Crimen en el barrio A.3-2: los colegas del sargento detenido aseguran que el policía no sabía que la escopeta que llevaba estaba cargada con municiones de plomo

Crimen en el barrio A.3-2: los colegas del sargento detenido aseguran que el policía no sabía que la escopeta que llevaba estaba cargada con municiones de plomo

Uno de los testigos que declaró en el Juzgado de Instrucción Seis de Posadas, en el marco de la causa por la muerte de Arnaldo Alejandro Amarilla (33), el ex convicto baleado en un episodio confuso el pasado 1 de julio en el barrio A.3-2, deslizó que es muy probable que el policía que disparó contra la víctima con una escopeta ithaca antidisturbios no haya estado enterado de que el arma estaba cargada con municiones de plomo y no de fogueo. De esta manera, colocó a los investigadores sobre la hipótesis de un homicidio accidental.
El jefe de guardia de la comisaría Décima de Miguel Lanús al momento del hecho (la madrugada de ese domingo) hizo un pormenorizado relato de cómo fue el momento en el que el sargento Emanuel Esteban Soley (32) tomó la escopeta y se marchó a la calle junto a la patrulla que integraba. “No estaba en condiciones de saber que había proyectiles letales en el arma”, afirmó, palabras más, palabras menos, el testigo.
Lo que dijo el uniformado está en línea con el relato de otros policías, que también participaron del procedimiento, que se inició con una pelea entre vecinos del barrio A.3-2 y que tuvo a Amarilla entre uno de los protagonistas.
Los testimonios refieren a que luego de la gresca, en la que Amarilla habría amenazado con un cuchillo a un conocido, una patrulla con policías de la Décima fue hacia el lugar. Primero hizo una pasada y habría notado que Amarilla estaba armado y hasta habría lanzado amenazas contra los uniformados. Entonces, el grupo fue hasta la seccional y el sargento habría tomado la ithaca antidisturbios.
Sobre lo que vino después, los testigos aseguran que Soley se bajó del móvil junto con el oficial oficial subayudante David Salomón Villalba (30), pero luego se adelantó a este y sin recibir orden alguna, disparó contra Amarilla, quien estaba en la vereda de su casa.
Como Amarilla salió corriendo tras las detonaciones y entró en su residencia, ninguno de los uniformados pensó que estaba herido. El asunto es que el hombre fue hallado muerto horas después por sus familiares. Había recibido impactos de proyectiles de plomo en la zona del pulmón.
Los testigos explicaron que la institución provee tres cartuchos para la escopeta antidisturbios, uno de estruendo y dos con postas de goma. Por eso nadie se explica por qué la ithaca que accionó Soley tenía plomo.
Alguien cargó con municiones letales la escopeta y hasta ahora la Justicia no determinó quién fue y si lo hizo por error.
Ahora la pesquisa ahondará en si Soley, quien está preso junto con el oficial Villalba, no estaba al tanto de la carga que tenía el arma y que en su acto impulsivo de disparar sin recibir la orden hirió mortalmente a Amarilla sin saberlo.
De comprobarse el error, podría haber un cambio de calificación en la causa. El juez Ricardo Balor ordenó una serie de medidas de prueba para desentrañar cómo se produjeron los hechos.



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