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«A la nena que murió la saqué y le dije ‘hablame, hablame'», el desgarrador testimonio de uno de los rescatistas del micro

«A la nena que murió la saqué y le dije ‘hablame, hablame

 

Los choferes del ómnibus que circulaba detrás del accidentado fueron los primeros en asistir a las víctimas. «Había charcos de sangre», dijeron entre lágrimas.

Andrés y Luis son los choferes del micro que venía detrás del ómnibus que se accidentó y provocó la muerte de dos nenas de 12 años. Fueron los primeros en acercarse a rescatar a los heridos y su relato acerca de la escena que se encontraron es estremecedor: «Había charcos de sangre, gritos de desesperación y mucha tristeza».

«Venía descansando cuando sentí la frenada y me levanté. Fuimos a ayudar a la gente a salir del micro. Sacamos los parabrisas y nos metimos a retirar a los chicos», relató Luis sobre esos primeros segundos posteriores al vuelco. El vehículo circulaba en el kilómetro 141 de la Autovía 2 cuando una maniobra lo hizo impactar, de costado, contra el asfalto.

El chofer del micro de atrás, que trasladaba a jubilados, relató que «hubo una nena que quedó atrapada con el cinturón de seguridad y pedía a gritos por los padres, no podía salir». «No sé de dónde saqué fuerza y logré destrabar el cinturón. Al lado estaba una de las nenas muertas».

El hombre lloró y sin dudar lo calificó como «un desastre». «Pensé que nunca me iba a pasar de presenciar algo así. Hicimos lo que pudimos. Me duele por las dos criaturas que murieron», aseguró.

«En la cola del micro había dos chicos, uno arriba del otro, atrapados por el chasis del micro. Salí corriendo y le pedí a Andrés -su compañero- que me alcance un cricket para intentar sacarlos, pero era imposible. Hasta que llegaron los bomberos, pusieron el expansor y los sacaron», recordó de una de las escenas que más lo impactó durante el rescate.

Pero sin lugar a dudas, el momento que más lo marcó fue cuando intentó reanimar a una víctima: «A la nenita que murió la sacamos, la pusimos en el piso y llorando le pedíamos que no se duerma. ‘Hablame, hablame, hablame’, le decía. Pero se durmió».

El ómnibus, perteneciente a la empresa Dital Tour, se dirigía a San Clemente del Tuyú con más de medio centenar de pasajeros, la mayoría de los cuales sufrieron heridas de distintos tipos. Había partido de la localidad de Benavídez, circulaba con 43 niños y diez mayores, entre ellos dos coordinadores de una empresa de turismo y dos choferes.

«Lo que menos hicimos fue preguntar qué había pasado. Fue una desgracia, no sé qué ocurrió. Vamos a orar para que se recuperen los chicos heridos», resaltó Luis. Y se lamentó: «Ya me queda poco para retirarme y lo voy a hacer con este mal recuerdo».

Andrés, que estaba manejando cuando se produjo el impacto, le agradeció «a Dios» que llegó a frenar. «En una situación así, salir de una curva y encontrarte con una bestia dada vuelta, no es sencillo. Lo primero que hicimos fue correr hacia el micro. Sacamos a casi la totalidad de los chicos, salvo tres o cuatro que quedaron atrapados y no estaba a nuestro alcance», resaltó.

«Fue un momento difícil. Fue duro ver a las criaturas gritar, ensangrentadas. Sentamos a los chicos en la ruta e intentamos calmarlos», describió de ese momento crítico.

 

(TN)

 

laura.barrios6@gmail.com-


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