Escándalo en Punta del Este: ¿Los millonarios solo quieren divertirse?

Escándalo en Punta del Este: ¿Los millonarios solo quieren divertirse?


«Hagamos un asado, yo llevo el cordero»,
le dijo un millonario a otro en Punta del Este. La «broma» consistiría en arrojar el animal desde un helicóptero, para luego asarlo y comerlo. La escena insólita fue filmada por el dueño de casa, entre risa y risa. Lo que nunca imaginaron estos caprichosos acaudalados es que la disparatada chanza se convertiría luego para ellos en una pesadilla mediática.

 

Es que si la filmación hubiera quedado como un loco recuerdo familiar, no hubiera pasado a mayores, pero en la sobremesa, después de haber cocinado y comido el animal, y tal vez entre rutini y rutini, alguien envió el video a un grupo de whatsapp. Al rato, por encanto y magia de la comunicación, estaba en todas las redes sociales, pero desconociendo la anécdota primigenia. «Tiraron un chancho vivo desde un helicóptero» decían en Facebook, Twitter e Instagram, y no tardaron en relacionar al hombre que filmó el video, el multimillonario empresario textil Federico Álvarez Castillo, con la empresa de la que es propietario. Esa misma noche, #EtiquetaNegra fue trending topic en Twitter.

 

Ya era muy tarde para volver atrás, Álvarez Castillo y su mujer Lara Bernasconi quedaron en el centro de la polémica y en mucha menor medida, el empresario Eduardo «Pacha» Cantón, quien arrojó el animal (acompañado de un copiloto) desde su helicóptero Robinson 44, una de las tantas aeronaves de su propiedad (Cantón es además dueño de dos helipuertos en Uruguay).

 

Cuando la noticia se convirtió en escándalo, lejos de reconocer en forma honesta el error que habían cometido (está penado por ley arrojar cualquier objeto desde un helicóptero), tanto el empresario como su mujer, decidieron tergiversar los hechos, cada uno con su propia versión. Así comenzaron a salir varias versiones de lo ocurrido y en lugar de aclarar el tema, confundieron aún más a la gente, por lo que la vida apacible que se permitía la familia, disfrutando del enorme capital que amasan con los dividendos de la empresa, se volvió en una innecesaria exposición mediática, «nuestra vida ahora es una pesadilla», dijo Bernasconi a un medio. Se habían visibilizado a la opinión pública, y no de la mejor manera.

 

No pasó un día para que aparezcan las primeras pintadas en forma de escrache en un negocio de Etiqueta Negra de La Plata, con la leyenda «Castillo Asesino». Y Bernasconi, la modelo esposa del empresario, lejos de apaciguar las aguas, cargó contra los veganos. “Todos los veganos que nos amenazan de muerte no son tan pacíficos…Qué miedo tener esa gente en nuestro país”, afirmó.

 

Pero las malas noticias seguían para la familia: al breve tiempo, la empresa Jeep cortó relaciones comerciales con la firma, «Informamos que a partir de este momento cesamos en la realización de acciones promocionales en conjunto con Etiqueta Negra», decía el texto oficial de la célebre marca automotriz.

 

Finalmente, cuando el «Pacha» Cantón decidió contar lo sucedido, varios días después, ya se había extendido el repudio generalizado por el polémico video.Y más allá de que pueden pagar cualquier fianza, seguramente nadie accionará legalmente contra esta gente. A lo sumo, se le cobrará una multa por arrojar un «objeto» del aire. Pero de los dos empresarios, el más perjudicado es Alvarez Castillo, quien quedó además con la condena social sobre sus hombros, y quien ya no podrá cazar pumas con la misma displicencia que lo hacía antes, o por lo menos, no se sacará fotos durante el hecho ni mucho menos se filmará.

 

Como conclusión de toda esta historia, indignante para la mayoría, divertida para pocos, podemos inferir una importante moraleja, que corre igual para ricos y pobres: «Es estúpido cometer una insensatez, pero peor aún es compartirla».

 

(Artículo del escritor Anibal Silvero)



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