No hay indicios de que el nazi Martín Bormann haya estado refugiado en Misiones


Se encuentran guardados en el museo Andrés Guacurarí de Posadas, los restos arqueológicos hallados en las edificaciones ocultas en la selva del Parque Teyú Cuaré, en San Ignacio, atribuidos a un refugio para jerarcas nazis construido en la década del ’40. Los investigadores de la UBA y de Misiones que hicieron las excavaciones no encontraron nada que les sugiera que allí haya estado refugiado el nazi Martín Bormann. Rescataron muchos vidrios rotos, partes de distintas botellas, una botella entera de aceite de la conocida marca “Cocinero”;  medicamentos, huesos de animales, platos de cerámica, azulejos de baño, un zapatito de un niño y una pizarra de escuela. Las monedas de distintas nacionalidades incluso alemana que allí se hallaron fueron puestas a resguardo en otro lugar, por razones de seguridad.

 

Doctora arqueóloga, Lorena Salvatelli cuenta cómo la contactaron para la investigación en el Teyú Cuaré. (Audio Misiones on Line).

La doctora en Arqueología, Lorena Salvatelli, directora del Museo «Andrés Guacurarí» ubicado en calle General Paz casi Córdoba y que depende de la dirección general de Patrimonio Cultural y Museos de la Provincia se refirió a su participación en representación de Misiones, en las investigaciones que realizó la Universidad Nacional de Buenos Aires en esas construcciones que no son ignoradas por los lugareños, ya que allí hay carteles que indican «hacia la Casa de Bormann».

 

Salvatelli contó que el equipo de la UBA la contactó el año pasado como arqueóloga residente en la zona, y «a partir de allí empezaron a hacer los trámites para la habilitación y autorización correspondiente de la dirección de Patrimonio cultural y Museos y del ministerio de Ecología de Misiones.

La investigación que llevó al Teyú Cuaré –ubicado a orillas del río Paraná- fue a mediados del año pasado, aunque el proyecto ya viene desarrollándose hace unos 3 ó 4 años buscando las arquitecturas líticas (piedras) del siglo 20 en diferentes lugares del país.

El período de estudio de los investigadores les llevó unos diez días. La arqueóloga rosarina residente en Misiones dijo que en esas construcciones en un primer acercamiento creían que podían llegar a ser reutilizaciones de estructuras jesuíticas, y en la medida que iban pasando los días se dieron cuenta que había material reduccional reutilizable, aunque la mayor parte de la construcción está hecha en el siglo 20.

No hay en el registro arqueológico de esas excavaciones clavos cuadrados típicamente reduccionales, o las típicas tejas que se encuentran en todas las estructuras jesuíticas.

Por lo que se aseguraron que ese espacio no fue utilizado por los jesuitas, lo que sí hallaron lo que les da una datación de tiempo bastante contemporáneo son “muchos fragmentos de vidrios de botella, de aceite La Patrona, de frasquitos de perfume, medicamentos, tazas y porcelanas de nacionalidad alemana porque decía made in germany, un fragmento de plato tenía sello de la fábrica de confección alemana, clavos de distintos tipos fabricados en forma industrial”.

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Los materiales arqueológicos quedan en Misiones

Doctora arqueóloga,  Lorena Salvatelli, directora del museo arqueológico Andrés Guacurarí, en Posadas. (Audio Misiones on Line).

Los arqueólogos de Buenos Aires y de La Plata que relevaron el lugar no se llevaron los materiales hallados, sino fotografías para hacer el trabajo de investigación a partir de estos registros de imágenes, indicó Lorena Salvatelli.

En el avance de los días de investigación también una de las estructuras que posee la bañera “nos dio indicios de una típica construcción o reutilización en el siglo XX, por los azulejos blancos de la bañera, también se sacó un fragmento de una terminación de la bañera típica confeccionada en Inglaterra de la década fines del 30 principios del ’40, esa estructura las habitaciones podrían ser utilizada como una casa común y corriente”.


En la segunda estructura que trabajaron la arquitectura hallada fue más complicada de entender, porque había partes de la casa que no se comprendía qué función cumplía.

“Hablando con los pobladores y viendo cómo estaba organizada esa estructura vimos que podía ser parte de un sótano que podría haber sido utilizado como lugar de almacenamiento”, dijo la especialista.

“Un puesto de vigía”

Una tercera estructura estaba en un lugar más inhóspito, en una elevación y complicado de lugar y al estar en ese lugar con vista increíble del rio Paraná y de las fronteras con Paraguay, por lo que por la arquitectura y habitaciones «pensamos que podría haber sido utilizado como puesto de vigía», sostuvo la doctora en Arqueología.

Según describió, esas construcciones de particular tienen la escalinata o rampas en posiciones muy raras, «por ejemplo en la segunda estructura la puerta de entrada mira hacia la ladera del cerro, era otra forma de pensar esa casa o alguien que no estaba buscando resguardarse hubiese hecho la entrada por otro lado más accesible».

“Para nosotros las tres estructuras forman parte para el conjunto, en el cual cada una tenía su utilidad, una para una casa de convivencia diaria, otro para almacenamiento y otro para puesto de vigía”, indicó Salvatelli.

Según la cantidad de material de registro arqueológico hallado es muy poco para una vida diaria constante en ese lugar, supusieron los investigadores.

«Un proyecto supersecreto alemán»

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«Estamos casi seguros las evidencias de las monedas de distintas nacionalidades habla de los años 1935 a 1943 que se usaban en la época y son monedas argentinas, paraguayas, brasileras, inglesas, españolas y alemanas, por lo que barajamos como hipótesis es que hay documentos que hablan de este proyecto supersecreto alemán que armaba refugios para los altos mandos alemanes en distintos lugares del mundo, pero que fueran en lugares casi inhóspito como desiertos y selvas, cuando veían que estaban perdiendo la guerra”, dijo.

No pueden asegurar que hayan colaborado misioneros en este refugio, agregó la arqueóloga.

“Bormann no estuvo”

La idea que tienen de este proyecto ultrasecreto de la aeronáutica nazi los documentos dicen que entre 1942 a 1943 la gente que vino a hacer este refugio probablemente hayan pedido colaboración a alguno de la zona, «en realidad la idea es que sólo algunos obreros alemanes hayan construido esos refugios», amplió Salvatelli.

Acerca del cartel que dice Casa de Bormann, “la leyenda de la zona plantea que Borman haya vivido en esa casa, pero nosotros los investigadores no podemos decir que él haya vivido allí porque hasta que no tengamos la firma de él puesta en algunos objetos podemos decir, tampoco encontramos documentos ni nada que mencione que Bormann estuvo en esa casa, y la más fiable es que se hizo ADN en un cuerpo en Berlín y dio que era Bormann, ya con estos datos es poco probable que haya estado acá”, aseguró la directora del Museo Andrés Guacurarí.

Y siguió fundamentando: «otra de las razones que indicarían que Borman no haya estado allí jamás es que cuando llegan a la Argentina los altos mandos alemanas que tenían que esconderse “Argentina les abre las puertas como a cualquier otra persona y pudieron haber vivido en estancias en Bariloche o en Misiones o en Córdoba, no era necesario que se escondieran como lo habían pensado en Alemania años atrás”.

El futuro del relicto

«La idea es preservar el patrimonio que es de todos, tratar de seguir investigando para decir qué pasó allí, que se preserve el lugar para que en futuras investigaciones ver qué pasó y poder decir fehacientemente, porque por ahora son todas hipótesis, las primeras aproximaciones que tenemos a partir de los materiales que encontramos, cómo vimos las condiciones de esas estructuras, pero hay que seguir toda la documentación de la investigación, hacer los catálogos de los frascos, qué tipos de frascos eran y de qué época eran para poder acotar en qué período hubo actividad en esas estructuras», señaló la investigadora.

Dijo que había fragmentos de pizarras que los chicos utilizaban en la década del 40 y pico, 50, y un fragmento de un zapatito de cuero, «hablando con uno de los pobladores él recuerda que había ido a jugar con un niño que vivía en una de esas casas», agregó.

Anticipó que se pretende seguir la investigación en conjunto pero «hay que conseguir los fondos», dijo la arqueóloga.

 

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