“Los jóvenes no son adictos, sino que buscan experimentar” indicó el psiquiatra Gigena Parker

El psiquiatra Darío Gigena Parker, especialista en tratamiento de adicciones y miembro fundador Sociedad Internacional de Medicina de Adicciones (ISAM) disertó en Posadas por primera vez sobre los problemas y las soluciones que se pueden encontrar en la recuperación real en la rehabilitación. Para él los jóvenes son el grupo social más vulnerable porque buscan experimentar y al tener poco control familiar y acceso a dinero caen en el consumo de sustancias ilícitas.

Darío Gigena Parker, medico psiquiatra especialista en tratamiento de adicciones. Radio Libertad

Consideró que en el proceso de rehabilitación “la familia es tan importante, como en el momento en que el paciente entre a la rehabilitación, porque hay que pensar que las personas que padecen del abuso de sustancias (drogas) no son iguales que otros que tienen otros padecimientos en salud”. En el caso de esta población “el consumo de alcohol y drogas no produce dolor, sino que produce un efecto positivo/subjetivo desde la perspectiva del consumidor. Es decir empieza recreacionalmente, como escape, como alivio, como bienestar y luego va entrando en problemas”.

Indicó que “como se va interactuando con sistemas del cerebro que trabajan con las recompensas, el paciente muchas veces va a ser el último en enterarse que está en un problema. Va a seguir haciéndolo porque le hace bien, le gusta, porque le sirve, se escapa. Es la familia o el sistema el que padece lo que está sufriendo el sujeto y es el que tiene que hacer los cambios para que el paciente entre en el tratamiento”.

Ahí se potencia el rol de la familia, porque “una vez que entra al tratamiento, porque toma un poco de conciencia del problema que tiene. La familia es importante que lo acompañe porque puede haber altibajos y una conducta inapropiada de la familia puede predisponer en esa recaída. Que se da, porque la adicción es una enfermedad recidivante, o sea que tiene recaídas y tiene una tendencia a la cronicidad”.

Gigena Parker explicó que la familia “debe colaborar para que las recaídas no sean severas y no afecten el curso de la rehabilitación”. En el caso de los adolescentes, afirmó que “no hay adolescentes que sean adictos (aunque sí los hay), en general es una fase de experimentación, pero eso no quiere decir que no tengan problemas como por ejemplo con el alcohol. De hecho son problemas más graves de lo que se creen, porque los patrones de consumo de fin de semana afectan el desarrollo y maduración del cerebro de los jóvenes. El hecho de que las familias tomen conciencia de esto y se eduquen acerca de cómo funciona es importante para eliminar los prejuicios del que a mí no me va a pasar, si todos lo hacen porque tengo que impedirle yo, sí no es adicto porque tengo que hacer algo”.

El psiquiatra remarcó que “el mayor correctivo es el ejemplo”, porque el difícil decirle a alguien que debe hacer si los padres no lo hacen, “la mayor influencia es el modelo”. Aunque reconoció que hay padres ejemplares, que por no saber poner los límites o comunicarse con los hijos o manejar ciertas situaciones; tienen situaciones que se les escapan de las manos.

Afirmó que la ausencia de los padres, la falta de diálogo y la falta de supervisión “son un coctel fatal porque, la falta de supervisión, el acceso a mucho dinero, el stress y el contacto con otros pares de riesgo (otros chicos en la misma situación), son los factores que están demostrados por investigaciones a la promoción del consumo y las patologías relacionadas al consumo. Las ausencias parentales o de autoridad y la permisividad con el acceso al dinero, más no conocer la responsabilidad o valorar lo que se tiene atenta contra la construcción de los valores de los jóvenes. Que se le puede pedir a un joven si no ve en sus padres valores de figuras validas, si los padres no tienen entre sus valores compartir con su familia y cuidarlos, como podemos pedirles a los chicos que hagan esto. Este es el mayor problema de la sociedad en las grandes ciudades”.

En cuanto a los problemas más comunes, el especialista indicó que en el país “siguen siendo el alcohol y el tabaco” las mayores agentes tóxicos consumidos por los jóvenes. Indicó que la nicotina es un problema subvalorado aún con la baja en la tolerancia del consumo de cigarrillos en espacios públicos. Otro de los problemas emergentes para él es “la fuerte tendencia social de la permisividad del consumo de la marihuana, desafortunadamente tanto esfuerzo para que los chicos retarden sus experiencias con el alcohol y el tabaco, que es la etapa donde baja la incidencia de la aparición de una adicción. Esto no sucede con la marihuana y no se advierte de los riesgos que esto implica en el desarrollo del cerebro del joven”.

Afirmó que no se debe “menospreciar el factor terapéutico de la marihuana/THC, en los tratamientos de pacientes con cáncer. Pero esta promoción esta impactando justamente en la población de mayor riesgo que son los jóvenes, que de alguna manera se dan los riesgos más temidos. Como ser el fracaso escolar, los problemas de conducta en el hogar y la posibilidad de que se desencadenen enfermedades mentales, estos son riesgos que están demostrados”.

Planteó que “los jóvenes cuando están en contacto con una o dos drogas, ya le interesa probar todas. Porque ese es el espíritu de los adolescentes la aventura, la experimentación. Cuando hay tanta oferta, no es infrecuente encontrarse con jóvenes que han probado la cocaína, de hecho hay muchos más de los que se cree”.

Concluyo planteando que las fiestas privadas son uno de los lugares donde los jóvenes tienen acceso a las drogas duras y las sintéticas, porque al estar por fuera de los círculos de control policiales y municipales es más fácil el acceso a sustancias ilícitas.

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Gigena Parker en sus disertaciones en el marco de las VI jornadas de juego patológico y otras adicciones organizadas por el IPLYC se refirió a los problemas y soluciones que se pueden encontrar en la recuperación real de las personas que empiezan el tratamiento. Confió que “teniendo en cuenta que los asistentes están en formación, es importante brindar un recorrido sobre los problemas que nos vamos a encontrar en las personas que están en recuperación, no tanto del aspecto preventivo sino del asistencial. Una expectativa realista de lo que es un tratamiento, los problemas que vamos a encontrar, la complejidad y un mensaje de esperanza respecto sobre cuanto podemos aprender y todo los que nos falta saber para ayudar a estas personas.

Hay una fuerte participación de efectores de salud de la provincia y hay que transmitir la complejidad del tratamiento y el entusiasmo de trabajar en este campo a través de herramientas terapéuticas que realmente puedan ayudar. Es frustrante trabajar en esta especialidad y muchas veces vamos a enfermar”.

También brindó un taller práctico vivencial “para descubrir que no estamos tan lejos de los patrones que afectan a nuestros pacientes. A veces nos pasan las mismas cosas por las mismas razones a diferencia que ellos han desarrollado una dependencia o un consumo que afecta mucho más”.

Darío Gigena Parker es médico Especialista en Psiquiatría, MP: 23278- ME: 8299. Estudio en la Escuela de Estudio en Alcohol y Drogas de la universidad de Rutguers de New Jersey (USA) Internado en Medicina de Adicciones en Tully Hill Drug and Alcohol Rehabilitation Center (New York, USA). Es profesor Asociado de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Autor de artículos sobre la especialidad. Miembro fundador ISAM (Sociedad Internacional de Medicina de Adicciones) y miembro de su comité directivo ejecutivo (2005-2008). Presidente de la Asociación de Psiquiatras de la Provincia de Córdoba. Integra el equipo de profesionales del grupo de asistencia y asesoría en Desordenes de la Conducta de Córdoba.



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