Ramón Ayala ya es Doctor Honoris Causa

“Yo se que les doy envidia”, dijo el cantautor visiblemente emocionado por la mención que le ha otorgado la Universidad Nacional de Misiones. El rector de la Universidad, Javier Gortari explicó que “es una distinción a una trayectoria cultural, pero a una trayectoria de mucho trabajo fortaleciendo la música, la poesía, la plástica, todo enraizado en valores de la provincia y la región”. La entrega se realizó en el comedor universitario, lugar que estuvo colmado de artistas, docentes y personas relacionadas al universo cultural. 


Audio rector de la UNaM, Javier Gortari.

Audio rector de la UNaM, Javier Gortari (II parte)

Audio Ramón Ayala, recibe el Doctor Honoris Causa.

Presidieron el acto el rector de la UNAM Javier Gortari y el ex rector de la Universidad Aldo Caballero. También estuvieron presentes el vicegobernador: Hugo Passalacqua; que es docente universitario; la presidenta del Concejo Deliberante de Posadas, Magdalena Solari; los profesores emeritos de la UNAM: los doctores Ana Maria Gorosito Kramer y Roberto Abinzano; entre otros funcionario municipales y provinciales.

Los fundamentos de la entrega del título de doctor Honoris Causa fueron que “ha sido el creador del ritmo denominado Gualambao, que el mismo autor lo considera propiedad de la provincia, su incursión en la literatura, el arte y fue reconocido por la UNESCO, Radio Shangai y el Estatuto de la UNAM, que en su articulo 43 inciso 9 otorgar el título Honoris Causa a personas que sobresalieren por su prestigio social, o acreditada solvencia científica, intelectual, académica, cultural, artística o técnica ya sea en el país o en el extranjero”. Estos fundamentos están mencionados en la resolución 011/13 del pasado 13 de abril, que fue aprobada por unanimidad, otorgadole el titulo al artista.

Luego de recibir la mención que lo declarar Doctor, Ramón Ayala rompió el protocolo y dirigió unas palabras a los presentes.

“Yo se que ustedes les doy envidia, parece un sueño”, expresó el artista. Abrió los brazos para recibir el cálido aplauso de los presentes y les dedicó un abrazo imaginario, luego besó el diploma. “De ver tantos homenajes y recibir menciones, uno se siente especialmente como en el aire, porque suceden cosas en la vida que de pronto le generan una conmoción interior, uno dice es un sueño, no es verdad”, dijo el cantautor.

Remarcó que “he sido toda mi vida un sacerdote misionero, he oficiado la misa misionera todos los días de mi vida, creciendo en los oficios para no ser un turista jamás, ni de la vida, ni del amor”. Valoró que “ha sido honesto consigo mismo viviendo en función al amor a la tierra, esta tierra maravillosa donde Dios puso el dedo”.

“Para mi es un placer inmenso recibir este acontecimiento, pero hay una cosa importante, yo pienso que uno es una antena del pueblo clavado en el corazón de la tierra roja, que vibra con ella, porque la tierra no habla, la tierra hace, muestra, realiza, pero el hombre, el poeta tiene la necesidad de hablar por la tierra y decir lo que ella necesita y asistirla y no darle la espalda como muchos, que andan detrás de espejismos como una pompa de jabón que de pronto se rompe y de pronto se encuentran sin tierra, sin identidad, se encuentran huérfanos de lo principal que es tener su propio paisaje, su propia vestimenta y el gusto de ser de algún lugar de este planeta como es Misiones”.

El músico dijo que podría haber sido otra cosa, como creador de jingles, que le daba más dinero, pero indicó que hay que defender “nuestra tierra”. “Debemos ser firmes en luchar por nuestra tierra maravillosa, esta Argentina única en el planeta y más por Misiones que es nuestra pequeña patria”.

“Recibo este homenaje en nombre de mis hermanos misioneros, para aquellos que algún día tendrán el placer de representar a esta tierra, con canciones, con pintura, con libros o sino con la presencia, no derrumbante como algunos que quieren destruir monumentos”. Concluyo Ramón Ayala.

Luego de esto la Orquesta de Sala de la UNAM, el Coro de la Universidad, el Grupo Enarmonía dedicaron seis composiciones de Ramón Ayala para deleite de los presentes. Cada canción fue coreada por el músico.

El músico no podría dejar el lugar sin cantar, por ello se sumo a un trío local que hacia el cierre, se sumo a cantar “Posadeña linda”, con mucha interacción con los presentes, a los cuales Ramón los hizo cantar. Volvió a insistir con la necesidad de “hablar con nuestra propia voz, no contar lo que otros nos dicen, salir al mundo y ser protagonistas amando nuestra provincia, demostrando amor y respeto”. A pedido del público entono otra de sus canciones, “Cosechero” y al concluir dijo que es “hora de irse a casa por una rica cena, que espero que alguien me invite”.

 

 



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