Masacre en Panambí: hubo más allanamientos en San Javier, decomisaron municiones para armas de guerra y demoraron a otra persona

Fue este sábado. También incautaron documentos que confirman la relación entre los detenidos Pablo Paz y Juan Godoy y el sospechoso que está prófugo, Marcial Alegre. Además, hubo un nuevo demorado. Se supo que la huella del ex prefecturiano fue encontrada en la caja de zapatos donde los Knack guardaban el dinero que fue robado.

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San Javier amaneció con lluvia y de nuevo con una presencia importante de investigadores policiales y judiciales. Por orden de la Justicia, volvieron a allanar distintos inmuebles de la localidad en el marco de la investigación por la Masacre de Panambí. Y como el martes pasado, nuevamente hubo resultados positivos. Los detectives encontraron municiones para armas de grueso calibre, prendas de vestir con manchas que podrían ser de sangre y mucha documentación que confirma que los detenidos Pablo Paz y Juan Godoy y el prófugo Marcial Alegre venían trabajando juntos desde hacía mucho tiempo.
Este avance importante en la investigación se dio gracias al trabajo conjunto de distintas dependencias de la Policía provincial (peritos criminalísticos, divisiones de Homicidio de Posadas e Investigaciones de la Unidad Regional Dos) y funcionarios de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas. El grupo viene cumpliendo tareas sin descansar desde que se conoció en todo el país el demencial atraco que se cobró la vida de tres personas.
Por la tarde hubo un nuevo demorado en averiguación del caso. No trascendió su identidad. Sí se supo que le tomaron las huellas para cotejarlas con las que levantaron en el lugar del crimen.
En un momento se creyó que era el mecánico Marcial Alegre (45), que es el personaje más buscado de Misiones. Pero no, es otro.
Al chapista paraguayo distintas versiones lo ubicaban en Brasil, pero en las últimas horas se supo que cruzó el río Uruguay y volvió a Misiones. Habría estado poco tiempo, para luego regresar a la vecina orilla. La Policía lo rastreó por distintos barrios, pero no dio con él. Creen que esta persona es la llave para esclarecer el macabro asalto del que fueron víctimas el empresario maderero Carlos Knack (43), su mujer Graciela (42) y dos hijos de la pareja, Cristian (25) y Bianca (12). Los cuatro fueron quemados vivos por los ladrones, el domingo 25 de mayo. Solo Cristian sobrevivió, aunque se encuentra internado en estado crítico, en el Hospital Escuela Ramón Madariaga.
Precisamente uno de los sitios allanados la mañana de este sábado fue el taller de Alegre. En la semana habían encontrado allí dos escopetas calibre 12, una pistola 9 mm con silenciador, pasamontañas, dinero en efectivo, dos granadas con detonadores, proyectiles de diversos calibres, teléfonos celulares, guantes e insignias de fuerzas de seguridad. En esta nueva requisa dieron con municiones para armas de grueso calibre (como pistolas nueve milímetros y fusiles automáticos liviamos), también más detonadores para explosivos y silenciadores. Asimismo, hallaron cuños para adulterar la numeración de carrocerías y motores. Así como también papeles de distintos vehículos que habrían pasado por allí para ser desarmados o vendidos y cuya procedencia ahora se investiga.
También allanaron los domicilios de al menos otras tres mujeres que alguna vez tuvieron vínculo con Alegre, ante las sospechas de que podía estar escondido en algunos de esos inmuebles.

Las huellas
Otro predio requisado fue la de otro sospechoso, el ex prefecturiano Pablo Julio Paz (51), detenido el martes. En ese lugar, los detectives incautaron más municiones, papeles, prendas de vestir con manchas, que serán sometidas a pericias para que se determine si son de sangre; y alpargatas. Con respecto a estos calzados, vale mencionar que lo poco que pudieron contar las víctimas antes de morir fue que los asaltantes tenían alpargatas.
El viernes, precisamente, el ex prefecturiano estuvo en boca de todos, porque se informó que huellas dactilares suyas fueron detectadas en el escenario de la masacre. Fuentes del caso añadieron que esas huellas estaban en la caja de zapatos donde los Knack guardaban el dinero que se llevaron los malvivientes (se presume que unos 460 mil pesos). La caja quedó tirada tras el brutal paso de la banda por la residencia del kilómetro 7 de la ruta 5, en Panambí.
Los informantes añadieron que de los documentos que secuestraron este sábado quedó en claro que Paz, Alegre y el también detenido Juan Ramón Godoy venían trabajando juntos en distintas operaciones de tipo comercial desde hacía tiempo. Lo que se cree es que los tres conformaban una banda “multirubro”, que llevaban adelante distintos tipos de actividades reñidas con la ley.
Paz y Alegre están alojados en Oberá, a disposición de la jueza Alba Kunzmann de Gauchat. En el caso del ex prefecturiano, por razones de seguridad, lo llevaron a la Unidad Penal Dos.

Los enigmáticos visitantes
Hay un punto que desvela a los detectives y es si Knack conocía a sus asesinos y si estos actuaron con tanta saña precisamente por esta circunstancia. Hasta ahora no está confirmado. Solo se sabe que familiares de las víctimas contaron que hace un tiempo dos hombres se entrevistaron con el maderero para ofrecerle hacer un negocio, pero que Carlos lo desestimó. Al parecer, las características físicas de esos enigmáticos visitantes tendrían algo de parecido con la de los sospechosos arrestados. Esta línea se descartará o afianzará cuando Paz y Godoy sean sometidos a una rueda de reconocimiento de sospechosos. Mientras tanto, es una de las tantas versiones que rodean al caso.
El último parte médico sobre el estado de salud de Cristian Knack indica que se halla estable, en estado crítico y con asistencia respiratoria. El joven tiene quemaduras en 70% del cuerpo.



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