El programa misionero para sostener el consumo y el empleo que sorprende al país

El programa misionero para sostener el consumo y el empleo que sorprende al país

“Lo aumento porque es lo que vale”, así defendió el presidente Macri la suba retroactiva del gas. La frase grafica con crudeza la política de “sinceramiento” que lleva adelante el Gobierno nacional y que consiste básicamente en no hacer nada para amortiguar el impacto catastrófico que genera la crisis en los sectores medios y bajos de la población y en las pymes y economías regionales. A contrapelo de ese modelo, en Misiones hay un programa que financia compras en hasta 12 cuotas sin intereses, entrega reintegros y hasta logró algunos pequeños milagros, como congelar el precio del pan en 50 pesos por kilo desde junio o –aquí el juego de contraste con la Nación es inevitable- abaratar el costo del gas en garrafas a amplios sectores de la población.

 

Frente a una administración nacional que cree a pie juntillas en la mano invisible del mercado y en el “efecto derrame”, la Provincia sigue apostando por la intervención del Estado y la sinergia con el sector privado para llevar adelante políticas de contención social, de reactivación del consumo y de defensa de las fuentes laborales.

 

Uno de emblemas de esas políticas es el programa Ahora Misiones en sus diferentes versiones. En un contexto signado por la dura política monetaria de un Banco Central que no duda en llevar las tasas de interés a niveles estrambóticamente altos aunque ello implique congelar la actividad económica y frenar cualquier posibilidad de inversión en la economía real, el gobernador Hugo Passalacqua anunció en Misiones la continuidad del programa que permite a los misioneros comprar en hasta 12 cuotas sin intereses y con un reintegro de hasta 20 por ciento.

 

El contraste llama la atención y todo el país se pregunta cómo hace una provincia pequeña y desfavorecida por el reparto de la coparticipación para darle beneficios a sus habitantes cuando el contexto nacional marca un franco retroceso en la calidad de vida de casi todos los eslabones de la sociedad. Cuando en el resto del país se cobran intereses superiores al 50 por ciento anual en cualquier operación comercial, en Misiones se puede comprar en 12 cuotas sin intereses y encima, con reintegros.

 

Estas políticas explican en buena medida el hecho de que en Misiones algunos de los índices sociales y económicos sean mejores (o menos malos) que el promedio nacional. Mientras a escala nacional la desocupación crece y en el segundo trimestre arañó los dos dígitos alcanzando el nivel más alto de los últimos 12 años, en Misiones bajó de 2,8 a 2,5 por ciento. Algo similar ocurrió con el índice de pobreza que mide el Indec: a escala nacional aumentó de 25,7 a 27,3  por ciento al tiempo que en Posadas bajó de 28,6 a 28,5 por ciento.

 

La génesis de un emblema

 

Ahora Misiones comenzó a gestarse al calor del cambio de gobierno nacional. Apenas iniciaba 2016 pero ya estaba claro que el cambio de rumbo que había aplicado la gestión de Macri a la economía nacional iba a tener consecuencias negativas en la provincia. El atraso cambiario generado por el rápido ingreso de capitales especulativos en un contexto inflacionario y el abrupto fin del modelo basado en el recalentamiento del mercado interno que caracterizó al kirchnerismo, plancharon los niveles de consumo y resucitaron las asimetrías de frontera.

 

Los comerciantes de Posadas ponían el grito en el cielo mientras la cola de vehículos esperando para cruzar a Encarnación se hacía todos los días un poco más larga y los industriales reducían turnos de trabajo ante la imposibilidad de competir con los productos que comenzaron a ingresar de la mano de una política comercial de mayor apertura.

 

En ese contexto, cámaras del sector privado, funcionarios provinciales e instituciones del conocimiento decidieron juntarse para buscar soluciones. De allí surgió una agenda con una serie de propuestas que fueron elevadas en reiteradas oportunidades al Gobierno nacional, que prolijamente se ocupó de ignorarlas.

 

Los empresarios y el Gobierno provincial se concentraron entonces en avanzar en las soluciones que se pudieran instrumentar desde Misiones sin depender de la voluntad de un Gobierno nacional poco afecto a adoptar medidas tendientes a reactivar el consumo.

 

Se convocó a los principales bancos con el objetivo de avanzar en un programa provincial que suplantara al Ahora 12 nacional, que había dejado de ofrecer financiación sin intereses. La sinergia generada gracias a la acción conjunta de bancos, comercios y Gobierno provincial permitió el nacimiento del “Ahora Misiones” que terminó siendo un modelo superador en relación al Ahora 12 porque además de financiación sin intereses, ofrece reintegros de hasta 20 por ciento.

 

La clave para poner en marcha un esquema que por sus características y alcance es inédito en el país fue el principio del esfuerzo compartido. El Gobierno provincial aportó lo más importante, la voluntad política, además de subsidiar buena parte de los intereses, los bancos también pusieron lo suyo resignando tasa y finalmente los comerciantes se hicieron cargo de los reintegros.

 

El programa tuvo un éxito instantáneo y su incidencia en el porcentaje de las ventas totales en la provincia fue creciendo a medida que aumentaban las tasas de interés para el financiamiento convencional. Los comerciantes que estaban afuera del sistema no tardaron en apreciar el potencial que tenía esa herramienta y así nacieron múltiples versiones del mismo programa: Ahora Escolar, Ahora Mamá, Ahora Góndola y más recientemente Ahora Sanitarios que permite financiar la compra de material y pago de mano de obra para la construcción de baños, lavaderos y cocinas.

 

Gracias al Ahora Misiones, las ventas experimentaron en junio de este año un incremento interanual del 142,95 % con respecto al observado en el mismo mes de 2017, con un volumen total que alcanzó los 758 millones de pesos en el lapso de dicho período. Y, lo que resulta aún más significativo en el marco de la crítica situación económica actual, se registraron mejoras en el empleo privado.

 

Si bien hay un modelo básico al que se ajustan todas las versiones del programa, en cada caso se trabaja de manera focalizada para lograr una propuesta más potente. El caso del Ahora Pan es tal vez el más particular. Se pensó para evitar que el pronunciado aumento que se registró en el precio de la harina en lo que va del año se traslade a los valores de venta al público del pan.

 

Luego de una serie de reuniones de las que participaron empresas del ramo y funcionarios provinciales, los panaderos se comprometieron a congelar en 50 pesos por kilo el precio del pan y en retribución el Gobierno les subsidia la energía eléctrica en porcentajes que varían de 30 a 50 por ciento dependiendo del tamaño del comercio. Más de 110 panaderías de distintos puntos de Misiones están incluidas en la operatoria que inició en junio y se extenderá hasta fin de año.

Para el Ahora Gas, la atención se focalizó en la logística. Ocurre que los precios regulados para las garrafas tienen vigencia solamente en las bocas de distribución de las compañías de gas, que están presentes sólo en las ciudades más grandes. En los demás puntos de venta, los precios están liberados y son mucho más altos. Para posibilitar que los habitantes de los pueblos más pequeños también puedan acceder a las garrafas a precio regulado, la Provincia acordó con seis compañías un cronograma de distribución que acerque el combustible a todas las localidades, lo que se viene cumpliendo desde julio último.

La continuidad de todos los programas está garantizada para lo que queda de 2018, pero desde la Provincia ya están trabajando en la posibilidad de extenderlo el año próximo, cuando la recesión de la economía nacional golpeará todavía más fuerte.



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