En el centro de la escena

Worse, if Argentina is forced to pay holdouts in full, the price will be borne by Argentines. This is extortion backed by the US judiciary. La columna del editor Martin Wolf, publicada en el Financial Times y titulada “Defender a la Argentina de los buitres” tiene más contenido que innumerables editoriales locales. El prestigioso periodista financiero no expresa demasiada simpatía con Argentina, a la que considera un deudor crónico, pero advierte que si el país es obligado a pagar como exigen los fondos buitres, todos los argentinos asumirán los costos. “Esto es extorsión respaldada por el sistema judicial de Estados Unidos”, señala en relación con el fallo del juez Thomás Griesa, tratado, en cambio, con enorme simpatía por cronistas argentinos acostumbrados a despedazar cada decisión que tome el gobierno nacional.
“Un mundo en el que la opción para los soberanos y sus acreedores está entre un pago en su totalidad y falta absoluta de pago, sería tan malo como uno en el que los deudores tenían que elegir entre la hambruna y la prisión. Ahora debe ser encontrada una mejor manera”, concluye el editorialista.
Es que esa es la opción que deja Griesa y es la que preocupa no solo al Gobierno argentino, sino a los principales organismos financieros internacionales acostumbrados a prestar dinero para después imponer condiciones. El fallo de Griesa genera ahora una disyuntiva peligrosa para todo el mecanismo de relojería financiero.
Si la reestructuración de deuda de Argentina fracasa por la presión de los carroñeros, ningún otro país podrá tener una negociación similar. Nadie renegociará, sino que sencillamente dejarán de pagar, si a la larga el resultado será idéntico. Si nadie paga, nadie cobra y todo el sistema financiero se derrumbará como un castillo de naipes.
Hasta el Fondo Monetario Internacional advirtió que “al permitir a los holdouts interrumpir el flujo de pagos a los acreedores que participaron de las reestructuraciones, las decisiones desalentarán probablemente a los acreedores de participar en una reestructuración voluntaria”.
“Eso aumentará los riesgos de que los holdouts se multipliquen y los acreedores, quienes de otra manera están inclinados a acordar una reestructuracion, podrían ser menos propensos a hacerlo debido a las preocupaciones de equidad entre acreedores”, señala un documento de la entidad que conduce Christine Lagarde.
griesaLo mismo hicieron innumerables países de América Latina, como Brasil, Cuba, Bolivia o Ecuador, la Cepal, el G77 + China. Hasta el co director del Centre for Economic and Policy Research y presidente del Just Foreign Policy en Washington, Mark Weisbrot, alertó sobre los peligros que tiene para el mundo financiero y, sobre todo, para el futuro de los norteamericanos la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de rechazar la revisión del fallo del juez Griesa que obliga a la Argentina a pagar a los fondos buitre.
En un artículo titulado ¿Por qué dispararle a la Argentina? publicado en News and World Report, aseguró que el rechazo del tribunal de su país a tomar el caso argentino lo que hace es “destruir” el acuerdo que Argentina, o cualquier otro en el futuro, alcance con los bonistas defaulteados.
¿Por qué entonces en Argentina no hay un respaldo unánime a la postura oficial? En el país hay muchos carroñeros que apuestan al fracaso del Gobierno para allanar su camino hacia 2015.
Prefieren someterse, como Macri, a los dictados de un juez extranjero y, como antes, obedecer los lineamientos de organismos financieros que determinaban las políticas económicas que llevaron a la explosión del país en 2001.
Nada nuevo ofrecen, más que volver a aquellos aciagos años en los que lo primordial era ser “bien vistos” desde afuera, antes que pensar en el desarrollo interno.
Esa postura lleva implícita la particular visión de que somos inferiores, como país y los otros, los que mandan, mejores. Es la historia actualizada de los despojos de los que fue víctima Latinoamérica desde la llegada de Colón a estas costas.
Sin embargo, la firme estrategia de no claudicar ante las presiones, puso nuevamente al Gobierno en el centro de la escena generando la sensación de ser el único espacio con capacidad para hacer frente a la adversidad. La iniciativa política, nuevamente, está en manos de la presidenta Cristina Fernández, mientras que los mediáticos aspirantes a sucederla, balbucean frases hechas en los estudios de televisión o por las redes sociales.
El conflicto financiero, claramente, los corrió de escena y no encuentran el modo de recuperarla, aunque sea en los medios, decididamente volcados a mostrar 24 por 24 las alternativas del rodaje de la pelota en Brasil.
La adversidad fue el nutriente esencial del Gobierno desde su nacimiento allá por 2003. Del el 22 por ciento de Néstor Kirchner, hasta la pulseada con los patrones de la soja o la derrota en las elecciones de 2009, el kirchnerismo salió siempre más fortalecido. Hace unos meses, pocos se animarían a pronosticar la continuidad del modelo. Hoy, pocos se animarían a descartarlo.
Los contendientes tienen un techo demasiado bajo y hasta ahora la Presidenta no bendijo a ningún candidato como para empezar a cotejar potencialidades reales.
Con el fallo de Griesa en el medio, el problema ya ni siquiera es económico, sino político. Nadie puede poner en dudas que uno de los principales logros del Gobierno nacional ha sido el desendeudamiento en términos nominales y porcentuales, en dólares. Por eso mismo, no se lo puede cuestionar. En el camino inverso, Macri, que triplicó el endeudamiento de la ciudad de Buenos Aires, consiguió que la Legislatura aprobara la emisión de nuevos bonos de deuda por 890 millones de dólares. Con el apoyo del bloque oficialista en pleno, Coalición Cívica y sus pares de Confianza Pública, Graciela Ocaña y Cristina García, Macri podrá endeudarse en moneda extranjera y bajo jurisdicción inglesa, habilitando a los tribunales británicos a convertirse en escenarios para la eventual dimisión de conflictos que pudieran surgir con los bonistas.
El endeudamiento de Macri repite el mecanismo clásico: servirán para un “canje” de vencimientos entre 2015 y 2017 y para cancelar un poco de deuda en los próximos meses. Para obras, “no tiene destinto específico”.
En la oposición no hablan los políticos, sino los economistas, que casualmente, en su gran mayoría, fueron actores centrales en las políticas de endeudamiento del país. Dan recetas siempre en la lógica del sometimiento que en nada ayudaron en el pasado al crecimiento del país.
En cambio, las políticas desarrolladas pese a los organismos financieros, provocaron un shock de empleo, caída de la pobreza y un crecimiento inédito. Argentina fue uno de los pocos países que logró sortear sin demasiadas frustraciones lo peor de la crisis internacional de 2009. Hoy Argentina consolida el mayor nivel de igualdad en la región y ya supera a países desarrollados.
La distribución del ingreso se ubicó en el primer trimestre del año en 0,367 puntos, según el Coeficiente de Gini que se utiliza mundialmente para medir el reparto de la riqueza de un país, lo que consolidó por segundo año consecutivo a la Argentina como el más igualitario de la región, e incluso con un nivel que supera al de naciones desarrolladas.
La Argentina también se puso a tan solo 17 centésimas de la mejor marca histórica registrada por el país que, según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), fue en octubre de 1974, durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón, cuando se alcanzó un coeficiente de 0,350.
Si se compara el Gini de Argentina, de 0,367 puntos, con el de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el nivel de igualdad es mayor al de Israel, con 0,377; Turquía, con 0,412; y Estados Unidos, con 0,389.
Son esos resultados los que están en juego en estos momentos. Retroceder, sería dar marcha atrás con enormes procesos de inclusión que incluso son tomados como ejemplos en los otrora países del primer mundo.
Unicef le propuso a España dar una asignación universal por hijo para paliar la crisis y la desocupación.
Según un informe presentado en Madrid por el organismo de la ONU para la infancia, el número de familias con hijos y padres desocupados en España aumentó un 290 por ciento en seis años.
Una de cada cuatro familias con uno o dos hijos son pobres y también lo son casi la mitad que tiene tres hijos, indica el informe.
En España a raíz de la crisis aumentó un 190 por ciento el número de hogares con niños que tienen a los adultos desocupados: en 2007 había 325.000 familias con hijos y sin un empleo, en 2013 son 943.000. Los presupuestos públicos para la infancia se redujeron 14,6 por ciento desde 2010 y con 2,3 millones de niños viviendo bajo el umbral de la pobreza, urge un pacto de Estado sobre la infancia.
Aquí, la AUH no deja de cosechar irónicas críticas y una mirada despectiva en la población que no necesita de una asistencia.
Aunque el problema es de todos los argentinos, en Misiones hubo pocas expresiones sobre el conflicto con los buitres. El gobernador Maurice Closs expresó su enfático respaldo a la Presidenta y pidió a los misioneros que confíen en su conducción para sortear el problema.
En la Legislatura se presentó un proyecto de apoyo al gobierno nacional y no mucho más.
En la oposición la preocupación pasa por sus problemas internos y las ganas de obtener alguna ganancia de las turbulentas horas que pasó la Renovación en las últimas semanas.
Pero llamativamente, fue la misma Renovación la movilizada por el contrapunto interno, ya que recuperó el centro de la escena. Todo el mundo está pendiente de lo que suceda en el oficialismo.
Los partidos de la oposición, no logran consolidar una estrategia efectiva y van deshilachando opciones a cada semana. El radicalismo tiene su interna más cercana y los ensayos se suceden pero a dos meses de las internas para definir a sus candidatos, no hay ninguno que saque alguna luz de ventaja.
Es llamativa la unidad que muestran los legisladores de la oposición a la hora de apuntarle culpas al Gobierno. Ya son innumerables los pedidos de informes que se aprueban sin chistar en la Cámara de Diputados, especialmente en las últimas semanas.
El radicalismo y Héctor Bárbaro, junto a los diputados de Trabajo y Progreso muestran una coincidencia inusitada en sus proyectos. A todos les agarró de pronto el síndrome de denunciador crónico, del que es un ejemplo nacional Lilita Carrió.
Fue saliente la conferencia de prensa en conjunto que dieron radicales y Bárbaro. Todo empezó en una reunión de comisión, donde el diputado chacrero lanzó una de sus furibundas acusaciones por supuestos desmanejos de fondos tabacaleros.
Pero mencionó la palabra “delito” y el joven Gustavo González, uno de los aspirantes a ser candidato a gobernador por la UCR, sobreactuó la situación y juró llevar el caso a la Justicia.
Rápido de reflejos, Hugo Escalada, rival interno, convocó a una conferencia de prensa con el potencial candidato y Bárbaro, a quien el de Eldorado le habría ofrecido ser su compañero de fórmula. Escalada tomó la palabra y dejó a sus colegas que brinden detalles de la “denuncia”.
El primero en exponerse fue González, quien prometió llevar él mismo a la Justicia la denuncia contra varios funcionarios por supuestos desmanejos que había denunciado Bárbaro. Incluso le puso fecha.
A su lado, Bárbaro miraba desconcertado. Es que el diputado aliado de los productores tabacaleros sabe que no tiene elementos para iniciar una denuncia real, sobre todo porque los fondos cuestionados, de seguros de los productores, son manejados directamente por la Nación y no por el Gobierno nacional.
Con su juvenil afán de protagonismo, González no hizo más que improvisar un discurso y le dejó el micrófono a Bárbaro para desaparecer raudamente de la escena. El propio Bárbaro tuvo que confesar que carecía de datos certeros para ir a la Justicia.
Tarde comprendió que fue atrapado por una zancadilla interna del radicalismo y que expuso una de sus principales herramientas para cosechar votos: la denuncia constante. Pero una cosa es el discurso político de barricada y otra muy distinta es ir a la Justicia. Pasó más de una semana y no hubo novedades de la bravuconada.
Bárbaro y el propio González quedaron presos de una maniobra que los expuso y en la que terminaron más desacreditados que los que supuestamente iban a denunciar.
En el Gobierno, lejos de concentrarse en los movimientos políticos, están ocupados en la gestión.
La histórica crecida del río Uruguay y de decenas de arroyos de la Provincia movilizó a todos los funcionarios para brindar asistencia. Son miles los evacuados que necesitan de toda la atención por estas horas.
El gobernador Maurice Closs se puso a la cabeza del comité de crisis y llevó la ayuda a las poblaciones más afectadas. Lo peor es que el pronóstico no es alentador para los próximos días.



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