Las inundaciones y la deforestación en el país

Los desastres naturales que arrasan con diversos lugares de la geografía nacional en los últimos años, hacen que la atención se vuelque a la opinión de los especialistas, con la expectativa de que un marco científico del problema permita comprender y orientar las acciones de prevención y mitigación.

 

Desde la Fundación Ambiente y Desarrollo no permanecen ajenos a esta problemática y promovió una consulta entre los especialistas que integran su red, sobre la nota del investigador del INTA, Nicolás Bertram, que en enero de 2017 tomó estado público. El especialista allí afirmaba que el modelo productivo, el mal manejo del suelo, de las aguas y sobretodo la deforestación, son las causantes de las inundaciones. La nota, replicada en varios medios de prensa (por ejemplo, el portal rosarino Conclusión titulado “Las inundaciones no son casuales”) se ilustró con epígrafes y fotos que dramatizaban la situación.

 

 

El Ing. Luis Mestres, director del INTA Bella Vista,  apoyándose  en los registros de lluvias que se realizan en la estación, afirmó que llueve más que antes y duda de que la capacidad de absorción de los bosques nativos sea tan alta como indica Bertram.

 

En este sentido, el ecologista Antonio Brailovsky coincide en que las cifras expresadas en la publicación son discutibles, ya que la infiltración depende del tipo de suelo, la pendiente, la intensidad de las precipitaciones, etcétera. Pero considera que, en términos cualitativos, la afirmación de que ciertos usos del suelo favorecen la infiltración más que otros es cierta. Destaca la necesidad de hacer estudios hidrológicos para cuantificar la vulnerabilidad de los terrenos en un proceso de agriculturización intensivo, desde un punto de vista del territorio y no de las parcelas individuales, función de planificación que le corresponde al Estado.

 

Para Esteban Jobbagy,  investigador de Conicet e integrante del Grupo de Estudios Ambientales de la Universidad de San Luis, “Más allá de la discusión del momento y de las figuras fuera de contexto, la cuestión del desmonte y la inundación tienen cada vez más evidencias, al igual que el reemplazo de pasturas y la rotación de cultivos por el cultivo continuo. No es la soja en sí el problema, son los esquemas agrícolas conservadores en el target de uso de agua (ej. un cultivo al año sembrado tarde), los que agravan las cosas”. “Las tasas de infiltración que se destacan en la nota, son muy sitio dependientes. Las inundaciones no tienen tanto que ver con ese número sino con el consumo de agua anual para transpiración. Su reducción lleva a asensos freáticos. Una lluvia grande sobre un sistema con napas a 50 cm de profundidad desencadena una inundación aunque tengamos una excelente tasa de infiltración. El trabajo de Nicolás Bertrán es excelente, puede ser que sacado de contexto se confunda”.

Remite para ampliar la información a la charla que dio en la Academia de Agronomía y Veterinaria y a la nota de divulgación Preocupando aumento del área anegada en la región pampeana 

 

Alejandro Diego Brown, presidente Fundación Pro Yungas, sostuvo quehay variables que se pueden controlar y que son clave a la hora de prevenir daños a las personas y a los bienes, principalmente desde la planificación territorial. Así, el uso que se le da a los distintos ambientes o la ubicación de los asentamientos humanos y las infraestructuras pueden ser planificados, incorporando las dinámicas naturales que, en muchos casos pueden ser previstas. Una buena planificación sólo puede construirse sobre el conocimiento científico del territorio (para lo cual hace falta investigación y difusión/transferencia del conocimiento) y el diálogo y la concertación entre los distintos sectores interesados. Pero además es necesario incluir la lucha contra la pobreza, ya que sólo así podremos asegurar reducir los riesgos de las poblaciones más vulnerables, que son quienes sufren en mayor medida de estos embates. Para ello necesitamos de un sector productivo pujante, independientemente del tamaño de sus emprendimientos, que utilice las mejores tecnologías e innovaciones disponibles, y que destine parte de sus territorios a la preservación de los bienes y servicios de la naturaleza para sea considerado por la sociedad como parte de la solución y no parte del problema. Pero también necesitamos un sector público que sea capaz de conducir el proceso de planificación territorial participativa y de vigilar por la sanción y posterior cumplimiento de normas de uso del territorio; así como necesitamos de una sociedad civil consciente y comprometida, que conozca y respete estas dinámicas naturales. Si bien todos los modelos indican que los fenómenos meteorológicos extremos van a incrementar su recurrencia en los próximos años como consecuencia del cambio climático, podemos evitar que se conviertan en catástrofes humanas y ambientales”.

A su vez, el Ing. Jorge Pujato, de la Asociación Forestal Mesopotámica (AFOME) recomienda recuperar la historia para interpretar la relación de los fenómenos naturales con el desarrollo productivo del país, y señala la obra “Las secas y las inundaciones en la provincia de Buenos Aires”… escrito por F. Ameghino en… 1884!!!”.

 

 

* El Foro de la Fundación Ambiente y Desarrollo está formado por 164 miembros de diferentes profesiones, preocupados por la industrialización sostenible de los recursos naturales.



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