a la humanidad como un asaltante armado en un callejón oscuro y puso a los gobiernos del mundo frente al mismo dilema que todos los asaltantes plantean a sus víctimas: “la bolsa o la vida”. Como nunca antes en –al menos- un siglo, los estados fueron urgidos por un contexto de catástrofe a elegir entre la salud de sus poblaciones y la de sus economías. Con casi 27 mil muertos, más de 600 mil contagios confirmados y un número de casos no confirmados que se presume exponencialmente mayor, el tiempo no demoró casi nada en darle la razón a los gobernantes que optaron por la salud en detrimento de la economía y los que todavía minimizan el riesgo de la pandemia se están quedando cada día más solos.

 

El colapso de los sistemas de salud de España e Italia y el macabro saldo que hasta ahora dejó el coronavirus en muchos de los países más desarrollados del mundo, incluyendo Estados Unidos, dejó en claro que aquellos gobernantes que supieron avizorar antes que los demás la gravedad de la amenaza sanitaria y además tuvieron la firmeza política necesaria para afectar intereses económicos en defensa de la salud, lograron salvar un sinnúmero de vidas.

 

La explosión de la pandemia terminó dándole la razón al enfoque sanitario que adoptaron gobiernos como el de Alberto Fernández –acompañado por un arco opositor que actuó con destacable responsabilidad- y el de Oscar Herrera Ahuad que adoptó medidas de distanciamiento social incluso antes que su par nacional, de hecho fue la primera en suspender las clases pese a no tener por entonces ningún caso confirmado.

 

 

Argentina cumple mañana domingo su décimo día en cuarentena obligatoria, una medida cuyo efecto en la estadística de contagios se verá recién en abril, y su presidente se apresta a anunciar la extensión de la misma, aunque todavía no está claro por cuánto tiempo.

 

Otros líderes del mundo como el británico Boris Johnson o el mexicano Manuel López Obrador,  que hasta hace pocos días desestimaban el poder de daño del coronavirus y se mostraban reticentes a restringir la movilidad de sus habitantes por el efecto negativo que eso causaría en la economía, tuvieron que corregir el rumbo. Incluso a Johnson le tocó pagar con su propia salud por su falta de visión.

 

Cada vez más solos, presidentes como Jair Bolsonaro (Brasil) y Donald Trump (EEUU) están entre los pocos que se resisten a pagar el precio de frenar a sus economías para combatir el virus, enfoque que les valió rechazos dentro de sus propios países y el desaire de gobernadores y alcaldes que no dudaron en ordenar medidas de distanciamiento social contradiciendo a sus propios presidentes.

 

Ganar tiempo

 

El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, resumió el objetivo central de la presente etapa de la estrategia que adopta el Gobierno para enfrentar al coronavirus con una frase: “ganar tiempo”.

 

La idea no es postergar un destino inevitable, tal cual sugirieron algunas críticas malintencionadas, sino “aplanar” todo lo posible la curva de contagios para evitar un posible colapso en el sistema de salud que provocaría muertes no solo por coronavirus sino por casos de todas las demás patologías que un sistema colapsado no podría atender.

 

Los especialistas saben que sería imposible desterrar al virus del país, al menos no antes de que una cantidad importante de contagiados pueda superar la enfermedad y se desarrolle así un efecto de “inmunidad de manada” que deje a la enfermedad sin terreno para propagarse o bien hasta que se desarrolle y se produzca en escala un vacuna efectiva, algo que no ocurrirá en menos de un año.

 

En esas condiciones, lo que va a marcar la diferencia entre la vida y la muerte para decenas de miles de argentinos es la velocidad con la que se transmita la enfermedad. Básicamente a lo que se refiere Ginés cuando habla de “ganar tiempo” es evitar que mucha gente se contagie en un lapso breve de tiempo, simplemente porque no habría capacidad para atenderlos a todos al mismo tiempo, el sistema sanitario colapsaría y muchos morirían por falta de atención, tal como está ocurriendo en Italia, ya no solamente por coronavirus sino por otras patologías.

 

 

“La estrategia es ganar tiempo, en el sentido que se preparen mejor los servicios, que cuando haya demanda agregada no sea toda junta, que los sistemas de salud puedan responder, que los casos sean menos posibles y los nuevos sean de a poco, que haya un grupo de población al que menos le llegue y estén más protegidos”, explicó el ministro de Salud.

 

Pensando en el día después

 

La rapidez de reacción que mostró el Gobierno argentino para combatir al coronavirus con medidas firmes fue elogiada en el mundo y respaldada por la gran mayoría de la población e incluso por la oposición. Sin embargo, adoptar medidas de confinamiento en un país en el que, según datos de la Universidad católica Argentina, prácticamente la mitad de los trabajadores se desempeña en el sector informal y buena parte de ellos necesita salir a trabajar para tener algún ingreso,  tiene un impacto social innegable.

 

Para atender a los sectores más directamente perjudicados por la imposibilidad de salir a trabajar, el Estado desplegó una batería de medidas que incluyó una asignación extraordinaria de 10 mil pesos para trabajadores informales y monotributistas de las categorías más bajas, reparto de alimentos frescos y secos que en los próximos días empezará a acentuarse, un pago adicional de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y el congelamiento de precios de productos esenciales, entre otras medidas que deberán profundizarse de continuar con el aislamiento obligatorio.

 

Para las pymes, especialmente las que se desempeñan en actividades no esenciales y que prácticamente dejaron de tener ingresos desde el inicio de la cuarentena, el Gobierno dispuso de líneas de créditos a tasas reducidas para que estas empresas puedan afrentar sus responsabilidades, especialmente el pago de sueldos. Además se postergaron vencimientos impositivos.

 

Pero tanto Gobierno como privados tienen en claro que ninguna empresa puede sostenerse demasiado tiempo si se ve imposibilitada de generar ingresos y que cada día que pasa en la actual situación, se dificulta un poco más el estado financiero de cada una de ellas. De allí la necesidad no solo de superar la coyuntura, sino también de tener un plan para reactivar más rápidamente la economía una vez que se flexibilice la cuarentena.

 

Desde el Gobierno provincial intentan aportar su granito de arena y entienden que la única forma de reactivar al mercado interno con la rapidez necesaria, es un shock de emisión monetaria orientado a cubrir los déficits no solo de provincias y municipios, sino también de empresas y trabajadores. El gobernador, Oscar Herrera Ahuad, y el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, trabajan en medidas en ese sentido que serán propuestas a la Nación.

 

Los primeros casos en Misiones

 

Después de esparcirse prácticamente por todas las provincias –el número de contagios ya superó los 690 en el país- el coronavirus finalmente llegó a Misiones. Ayer viernes el propio gobernador confirmó que dio positivo el análisis tomado a un posadeño de 71 años que recientemente había viajado a España. Afirmó además que el análisis de los videos tomados desde las cámaras del edificio en el que vive el hasta entonces único caso confirmado en Misiones, demuestran que en ese caso se cumplió estrictamente con la cuarentena.

 

Hoy sábado se confirmó el segundo caso, se trata de un joven de 27 años que vive en Iguazú, ciudad que estuvo particularmente expuesta por el intenso tráfico de turistas que siguen llegando desde el exterior vía Foz, uno de los poco aeropuertos todavía activos.

 

En una entrevista televisiva brindada inmediatamente después de conocido el primer caso, Herrera Ahuad pidió tranquilidad a la población y recordó que la única medida eficaz para enfrentar la enfermedad es el distanciamiento social.

 

 

Siguiendo la misma lógica de Ginés González, el gobernador  destacó la importancia de contener el número de contagios para preservar la operatividad del sistema de salud. “Por eso tomamos la decisión de suspender el contacto interpersonal en la provincia”, indicó y enfatizó que con ese objetivo “suspendimos las clases, porque los niños y los jóvenes pueden ser portadores asintomáticos, llegar a su casa y contagiar”.

 

Herrera Ahuad remarcó que desde que se desató la pandemia pasó casi un mes “tiempo en el que pudimos comprar respiradores, ajustar el sistema sanitario, prever espacios de aislamiento y tener una red armada entre lo público y lo privado”. Y rescató la fortaleza “del equipo multidisciplinario que tenemos, con el que vamos monitoreando todo el tiempo cómo se mueve el virus en el mundo y fundamentalmente entre nuestros vecinos y ajustando nuestro sistema sanitario de modo que esté preparado para cuando lleguen más casos”.

 

Respecto de los tiempos que vienen, indicó que “trabajamos previendo que la gente pueda tener lo indispensable para la vida, alimentos y médicos. Después vendrá la recuperación”. Y puntualizó que se le planteó al Presidente la necesidad de contar con los recursos financieros para este tiempo, que no sabemos cuánto va a durar, nadie lo sabe”. “No tenemos aún un remedio que cure la enfermedad, si hay ensayos de medicamentos que ya compró la provincia previendo posibles casos graves, pero no está determinado que lo tomás y te curás, tampoco está la vacuna. Todo va surgiendo del día a día”.

 

Con relación a lo que deben hacer los misioneros, el Herrera Ahuad fue contundente: “lo más eficiente y efectivo es que las personas se queden en su casa para evitar la diseminación del virus. Si un infectado se queda en su casa tendrá la enfermedad durante 14 días, pero si es portador o enfermo y sale a la calle, contagiará a mucha gente. Por eso hablo de la solidaridad, expresada en tratar de disminuir los grandes vínculos de la sociedad que pasan por el contacto diario. Las grandes pandemias obligan a la reclusión, a salir sólo para lo necesario”.

 

La fábrica de mentiras

 

Como si los rigores que imponen la pandemia y el aislamiento obligatorio no fueran suficientes, la sociedad misionera también debe soportar por estos días el azote de la desinformación en su forma más virulenta, las fake news, en este caso instaladas por un ejército de trolls con el único objetivo de generar desconcierto y miedo con el claro interés político de entorpecer y desacreditar la tarea del Estado.

 

Videos truchos, partes médicos falsos, versiones que afirman contagios inexistentes y velan a muertos que gozan de buena salud se multiplican en la red sumando a la emergencia sanitaria otra informativa.

 

En las situaciones más difíciles se ve la naturaleza de las personas y el coronavirus no hace más que confirmarlo. Mientras un sinnúmero de servidores públicos, especialmente los de salud que son los más expuestos al contagio, se juegan la vida todos los días a favor de la comunidad y otros eligen ser parte de la solución respetando la cuarentena, no faltan los energúmenos que utilizan el miedo que genera la pandemia como combustible para impulsar campañas sucias.

 

Rovira al lado del Gobernador

 

El presidente de la Legislatura y conductor de la Renovación, Carlos Rovira, brindó ayer una entrevista exclusiva a Misiones Online en la que destacó que muchas de las políticas de Estado que vienen sosteniendo Misiones desde 2003 aportaron a la provincia ventajas concretas para enfrentar la pandemia de coronavirus.

 

“Misiones estuvo un paso adelante cuando decidimos tener la mejor salud pública del país, invirtiendo gran parte de nuestro presupuesto en el Parque de la Salud, el Hospital Escuela, el robot Da Vinci. Igual que cuando empezamos a trabajar con el aula inversa y la plataforma Guacurarí –sistema de enseñanza virtual diseñado por la Provincia- hace cuatro años, algunos preferían quedarse en el sistema viejo, pero gracias a eso nuestros chicos hoy puedan estudiar desde su casa sin perder tiempo por la cuarentena”, explicó.

 

 

Valoró además que Misiones fue una de las provincias que actuó con mayor rapidez frente a la expansión del virus. “Fue la primera en tomar medidas para proteger a sus habitantes, como el cierre de las fronteras, sacar la policía a las calles a controlar el cumplimiento de la cuarentena, suspender las clases y tener preparado una plataforma digital”, dijo.

 

Siguiendo con la premisa de anticiparse a lo que vendrá, el presidente de la Legislatura consideró fundamental tener diseñado un plan para enfrentar la dura situación que enfrentará el país después de la cuarentena. En ese sentido, indicó que deberán adoptarse medidas que al mismo tiempo consoliden el sistema sanitario y agilicen la reactivación de la economía y apuntó a tres áreas que consideró fundamentales: el Banco Central, el sistema de Salud y la industria alimenticia”.

 

Recomendó al Banco Central “emitir sin miedo” para alivianar a las empresas y a los asalariados el impacto de esta crisis. “Se debe compensar al privado pero también la caída de la coparticipación de las provincias y los municipios, que son los que tienen el contacto diario con las personas”, consideró.

 

Partidario de las recetas keynesianas, sugirió al Gobierno nacional incentivar la producción y el consumo. “El Estado debe actuar cubriendo todo tipo de déficit para salir adelante”, dijo.

 

A la vez opinó que “el sistema de salud pública de la Nación, de las provincias y los privados tiene que ser uno solo, trabajando en conjunto para dar soluciones a los argentinos, acompañado por la industria farmacéutica que no debe perder tiempo en buscar el medicamento adecuado para el tratamiento de la pandemia. Solo trabajando juntos se van a encontrar las soluciones”.

 

Y remarcó que el aparato de producción de alimentos no puede frenarse ni tampoco especular con faltantes o suba de precios. “Misiones debe seguir produciendo, igual que el resto del país”, indicó.

 

Fake news

 

El ingeniero no esquivó un tema personal como la muerte de su madre, quien falleció el martes en su casa por causas naturales, a los 94 años de edad. “En el medio de esta pandemia, me tocó despedir a mi madre después de una larga y hermosa vida de 94 años. Lo hice cumpliendo con el deseo de ella, que siempre se opuso a los obituarios y nos enseñó que a las personas hay que honrarlas en vida”.

 

El fallecimiento de la madre de Rovira fue aprovechado por mentes enfermas para sembrar a través de redes sociales el rumor de un supuesto contagio inexistente de coronavirus. Así dieron forma a una fake new que insólitamente fue replicada de manera irresponsable y malintencionada por algunos medios locales y nacionales.

 

A pesar de esta situación dijo sentirse “fuerte y muy activo, colaborando con el gobernador en la coordinación del comité de crisis, viendo minuto a minuto como se dan los hechos y tomando las mejores decisiones para proteger a los misioneros”.

 

Ventajas políticas y desventajas geográficas

 

Misiones enfrenta la pandemia con una seria de ventajas en comparación con otras provincias. Tiene a un gobernador y un vice que son reconocidos profesionales de la medicina, lo que les otorga una compresión directa del funcionamiento del sistema sanitario, pero además cuenta con un sistema de salud apuntalado por fuertes inversiones que se fueron desarrollando en los últimos 17 años y que pueden verse en el Hospital Escuela, el Parque de la Salud y hospitales y centros asistenciales de toda la provincia.

 

Otra política de Estado en materia de salud que en el contexto actual resulta particularmente favorable tiene que ver con la apertura institucional a otros países. Convenios internacionales con China, Korea y el Instituto Pasteur de Francia aportan herramientas tecnológicas y científicas de última generación.

 

La anticipación de haber diseñado la Plataforma Guacurarí, un sistema de educación digital que hoy permite a los chicos misioneros seguir estudiando desde sus casas, a pesar de la cuarentena, sin perder días de clases. Es una herramienta que se suma a la robótica, la secundaria de innovación y el aula inversa. Un desafío silencioso y extenso que se viene afrontando desde hace muchos años.

 

Otra ventaja es un sistema productivo basado en minifundios donde los productores trabajan en condiciones de distanciamiento social que son compatibles con el aislamiento necesario para contener la pandemia.

 

Frente a esas ventajas, Misiones corre con un factor de riesgo anexo que tiene que ver con la gran extensión de sus fronteras con Paraguay y Brasil. Esa condición particular expuso a los habitantes de ciudades de frontera, especialmente con Brasil, a un mayor riesgo de contagio a partir de la enorme cantidad de argentinos que volvieron del extranjero en las últimas semanas e ingresaron al país a través de Misiones.

 

La ciudad que más sufrió por ese factor fue Iguazú. Cuando Argentina decidió cerrar sus aeropuertos a los vuelos internacionales, el aeropuerto brasileño de Foz de Iguazú se convirtió en el más cercano al país y con ello Iguazú se convirtió en la puerta de entrada de prácticamente todos los argentinos que intentaban regresar a su tierra.

 

Más de 9 mil personas por día, la gran mayoría provenientes de países con riesgo de contagio, llegaron a ingresar a Iguazú provenientes de Foz, lo que provocó una reacción popular y la decisión del intendente Claudio Filippa de cerrar el acceso a extranjeros, lo que provocó una polémica nacional.

 

Más allá de la resistencia de los habitantes de Iguazú y de las medidas que adoptó su intendente, siguieron llegando personas desde Brasil, la mayoría de los cuales pudieron llegar a sus destinos gracias al apoyo de la Provincia que puso colectivos para trasladarlos.

 

 

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