El director de la licenciatura en Ciencias de la Educación de la UCAMI se mostró partidario de que las investigaciones de la universidad sirvan para la toma de decisiones políticas

El director de la licenciatura en Ciencias de la Educación de la UCAMI se mostró partidario  de que las investigaciones de la universidad sirvan para la toma de decisiones políticas

Se realizó este viernes (08/11) en la Universidad Católica de las Misiones (UCAMI) un a clase abierta sonre “resistencia al cambio en la educación escolar” a cargo del director de la Licenciatura en  Ciencias de la Educación Pablo Narvaja quien en una entrevista previa abogó por una educación que vaya más allá de los vaivenes políticos y para que la educación pública tiene que servir para generar mayores oportunidades logrando un plan a largo plazo y convencido que las investigaciones de la universidad deben servir para la toma de decisiones políticas.

 

Explicó Narvaja que “en los últimos años de toda la época democrática moderna hemos percibido intentos de transformación de la escuela con acciones, tomas de decisiones y, si hoy miramos el impacto que tuvieron durante el período que duro la gestión que las impulsaba vemos que ya no queda nada. El sistema tradicional sigue vigente, entonces lo que nos queremos preguntar en la charla, que es una línea de investigación de la carrera de Ciencias de la Educación de la UCAMI, que sucede para que los cambios duren mientras los procesos políticos están en vigencia y luego cuando se van todo vuelve a su sitio entre comillas. Debemos reflexionar un poco sobre esto porque creemos, como universidad, que nuestras investigaciones tiene que ayudar a la toma de decisiones políticas porque el sistema educativo y la educación pública tiene que servir también para generar mayores oportunidades, una sociedad más justa, una posibilidad de ascenso social, entonces queremos que la educación pública sea cada vez más inclusiva y cada vez mejor en términos de calidad por eso nos interesa reflexionar sobre estas cosas”.

 

 

Agregó que a la educación habría que abstraerla de las pujas políticas y “por supuesto que tiene que estar al servicio de un proyecto de Nación, de un modelo de una patria con justicia, con independencia económica y soberanía política, esto es básico porque es ponerla al servicio de los pueblos, no el intento de conformar a los pueblos a imagen y semejanza de otras culturas o de otras latitudes”.

 

Se mostró de acuerdo con una educación como política de estado considerando que es fundamental, “también frente a la crisis actual por la que atraviesa la Argentina lleva a la necesidad de que tangamos que atacar en lo inmediato aspectos de la educación que no parecen tan innovadores, tenemos que dignificar a los docentes en su salario, reconocer que son un valor fundamental para el desarrollo del país como hizo Finlandia y hacer un plan a largo plazo de recuperación con estándares que superen lo histórico , luego la infraestructura luego el presupuesto. En lo inmediato la escuela pública debe recuperar su actividad diaria todos tiene que ir a la es cuela todo el tiempo, ahí es un primer objetivo

 

Por supuesto –continuó- que también requiere acuerdos y  consensos con los sectores gremiales, con la comunidad educativa en general y todos los sectores políticos, preservemos esto de la puja electoral o de la puja por el poder y luego sí pensar los cambios como nos proponemos para la agenda del siglo XXI. La necesidad de incorporar la diversidad cultural, la diversidad de género, la diversidad social, como pensamos el plurilingüísmo en la escuela, como pensamos la revolución tecnológica al mismo tiempo, cómo pensamos los cambios en el mundo del trabajo, todos los cambios que podamos hacer ahí puedan ser duraderos y que puedan tener esta reproducción independientemente de las personas que los llevan adelante”.

 

Consideró a las diferencias entre distintas regiones como la concepción de la vieja escuela “una concepción para la comunidad con el objetivo de imposición cultural en las comunidades y uniformización cultural, en nuestra agenda del Siglo XXI la escuela tiene que ser de las comunidades, tiene que  transmitir el acervo cultural de las comunidades. Las comunidades aborígenes deben expresar también su particularidad, dentro de la unidad nacional tiene que haber un fuerte espacio para las realidades culturales, geográficas, políticas, históricas de las distintas comunidades y eso es un cambio porque en las mente esta todavía incorporado el centralismo y parece un  valor el centralismo, hay que buscar una armonía entre lo central que sería lo común para todos los argentinos con lo particular de las comunidades hay que armonizarlo, hay que buscar pensar nuevos formatos”.

 

EP/E.J.



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