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Por asimetrías de frontera y en la distribución de la obra pública, la pobreza baja a escala nacional pero no cede en el NEA

Por asimetrías de frontera y en la distribución de la obra pública, la pobreza baja a escala nacional pero no cede en el NEA

El índice de pobreza que mide el INDEC bajó por segundo semestre consecutivo en la segunda mitad del año pasado y se ubicó casi 5 puntos por debajo de igual período de 2016. Sin embargo, en el NEA el índice registró una leve suba en el mismo período y en Posadas aumentó. A escala nacional, uno de los principales factores fue la reactivación de la obra pública, que se concentró en las cuatro provincias más grandes del país y tuvo una incidencia marginal en el NEA. Las asimetrías de frontera hacen que el cuadro sea aún más delicado en Posadas.

El último informe de pobreza e indigencia difundido ayer por el INDEC dio cuenta de una reducción de ambos índices a escala nacional, pero también dejó en claro que esa mejora no fue pareja en todo el país, de hecho en algunas ciudades ni siquiera hubo mejora. El promedio de pobreza de los 31 aglomerados urbanos que mide el INDEC pasó de 30,3 por ciento en el segundo semestre de 2016 a 25,7 por ciento en igual período del año pasado, lo que representó una reducción de 15 por ciento.

El desagregado por regiones muestra que las reducciones más significativas se dieron en Cuyo, la región Pampeana y el NOA. Mientras que el NEA fue el único territorio en el que la pobreza aumentó.

Por asimetrías de frontera y en la distribución de la obra pública, la pobreza baja a escala nacional pero no cede en el NEA

Analistas atribuyen el dispar comportamiento del índice de pobreza a factores directamente relacionados a decisiones políticas del Gobierno nacional. Por ejemplo, la mayor reducción interanual de todo el país se registró en San Juan (de 43,5% a 27,2%), dato que responde a la quita de retenciones a las exportaciones de la minería que generó una recuperación de ese sector.

Mientras que el sostenimiento del gasto social fue determinante para evitar que más personas cayeran bajo la línea de pobreza, la creación de nuevas fuentes de trabajo fue el factor que permitió que casi 5 por ciento de la población cruzara esa línea en sentido ascendente. La construcción fue uno de los motores principales de generación de empleo para los sectores más bajos de la pirámide social, especialmente a partir de obra pública.

De allí que las provincias más beneficiadas con las inversiones en infraestructura dispuestas por Nación fueran también las que tuvieron variaciones más positivas en la medición de pobreza.

Según datos del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), durante 2017, el liderazgo en el consumo de cemento le correspondió a las cuatro jurisdicciones más grandes del país -Ciudad y provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe- cuyo nivel de consumo se elevó en un 14,7 por ciento interanual, mientras que las demás jurisdicciones llegaron solo un 8,1 por ciento. En Misiones se registró un incremento de apenas 2,5 por ciento.

Otro dato llamativo es que nueve de cada diez empleos que generó la construcción en el último trimestre de 2017 se localizaron en las cuatro provincias más pobladas, que con esa inyección lograron superar los niveles de empleo en la construcción más altos de 2015, cosa que no ocurrió en el resto del país.

De allí que la pobreza se haya reducido más de cinco puntos en la Región Pampeana y más de cuatro en el Gran Buenos Aires, al mismo tiempo que en el NEA aumentó 2 décimas.

La tendencia promete mantenerse en los próximos años ya que los anuncios de inversión más significativos se concentran en el centro del país, como la red de Expresos Regionales, una megaobra cuyo presupuesto supera los 2.500 millones de dólares mediante la cual se conectará a los ferrocarriles metropolitanos de Buenos Aires.

Días después del anuncio de ese faraónico proyecto, el ministro de Gobierno Marcos Peña reconocía que no había ninguna inversión significativa prevista para el ramal Urquiza, que conecta a Posadas con Buenos Aires.

La frontera

En Posadas el aumento de la pobreza fue incluso superior al promedio del NEA, lo que representa una clara muestra de la incidencia de las asimetrías de frontera y de la negativa del Gobierno nacional a reconocerlas como un problema estructural que requiere medidas concretas.

El costo de la frontera puede medirse claramente al observar el comportamiento de la recaudación en el sector privado, que en la capital provincial crece la mitad de lo crece en el resto del país.

Según los datos recopilados por el municipio posadeño, en 2016 la facturación de las empresas de esa localidad aumentó 16 por ciento en relación a 2015, 20 puntos por debajo de la inflación que el INDEC midió ese año.

En el resto de las provincias la facturación también aumentó por debajo de la inflación en 2016, pero muy por encima del porcentaje observado en Posadas. El promedio nacional fue de 30 por ciento, casi el doble del de Posadas.

Algo parecido ocurrió el año siguiente. La comparación 2016/2017 muestra un crecimiento promedio de facturación de 39 por ciento, esta vez bastante por encima de la inflación que fue de 25 por ciento. Pero Posadas, con una suba de facturación de 22 por ciento volvió a perder contra la inflación y a ubicarse muy por debajo del promedio nacional.

En lo que va de 2018 la tendencia no parece modificarse. La comparación interanual del primer bimestre marca una suba de la facturación de 19 por ciento para Misiones y de 39 para el promedio nacional.

 

elrafa.cortes@gmail.com-


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