Corrientes: Atropelló a su amante y la condenaron, pero jura que es inocente

Corrientes: Atropelló a su amante y la condenaron, pero jura que es inocente

La víctima era profesor de tenis. Ella es la esposa de un reconocido cirujano plástico. Sucedió en Corrientes.

Cuando Rubén Re corrió a Andrea Torres Condado ya era de noche. Cayó herido y pasó dos horas pidiendo ayuda, hasta que su sangre se hizo charco y alguien lo vio tirado al costado del camino. Murió 18 días después dejando una pila de interrogantes.

La puerta abierta, el aire prendido y las copas en la mesa probaron lo intempestivo de su salida. Sus amigos tardaron en saber dónde estaba Rubén porque -descubrirían más tarde- había compartido sus últimas horas con Andrea, en secreto, en su casa de fin de semana.

 Nunca se supo por qué la siguió cuando la mujer subió a su auto para dejar el lugar. Pero sí que fue ella la última que lo vio vivo. Es la única condenada por el hecho y, aunque sólo estuvo presa al inicio de la investigación, está muy cerca de volver a la cárcel.

La Justicia la condenó a 5 años y medio de prisión por “abandono de persona seguido de muerte”. El 22 de agosto el Supremo Tribunal de Justicia de Corrientes dejó firme el fallo y rechazó su apelación.

Rubén Re (51) era profesor de tenis y coach de alto rendimiento. Entrenó a Leonardo “Yacaré” Mayer, campeón de la única Copa Davis que ganó la Argentina, en 2016.

Estaba casado con Silvia Esquivel (50), madre de sus dos hijas y con quien montó Match Point, un club reconocido en Resistencia (Chaco), la ciudad en la que convivían. Fue ahí -también- donde conoció a Andrea.

“Nunca entendí lo que pasó, no sé si lo voy a entender algún día. Yo no podría hablar mal de Rubén porque era muy buena gente. A ella no la conocía, me enteré después la manera en la que creo que se conocieron, pero no tengo idea desde cuándo pasaba todo. Nos costó mucho en lo personal, en lo laboral, con mis hijas. Pude estar enojada ante la situación, pero sólo de lo que sé, porque él no me hizo parte de todo eso”, intenta desarmar Silvia, la viuda de Rubén, que descubrió la relación extramatrimonial de su marido cuando lo encontró en el hospital.

Todo sucedió el 6 de febrero de 2013 en el paraje Rincón, de Paso de la Patria, una ciudad balnearia de Corrientes. Rubén pasó la noche en una quinta familiar, después de un viaje a Buenos Aires. Nadie lo sabía, excepto Andrea.

Un hombre lo encontró tirado en el suelo, alrededor de las 23, y escuchó sus pedidos de ayuda. Llamó a una ambulancia y los médicos detectaron un golpe en la cabeza, del lado izquierdo, que le deformó la cara y le quebró la clavícula. Estaba sin remera ni documentos en un camino alternativo, con poca circulación, a 100 metros de su casa. Tenía el rostro tan desfigurado que sus amigos no lo reconocieron mientras lo creyeron desaparecido y lo buscaban tan desesperados que, horas después del accidente, pasaron por el Hospital Escuela para identificar a un NN internado.

Para la Justicia, fue Andrea Torres Condado (46) la que, entre las 20 y las 21 de aquella noche, dejó la casa de Rubén en su Honda Fit. Él, por motivos que se desconocen, la acompañó caminando, “muy próximo al vehículo”.

Por los testimonios y las pruebas que se expusieron en el juicio, el Tribunal Oral Penal N° 2 de Corrientes estableció que “Re cayó al costado de la calle Goya, entre Empedrado y Prefectura”, y que ahí fue “embestido por el vehículo de Torres Condado que le pasó por encima, dejándolo incapacitado”.

Andrea “no se detuvo” y Rubén quedó herido “en la oscuridad y en un sitio solitario, imposibilitado de recibir auxilio inmediato”, consideraron los jueces.

Herido de gravedad, Rubén fue derivado el 14 de febrero de 2013 al Hospital Perrando, de Resistencia, a pedido de su familia. El 24 de febrero murió por una infección causada por un virus intrahospitalario. Por eso a Andrea no la acusaron de homicidio, sino de abandono de persona.

Andrea Torres Condado es la esposa de un reconocido cirujano plástico y parte de una familia importante en la zona. Ama de casa, tiene un hijo que aprendió a jugar al tenis en la escuela de Rubén.

Ella jura que es inocente y quiere que la causa “salga de Corrientes” porque denuncia “arbitrariedades” en la investigación que terminó en condena. Para eso presentaría un recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

“La causa está viciada. Esto no fue un accidente, lo mandaron a lastimar y me usaron a mí para tapar todo”, se defiende Torres Condado en diálogo con Clarín. Y ejemplifica: “La autopsia la hicieron en otra provincia sin darme oportunidad de poner un perito de parte. Tres días después de la muerte de Rubén, a mí me detienen por cuatro meses en una comisaría. No pudieron probar nada. Nadie vio nada. Solamente se basaron en lo que dijo una persona a partir de comentarios de terceros. No logro entender por qué me culpan a mí. Fui al juicio tranquila porque sabía que las pruebas estaban a mi favor”.

En el juicio declararon testigos que vieron a Andrea manejando el auto, yéndose de la casa de Rubén Re, y hablaron de “corridas en la puerta”, algo que ella niega. También probaron que la mujer modificó la planilla del horario de ingreso a su domicilio la noche del crimen para simular que había regresado antes.

Lo cierto es que las pericias realizadas sobre su auto no arrojaron resultados compatibles con un choque, por eso creen que Rubén cayó solo y que fue atropellado una vez en el suelo, a baja velocidad. Andrea dice que esa es la prueba de que ella es inocente.

“Su familia sabe que yo no fui, pero me usaron para vender a todos que ellos no tuvieron nada que ver. No pude haberle pegado de la manera en la que le han pegado. Estoy aterrada, me siento observada y señalada por algo que no hice”, se defiende Torres Condado.

Andrea y Rubén se conocieron de chicos en Resistencia, a través de un vecino del barrio. Se reencontraron de adultos en un vuelo a Buenos Aires. Se acercaron entre charlas, cuando el hijo de Andrea empezó a entrenar en el club de Rubén. Tanto que ella lo ayudaba a remodelar la casa de Paso de la Patria. “Éramos amigos. Él siempre estuvo enamorado de mí, quizá por eso me tenían bronca. Yo iba a ayudarlo con la casa porque él no se daba idea de cómo arreglarla y no podía vivir ahí”, se excusa la mujer.

Luego de que el Supremo Tribunal de Justicia de Corrientes dejara firme la sentencia, resta la notificación formal a las partes para que se compute la pena y ordenen la detención. También inhibieron todos sus bienes y deberá pagar 2,4 millones de pesos de indemnización a la viuda de Rubén y a sus dos hijas.

(Clarín)



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