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Los trabajadores de la sucursal de Garbarino en Posadas no cobran el sueldo hace meses y tampoco reciben mercadería

Los trabajadores de la sucursal de Garbarino en Posadas, viven hace meses una situación insostenible, ya que no les pagan el sueldo y tampoco recibieron lo correspondiente al aguinaldo.  

 

“La situación de los trabajadores de la firma de este comercio está cada vez más complicada. La empresa está adeudando a los trabajadores parte del sueldo de abril, el sueldo completo de mayo, junio y el aguinaldo”, explicó Agustín Gómez, secretario adjunto del centro de empleados de comercio. 

 

No solamente no reciben el pago mensual, sino que muchos trabajadores son suspendidos por varios días sin causa y les descuentan los días no trabajados en el sueldo. “Están teniendo situaciones de suspensiones al azar sin ningún tipo de motivo o explicación y eso genera una pérdida del salario, un descuento en sus haberes”, dijo Agustín Gómez, en diálogo con Misiones Online. 

 

El comercio tampoco recibe mercancía, algo que complica la venta en la ciudad de Posadas. “No los stockean, no envían mercadería ni electrodomésticos para que ellos puedan vender y tiene el local con muy poca mercadería. Están viviendo una situación  preocupante donde el trabajador está pensando que todo está cada vez más complicado, sabemos que es algo que está generando la empresa hacia los trabajadores”, explicó Agustín Goméz.

 

Frente a esta situación, “a fines de mayo los trabajadores de las sucursales de Posadas llevaron adelante una medida que consiste en no asistir a sus puestos de trabajo por los inclumientos que están teniendo”. 

 

“Es una situación muy complicada la que están viviendo los trabajadores en la ciudad de Posadas porque esto se está dando en todo el país, esta es una situación totalmente generalizada donde ellos tampoco tienen ningún tipo de respuesta o solución, alguna información para saber cómo seguir”, concluyó Agustín Gómez. 

 

 

 

La situación de Garbarino en Argentina 

 

La situación de Garbarino se complica cada día más, luego de que su dueño, Carlos Rosales, rechazara una oferta para vender la cadena y ahora analiza recurrir a la justicia para abrir un proceso concursal y evitar de ese modo la quiebra.

 

Durante los últimos días, la empresa comenzó a cerrar casi todos los locales que tiene distribuidos por todo el país como en Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza, entre otras.

 

En la actualidad, Garbarino cuenta con 200 sucursales, muchas de las cuales han sido tomadas por sus empleados reclamando la reapertura y el compromiso del propietario de la continuidad laboral.

 

Sin embargo, la falta de productos y de giro financiero le impide a Rosales poder normalizar la situación, con una deuda mayor a los $2.300 millones y falta de pago de sueldos y aguinaldos a sus 4.200 trabajadores.

 

Del mismo modo, la planta productora de Tierra del Fuego se encuentra en crítica situación y en los últimos días el sindicato de comercio mantuvo comunicaciones con las autoridades provinciales para reclamar ayuda y evitar que cierre.

 

Garbarino viene sufriendo un proceso de deterioro desde hace varios años, incluso antes que Rosales asumiera el control de la mayor cadena de electrodomésticos de la Argentina.

 

Acumulaba una deuda por $12.000 millones con un grupo de acreedores entre los que se encontraban los principales bancos y empresas de tecnología del país. De ese monto, su directorio pudo encaminar un acuerdo con las entidades financieras para reestructurar la cancelación de unos $5.000 millones.

 

En el caso de los proveedores fue Rosales quien encaminó las conversaciones para reordenar la deuda por los $7.000 millones restantes.

Sin embargo, en los últimos meses la compañía comenzó a tener problemas para cumplir con los acuerdos y Rosales debió recurrir a la ayuda de compañías financieras con las que también incumplió y acumula una deuda por otros $2.300 millones.

 

En medio de dicho proceso, el dueño del grupo asegurador Prof puso en venta la cadena comenzando negociaciones con Facundo Prado, actualmente dueño y CEO de la operadora de TV paga Supercanal.

 

El empresario llevó a cabo un proceso de revisión de las cuentas de Garbarino y la semana pasada acercó una oferta concreta que fue rechazada por Rosales.

 

Tras este fracaso, Prado habría retirado su interés por la cadena y Rosales habría empezado a preparar el terreno para solicitar la apertura del concurso preventivo de acreedores.

 

 

 

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