Rabdomiolisis: qué es y cómo prevenir este síndrome que afecta a los deportistas

Rabdomiolisis: qué es y cómo prevenir este síndrome que afecta a los deportistas

Es causado por una afección que daña el músculo, por la cual mioglobina (un pigmento proteínico tóxico) es liberada al torrente sanguíneo, produciendo, potencialmente, insuficiencia renal o necrosis tubular aguda.

¿Qué es?

Es un síndrome causado por una lesión muscular directa o indirecta, que tiene como resultado la ruptura de las fibras musculares (generalmente afecta la musculatura de la espalda y las pantorrillas) y la liberación al torrente sanguíneo del contenido de las mismas. Este es un pigmento proteínico cuyo nombre es mioglobina, que es tóxico para los riñones y puede producir daño renal; lo que ocurre cuando los riñones no son capaces de eliminar los residuos.

Causas

La rabdomiolisis puede ser causada por cualquier afección (sobre todo un traumatismo) que produzca daño al músculo esquelético. Cuando este se daña, la mioglobina es liberada al torrente sanguíneo y filtrada por los riñones, donde es degradada y desprende compuestos tóxicos que pueden resultar dañinos para éstos, bloqueando sus estructuras y produciendo daño renal que puede incluir insuficiencia renal o necrosis tubular aguda.

Factores de riesgo

Entre los más comunes de rabdomiolisis están:

Consumo de alcohol (con estremecimiento muscular ulterior) o drogas (por ejemplo cocaína, anfetaminas, heroína)
Tensión muscular
Poca tolerancia al calor
Algunos síndromes congénitos
Traumatismo
Convulsiones
Escalofríos
Insolación
Escasos niveles de fosfato
Isquemia o necrosis muscular como consecuencia por ejemplo, de una trombosis venosa, una oclusión arterial u otra afección
Esfuerzo muscular extremo
Lesiones por compresión o aplastamiento por ejemplo como consecuencia de una caída, un accidente automovilístico, un derrumbe
Uso de fármacos como corticoides, fundamentalmente cuando se usan en dosis elevadas

Síntomas

Los síntomas de rabdomiolisis varían, dependiendo de la causa, pero los principales son:

Prolongada debilidad muscular (es el síntoma más frecuente)
Malestar generalizado
Dolor y sensibilidad muscular
Calambres, rigidez
Fiebre
Convulsiones
Signos de deshidratación
Orina de color anormal (café, roja)
Fatiga
Dolor de espalda
Aumento involuntario de peso
Hinchazón muscular
Náuseas y vómitos

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza a través de un examen físico, pruebas de laboratorio que pueden incluir sangre y orina (examen de mioglobina urinaria, creatinina en orina, análisis que revele cilindros y sea positivo para hemoglobina) o pruebas musculares (electromiografía).

Tratamiento

Un diagnóstico temprano y un tratamiento correcto son la clave para la recuperación total de la enfermedad y evitar daños permanentes.

La hidratación, es decir, la administración a tiempo de abundantes líquidos, puede evitar el daño renal al expulsar de inmediato la mioglobina de los riñones. En algunos casos puede ser precisa la colocación de un suero, para administrar los líquidos por una vía intravenosa.

Cuando la insuficiencia renal se produce, es necesaria la diálisis para filtrar los productos tóxicos de desecho.

La medicación que se indica en estos casos puede incluir diuréticos y bicarbonato cuando la diuresis no es suficiente, para reducir los efectos nocivos de la mioglobina.

También deben ser tratadas la hipocalciemia (bajos niveles de calcio en la sangre) y la hipercaliemia.

Complicaciones

Entre las posibles complicaciones de la enfermedad están:

Arritmias cardíacas
Insuficiencia de varios órganos
Insuficiencia renal aguda
Necrosis tubular aguda
Pronóstico

El pronóstico depende de la dimensión del daño renal, la insuficiencia renal aguda suele darse en muchos casos. Sin embargo, generalmente es bueno si el tratamiento correcto se realiza tempranamente.

En los casos leves de rabdomiolisis las personas pueden retomar su vida normal luego de unas cuantas semanas (aproximadamente 1 mes).

A continuación, algunos tips para prevenir la rabdomiólisis.

– Hidratarse correctamente, antes durante y después de la actividad. No esperar a sentir la sensación de sed.

– Evitar hacer ejercicio en horas de altas temperaturas (preferible a primeras horas de la mañana o al anochecer).

– Todo inicio de actividad física debe ser progresivo. El cuerpo necesita adaptarse a las nuevas exigencias. No existen los resultados mágicos y nadie puede ponerse en forma en uno o dos meses.

– Escuchar al cuerpo. Si aparece algún tipo de dolor, mejor parar.

– Buscar asesoramiento de entrenadores o profesores de educación física experimentados.

– Evitar la exigencia física mientras se realizan dietas sin harinas y habiendo consumido alcohol.

– Si después del ejercicio la orina es oscura, la principal medida es hidratarse y consultar al médico a la brevedad.



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