Pasión, emoción y superación: es sólo una síntesis de lo que deja en miles de misioneras la Expo Mujer

Pasión, emoción y superación: es sólo una síntesis de lo que deja en miles de misioneras la Expo Mujer

La Expo Mujer lleva adelante este fin de semana la edición Nº Once. En ella la gente encontrará miles de opciones para comprar, productos hechos por mujeres de toda la provincia. Además, se encontrará con misioneras que no sólo producen lo que ofrecen…, son amas de casa, de la chacra, madres, esposas que encontraron un espacio para generar un sustento económico, de contención, superación y desarrollo con una carga emocional que contagia a propios y extraños.

Es la síntesis de una actividad que desde hace once años se desarrolla en Misiones, que comenzó con 180 emprendedoras que fabrican desde artesanías hasta alimentos. Hoy ese grupo está compuesto por 1300 mujeres, casi perfectamente organizadas. Miles de experiencias personales pero un sentimiento en común: Superación.

La producción de la chacra expuesta a flor de piel

Cenira De Olivera es de Colonia Aurora, mujer de la chacra y lo hace notar, no sólo porque lo cuenta orgullosa, sino que sus expresiones marcan sus raíces y “en mis manos se nota”, lo expresa orgullosa.

Para Cenira “la Expo Mujer es de lo mejor que me pasó, nos ayudan, nos contienen, nos capacitan y nos dan la posibilidad de mostrar lo que producimos y de vender. Es un espacio maravilloso donde me siento mimada”, manifiesta la mujer quien cuenta emocionada que produce y vende todo lo que la tierra le da, pero en esta expo ofrece plantitas, captus, y plantas ornamentales. Cenira se anima a invitar a todas las mujeres que están en sus casas, en la chacra,  a que se animen a sumarse. Asegura que no sólo pueden vender, sino capacitarse e ir potenciando lo que hacen.

De las tareas de la casa a las ferias…

Marta Faviola Maciel es de Leandro N. Alem, es ama de casa y es la primera vez que participa de la Expo. También produce plantas ornamentales, decoradas y con diseños exclusivos. “Siempre me gustó, lo hacía para amigos, parientes, hasta que alguien me dijo que era muy lindo lo que hacía que podía venderlo”. Este fue el punta pie para Marta quien se vio vendiendo en ferias sus producciones, hoy llegó a la Expo Mujer y no puede contener la emoción. “Nos permite sentir que lo que hacemos tiene un valor, no solo pasa por lo económico, acá hacemos relaciones, nos contienen, nos empujan, nos motivan”, describe mientras la emoción le corta la posibilidad de seguir hablando pero sus ojos llenos de lágrimas muestran con claridad todo lo que significa para una ama de casa como Marta haber encontrado un lugar donde puede sentirse más que útil. Es una profesional en lo que hace y lo hace notar en cada detalle, cada piedrita de color, cada recipiente donde ubica las plantitas, todo es perfectamente presentado. Marta asegura que es su medio de ingreso y la manera que ayuda en su casa. Como la mayoría, recibe el apoyo familiar, fundamental, para llevar adelante su emprendimiento.

Aprovechando “desperdicios”…

Martens Faviana y Alicia Cuevas son dos amigas de El Soberbio. Felicidad, es lo que aflora de las dos amigas. Ambas esposas de hombres de campo, madres y amas de casa. Sus trabajos son una verdadera obra de arte. Mates y planteras de porongos, pero no son un producto más. En ellos se puede ver dedicación, paciencia y pasión. “Ningún diseño se repite”, marca con emoción Faviana.

La iniciativa de estas mujeres fue a raíz de darle provecho a los desperdicios, así, como suena. Es que los maridos producen porongos y no todos son calificados como buenos, es así que en lugar de descartarlos comenzaron a reutilizarlos decorándolos para planteras, finalmente terminaron decorando mates, porta termo y otros productos.

“Tuvimos mucho éxito, hoy las dos le dedicamos todos los días de la semana a este trabajo, hicimos una sociedad, hacemos lo que sabemos y nos gusta y ganamos dinero”, expresó Alicia. “Tenemos el mismo sentimiento  y pasión, pese a la diferencia de edad”, marca la mayor de las mujeres. “El sentirte útil no tiene precio”, coinciden las mujeres que recorren la provincia y hoy participan con muchos nervios de su primer Expo Mujer.

“Abrimos ayer y ya comenzamos a vender”, cuentan muy motivadas. Sin dudas, una muestra más de lo que genera este espacio.

Saber que se puede…

“Desde los 12 años que hago crochet, tengo más de 40, mi hija me anotó en la Expo Mujer, califiqué y aquí estoy. Lloré mucho, estoy muy emocionada de estar acá”, expresa Ignacia Velázquez con una motivación que contagia y anima a cualquiera. Ignacia es ama de casa, el crochet le permitió pagar los medicamentos de su padre con cáncer, educar a sus hijos y hoy para ella, estar en la Expo Mujer significa un paso más que importante. “Es una vidriera, hay mucha organización y es un espacio  para las mujeres que tenemos muchas cosas en común. Para mí es muy importante, es una enorme felicidad”, manifiesta.

Es la síntesis de miles de historias, de sentimientos. Es  lo que generó no solo en las misioneras, sino en familias enteras que ayudan, trabajan y colaboran para que desde hace once años, este evento encierre un significado que va más allá de la venta de productos y diseños exclusivos.

Durante el año las mujeres comparten, se capacitan , exponen en ferias y la Expo corona el esfuerzo diario de misioneras que hoy saben que todo es posible, que solo deben animarse.



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