El corazón de la Selva Paranaense refugiará a Daphne Cooper de Colcombet, una conservacionista incansable

Profunda tristeza en la comunidad ambiental, académica y social de la zona norte, ante la noticia del fallecimiento ayer de la reconocida ambientalista. A sus 90 años, Pamela Daphne se ganó un lugar en el corazón de muchas personas que compartieron historias, su lucha y anécdotas en el monte misionero. Gracias a su compromiso, silencioso, firme y perseverante, la provincia cuenta con áreas naturales como el Parque Piñalito, Parque Esperanza y Sierra Morena, entre otras iniciativas por la cual luchó toda su vida.

 

Dicen que la naturaleza es sabia. Muchas veces las personas no logran reconocer el real valor y esfuerzo de aquellas que tienen como filosofía de vida la conservación y protección de la selva. Pamela Daphne Cooper de Colcombet era una guardiana de la Selva Paranaense. Le dedicó su vida a luchar por la conservación y la ecología, con firmeza y perseverancia. Sin dudas, quienes la conocieron coincidirán en que será la naturaleza el lugar que refugiará su espíritu frente a su desaparición física el pasado martes 15 de agosto, a sus 90 años, en Eldorado. “Ella siempre estará presente”, expresan sus amigos y familiares, que recibieron la triste noticia.

 

Hay liderazgos silenciosos. “Daphne”, como la decían sus amigos, fue una líder que con su andar tranquilo, su perfil bajo y su compromiso incansable con la conservación de la selva misionera, fue un ejemplo para muchos integrantes de la comunidad ambiental, académica, política y social, quienes reflejaron historias compartidas con ella a través de las redes sociales.

La describieron como una mujer de fuerte personalidad, respetuosa, luchadora, honesta e integra, que en lo cotidiano ocupaba el rol de “guardiana” del monte misionero. “Un hada madrina, un ángel, una madre, una reina, esa es Daphne, y decimos “es” porque a pesar de que nos dejó físicamente sigue presente, siempre estará presente”, expresaron en la editorial de El Paranaense, en un artículo en su memoria.

 

“Pamela es la reina… la reina de la ecología”, dijo Terry Moore, aquel hombre bautizado como “El Inglés de la Selva” que compró en 1997 casi cuatro mil hectáreas de selva y las donó al Estado para que sean declaradas área protegidas: el ahora Parque Piñalito. Fue entonces que la ambientalista adquirió por su parte unas nueve hectáreas lindantes al Parque y las cedió para que se instale allí un puesto de control del Ministerio de Ecología.

 

En el 2005, realizó un trabajo literario “Historias de la Fauna Silvestre de Misiones”. El libro narra, en cuatro hermosas historias, como los animales recuperados por guardarparques son devueltos a la Selva y contribuyen allí a la conservación de biodiversidad. El material fue destinado a las escuelas rurales de Delicia, Esperanza, Mado, Piray, Urrutia, Gisela, Naranjito, con un lenguaje coloquial y didáctico, permitiendo a los niños comprender e ir conociendo en mayor profundidad la vida en la Selva.

 

“Pamela, amiga inclaudicable en la defensa de la selva”,  se lee en uno de los libros del gran naturalista argentino Juan Carlos Chébez.

“Pamela, entusiasta luchadora por la selva, la Harpía, y Sierra Morena, lugar identificado por ella como “la madre de los arroyos” en Misiones”, recalcó la periodista ecologista Cristina Besold.

 

La exitosa preservación del Parque Piñalito se debe en gran medida al compromiso incansable de la conservacionista y vecina del parque Daphne Colcombet, y a Abel Gerber, el talentoso guardaparques, quien con un modesto presupuesto ha logrado por décadas mantener el parque bien protegido. “Tanto Daphne como Abel merecen una tremenda gratitud por luchar batallas sin fin para preservar los bosques y su diversa vida silvestre”, señalaron oportunamente desde la organización ambiental The Conservation Trust.

 

El joven Mario Rodolfo Prassi la recordó en una despedida como una “amiga que me regaló la vida. Aprendí muchísimo de ella, fue pionera en varios ámbitos, de las primeras defensoras de nuestro hermoso monte misionero, amaba esta tierra como pocos, tuve el honor de conocerla con apenas quince años y desde ese entonces fuimos amigos. Sembraste mucho en esta tierra”, expresó.

 

 

Piñalito, Esperanza y Sierra Morena

 

Las 3.764 hectáreas adquiridas en 1990 por Cat Survival Trust, un grupo defensor de la vida silvestre con base en Gran Bretaña, liderado por el Dr. Terry Moore, era un área protegida de una exuberante selva subtropical húmeda en la provincia de Misiones.

En sus inicios, el proyecto tuvo una serie de problemas, que son los que típicamente enfrenta una pequeña organización no gubernamental que trabaja en un área remota de un país que no conoce. Sin embargo, en 1992, con la ayuda de Conservation Land Trust, se compró la propiedad y se contrató a un guardaparques. En 1997, Piñalito fue transformado en parque provincial y luego se lo incorporó al “corredor verde” aprobado por el gobierno, una zona de hábitat que atraviesa la provincia de norte a sur, en la que se promueve la conservación y el desarrollo sustentable.

 

Piñalito reboza de vida silvestre, con cinco especies de felinos: jaguarundí, ocelote, margay, oncilla y puma, razón por la cual esta extensión de selva captó el interés del Cat Survival Trust. Es también un refugio para especies amenazadas, tales como el mono aullador rojo, que está casi extinguido en Argentina, y el loro vinoso, un colorido loro cuya existencia está amenazada por la pérdida de su hábitat. Entre las plantas que más se destacan en el parque, están los helechos arborescentes, varias orquídeas, bromeliáceas inusuales y pinos Paraná, que antes cubrían áreas de las altas mesetas de Misiones y han disminuido de forma notoria en número en todo su territorio originario. Piñalito es la única área de conservación de altura en toda la provincia de Misiones, por lo tanto cumple un rol clave en la protección ecosistémica.

 

Por su parte, el Parque Provincial Esperanza es una pequeña área protegida que constituye el primer corredor biológico establecido de hecho en la provincia, ya que gracias a la iniciativa de Daphne , se establece allá por 1988. Une los sectores de selva de la Sierra Morena con los sectores de selva de la Reserva Privada Aguarai-mí. Se halla constituida por selvas mixtas de laurel y guatambú, principalmente.

 

“Los ingenieros y los maestros, los clérigos y pueblerinos, los obreros, alcaldes y diputados, cada uno en su cosa, se olvidan de la fauna silvestre que los acompañó durante siglos. Nadie se acuerda de difundir las leyes que nos gobiernan. Es así que los hombres estampan un sello de sangre a su propia existencia y si lo peor sucede, seguirán tiempos de hambruna, pues la Sierra y el Señor se vengarán ante tamaña injusticia, donde ni las aves se escapan de la muerte”, sostenía en sus escritos de “Sierra Morena”, allá por 2010, la ambientalista Pamela Daphne Cooper de Colcombet.

 

Sierra Morena se ubica en el sector norte de la provincia de Misiones. Posee un recorrido oeste-este, atravesando mayormente el sur del departamento Iguazú, cubriendo también un sector del oeste del departamento General Manuel Belgrano y el extremo nororiental del departamento Eldorado.

Esta sierra es una de las prioridades conservacionistas provinciales. En 1995 Bird Life International le otorgó la categoría de “área clave para las aves amenazadas”. Fue incluida también como una de las AICAs (Áreas importantes para la conservación de las aves) de la Argentina (la AR117) con una superficie de 8.000 hectáreas.

 

Incluye en la misma al área conocida como “Colonia Lanusse” (el sector ubicado al sur de dicha localidad), la cuenca del Falso Urugua-í y la sierra Morena, siendo esta última la porción que a pesar de haber sufrido algunos obrajeos, conserva aún selvas en saludable estado, especialmente en las zonas de relieve escarpado, habiendo sido propuesta para la implementación de un área protegida desde 1989, bajo la figura legal de “parque provincial”, adjuntándole al mismo un sector al que se le otorgaría la categoría de “reserva de uso múltiple” para que abarque los lotes occidentales que ya han sido intrusados, los que con el alto impacto de la actividad maderera y agrícola han alterado o desmontado amplios sectores selváticos.

El área serrana mayormente está incluida en terrenos privados. La sierra Morena actúa como un corredor natural para el tránsito de la fauna mayor, comunicando al parque provincial Urugua-í y el valle del arroyo Aguaray Guazú, junto con las reservas situadas hacia el oeste de la región, el parque provincial Esperanza (de 686 hectáreas) y el refugio privado Aguaray-Mí (de 3.050 hectáreas).

Entre la abundante fauna de interés destaca buenas poblaciones de yaguareté (Panthera onca australis)​ y del águila harpía (Harpia harpyja), considerada el ave rapaz más poderosa del mundo, la cual emplea las laderas de la sierra para nidificar.

 

 

Por Patricia Escobar 



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