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Robots eléctricos crean mapas del fondo marino y descubren los secretos del océano

La nueva tecnología de la empresa Seatrec mapea el fondo del mar. Se trata de unos robots eléctricos que se sumergen un kilómetro para examinar la química y la forma del fondo marino, creando mapas del océano.

 


El ser humano ha explorado las montañas, las selvas y los desiertos de la Tierra por siglos. Pero, a pesar de cubrir más del 70% de la superficie terrestre, el océano sigue siendo prácticamente un misterio. De hecho, sabemos más de la superficie de Marte que del fondo marino; apenas se ha cartografiado más del 20% del lecho oceánico.

 

Obtener una imagen más completa nos permitiría navegar con mayor seguridad, crear modelos climáticos más precisos, tender cables de telecomunicaciones, construir centrales eólicas en alta mar y proteger las especies marinas.

Robots eléctricos ayudan a descifrar misterios del fondo del océano
El flotador de Seatrec utiliza las diferencias de temperatura del océano para impulsarse.

 

Desde hace años se utilizan vehículos robóticos subacuáticos equipados con sensores para recopilar datos, pero, sin embargo, muchos de ellos dependen de baterías con una vida útil limitada, y necesitan volver a un barco o a la costa para recargarse, lo que dificulta el mapeo de partes más remotas del mar.

 

Frente a esta problemática, la startup Seatrec, fundada por el oceanógrafo Yi Chao, desarrolló una tecnología que logra proporcionar energía a los robots oceánicos aprovechando la diferencia de temperatura que se produce de forma natural. De esta manera, estos robots eléctricos logran recorrer grandes extensiones de forma mucho más rápida y económica.

Estos robots eléctricos logran recorrer grandes extensiones de forma mucho más rápida y económica.

 

Más ecológico y más barato

El módulo de energía puede instalarse en robots de recogida de datos ya existentes o en el propio dispositivo flotante de Seatrec. Éste se sumerge un kilómetro para examinar la química y la forma del fondo marino, utilizando un sonar para crear un mapa de la zona circundante.

El robot vuelve a la superficie para enviar sus resultados por satélite.

 

A medida que el flotador se desplaza entre las zonas más frías y las más cálidas del océano, el material del interior del módulo se derrite o se solidifica, provocando una presión que, a su vez, genera energía térmica y alimenta el generador de energía del robot.

 

“Se cargan con el mar, por lo que pueden prolongar su vida útil casi indefinidamente”, afirma Chao.

 

Un modelo básico de flotador suele costar unos US$ 20.000. Añadir el sistema de energía de Seatrec añade otros US$ 25.000, dijo Chao.

 

Pero el acceso a la energía renovable y gratuita y la posibilidad de permanecer más tiempo en el agua hace que la recopilación de datos sea hasta cinco veces más barata a largo plazo, según Chao.

 

Además, la empresa está fabricando menos de 100 dispositivos al año, principalmente para investigadores marinos, pero la tecnología se puede ampliar fácilmente: el módulo de energía de Seatrec también puede instalarse en los dispositivos de cartografía existentes para ampliar su alcance.

Lo que se lleva cartografiado hasta ahora.

 

El reto que se avecina

Incluso con el creciente número de tecnologías que aceleran la exploración del fondo marino, completar el mapa sigue siendo un reto logístico y financiero.

 

Chao calcula que se necesitarían 3.000 flotadores de Seatrec en funcionamiento durante los próximos 10 años para estudiar el océano en su totalidad.

 

La empresa ha recaudado US$ 2 millones de financiación inicial para aumentar la producción de su sistema de captación de energía. Pero esto es apenas una gota de agua del capital necesario para realizar una exploración completa del océano, que se estima en entre US$ 3.000 y US$ 5.000 millones, más o menos el mismo orden de magnitud que el costo de enviar una misión a Marte.

 

 

CNN

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