Diputadas estudiantiles pidieron nueva ley de tránsito para preservar a las escuelas de ruidos molestos

Afirman que los ruidos ambientales dispersan la atención en clase y "se corta" la comunicación.

Afirman que los ruidos ambientales dispersan la atención en clase y "se corta" la comunicación.

El Parlamento Estudiantil aprobó un proyecto de diputadas estudiantes en representación de la Escuela Normal Superior Nº 1 de Leandro N. Alem, en el cual proponen que se sancione una nueva ley de tránsito, que determine que a 100 metros cuadrados de cada edificio escolar, los vehículos reduzcan el volumen de música, y las motos con escapes libres no ingresen a este perímetro en horarios de clases, al igual que las vibraciones causadas por actividades en inmuebles vecinos.

 

Las diputadas Luciana Yael Parayba y Vanina Belén Borowski, junto al docente asesor Víctor Corach manifestaron que al recibir la invitación de la Cámara de Representantes para participar en el Parlamento Estudiantil 2010, se sintieron “alegres y motivados” por la oportunidad que se les presentaba, de poder dar a conocer sus ideas y propuestas para “el mejor funcionamiento y calidad de su comunidad y la sociedad en general”.

Expresaron que el objetivo es «concientizar cómo influye el ruido en nuestras vidas y prevenir sus consecuencias, que no están directamente relacionadas con la audición, sino también con la salud, el bienestar y la educación».

Afirman por un lado, que en los establecimientos educativos, las matrículas escolares han aumentado considerablemente, en tanto los vehículos generan “una alta intensidad de volumen que  distorsionan la concentración de los educandos y dificulta el normal dictado de clases”.

Las estudiantes citaron las palabras del jefe indio Seattle “….no hay lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco…”, tras indicar que la contaminación acústica está considerada la primera causa de contaminación ambiental en Francia, la segunda causa en Europa y ocupa el cuarto lugar en nuestro país. Dicen que las soluciones no son mágicas, “debemos encontrar los recursos entre todos y ponernos a trabajar lo antes posible”.

 

Lo que sucede en la escuela

Las estudiantes explicaron lo que sucede en una escuela cuando en los alrededores se producen determinados ruidos ambientales. Han observado que los salones que dan a la calle tienen “un factor dispersante importante y los niños una mayor inquietud, incidiendo directamente en el área educativa, ya que se altera la comunicación, sobre todo con los ruidos de impacto, tales como bocinas, caños de escape libres, propaganda callejera”, entre otros.

Los alumnos también elevan el volumen de su voz, los maestros deben repetir reiteradas veces su mensaje, con el consiguiente esfuerzo vocal y pérdida de tiempo. Afirman que algunos maestros presentan disfonías o ronqueras frecuentes.

 

Las autoras del proyecto consideran como importante que los niños comprendan que las alteraciones que provoca el ruido no se refieren sólo a la sordera, existen otros trastornos a nivel fisiológico, psíquico, que son muy significativos, y destacan que el ruido es un importante factor de stress, lo cual tiene un costo social considerable.

 

Legislaciones ambientales

Las estudiantes investigaron las distintas leyes ambientales que existen a nivel nacional y en algunas provincias, como así ordenanzas municipales, algunas de carácter general o global que no abundan en detalles técnicos sino que toman en forma amplia el problema de la contaminación o la molestia. Y otras más específicas, en las cuales se indican niveles máximos, procedimientos de medición, entre otros.

Entre las primeras se encuentra el artículo 41 de la Constitución Argentina (1994) que “garantiza el derecho a un ambiente sano y equilibrado a todos los habitantes y establece la obligación de preservarlo”.

También mencionan que la Ley de Tránsito y Seguridad Vial Nº 24.449/95 contiene algunas disposiciones de carácter ambiental, y otras más específicas que se encuadran dentro de las normativas de habilitación. Así, el artículo 24 contempla el aspecto de la planificación urbana entre otras cosas, con relación al efecto de la circulación vehicular sobre el ambiente. El artículo 48 prohíbe acciones como tocar la bocina salvo caso de peligro, y circular con vehículos que emitan ruidos que excedan los niveles reglamentarios.

Además de la mención de temas ambientales en las nuevas Constituciones de varias provincias, la Constitución de la Provincia de Formosa (1991) va aún más lejos, incluyendo específicamente el tema de los ruidos en su artículo 38 inciso 8º.

También consignan el artículo 2618 del Código Civil, referido a molestias que ocasionan entre otros agentes, el ruido y las vibraciones por actividades en inmuebles vecinos, indicando que éstas no deben exceder la normal tolerancia.

 

Entre las ordenanzas la de la Ciudad de Buenos Aires, número 39.025/83, Código de Prevención de la Contaminación Ambiental, que en su sección 5 se refiere a ruidos y vibraciones, pero indica sólo los límites,  no estableciendo (a pesar del título) reglas de prevención ni responsabilidades, ni penalidades.

 

 



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