Desaparición de Candela: dieron intervención a la Justicia Federal ante la sospecha de que la chica de San Vicente fue víctima de trata de personas

Desaparición de Candela: dieron intervención a la Justicia Federal ante la sospecha de que la chica de San Vicente fue víctima de trata de personas

Nilda Galeano dice que cierra los ojos y recuerda con exactitud lo que sucedió la noche del sábado 3 de febrero de este año, en su casa del kilómetro 1274 de la ruta nacional 14, en San Vicente. Cuando iba a su habitación para dormir, vio a su hija Candela Correas de Melo en el sillón, enviando mensajes con su celular. La chica le había dicho que esperaba a su novio para ir a un asado. Pero nada de eso sucedió. Apenas ella concilió el sueño, la joven de 15 años tomó algunas pocas ropas, se cambió el calzado y se fue. Hasta ahora nadie sabe su paradero.
“Ella no se fue con el novio. Lo del asado era mentira. Pese a que pasaron muchos meses, mi intuición de madre me dice que está viva”, afirmó Nilda al programa EXPEDIENTES de Misiones Online TV.
Recordó que el domingo 4 ella recibió un mensaje de la adolescente, donde le decía que “se iba a tener su bebé lejos de Carlos”, el novio.
Carlos (20) fue imputado por la desaparición de la chica. Estuvo preso incluso, pero nunca hallaron indicios de peso en su contra. La noche en que vieron por última vez a Candela, el muchacho estuvo con unos conocidos comienzo pizza y luego fue a su casa. Hay testigos que ratificaron esto.
Candela estaba embarazada de aproximadamente cinco meses cuando se fue de la casa. “Yo me enteré de que estaba embarazada porque vi un mensaje en su celular. Ella nunca me lo dijo de manera espontánea”, apuntó la madre.
La adolescente, según ella misma admitió ante su mamá, no estaba embarazada de Carlos. El bebé (o la beba) habría sido gestado en Buenos Aires, donde la chica estuvo unos meses. Y aquí hay otro punto que Nilda reveló: la jovencita habría admitido a Carlos que en suelo bonaerense fue víctima de abuso.
Nilda aseguró que entregó a la Justicia todos los elementos que pudo reunir para la investigación. “Acerqué nombres, y números de teléfono con características de Buenos Aires que encontré en el celular de ella. También todos los mensajes que Candela le mandaba a nuestros parientes allá. Creo que hice todo lo que pude”, admitió.
La mujer contó que un vecino percibió la presencia de un auto que estacionó la noche del 3 de febrero en la entrada a la calle que une la ruta nacional 14 con la casa de Candela. “Como estaba muy oscuro, el vecino sólo vio que era un auto, que llegó del lado del centro de San Vicente. Dijo que paró y que luego se oyó un portazo, como que alguien subía”, detalló. ¿Era el auto en el que se fue la chica?
“Cuando trajeron los perros entrenados, siguieron el rastro de ella desde la casa hasta la ruta y allí se detuvieron, mirando hacia el lado de San Vicente pueblo”, añadió Nilda, ratificando lo que cree, que su hija subió a ese coche, que giró y volvió en la dirección que había llegado.
Para dar con la joven hubo rastrillajes en distintos puntos de San Vicente y en otras localidades. La investigación incluso se extendió hasta Buenos Aires, donde residen parientes de Galeano y también del padre de Candela, del que Nilda está separada desde hace varios años.
“Candela vivió un par de meses con su padre y los parientes de él en Buenos Aires, en la localidad de Monte Grande. Yo creo que allí se debería investigar más, porque pueden surgir pistas de ella”, sostuvo Nilda.
También solicitó que se profundicen las averiguaciones sobre un conocido del padre de la adolescente, que solía cargarle crédito al celular de la joven y que hasta le habría girado dinero desde Buenos Aires.
“Para mí, ella está viva y hay que mirar hacia la provincia de Buenos Aires para encontrarla”, repitió. Y aportó una novedad relevante para la causa. Desde la Justicia provincial se dio intervención al Juzgado Federal de Oberá, para que investigue si la adolescente fue víctima del delito de “trata de personas”. Y en esta línea también se apunta al territorio bonaerense y a algunos parientes de la jovencita.
Si el embarazo de Candela siguió su curso, el niño o niña ya habrá nacido. Nilda cuando cierra los ojos también se imagina a ese nieto o nieta que aún no pudo conocer.



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