Investigan si Iguazú formaba parte de la ruta de la efedrina

Mario Roberto Segovia habría viajado en varias oportunidades a Puerto Iguazú, razón por la que no descartan que la ciudad de las Cataratas forme parte de la ruta de la efedrina, según informaron fuentes allegadas a la investigación. El hombre, considerado como “el mayor proveedor de efedrina de los carteles mexicanos” desde la Argentina, fue apresado el domingo en el aeroparque Jorge Newbery de la Capital Federal, cuando estaba por subir a un avión que lo traería a Puerto Iguazú.

La esposa del contador Segovia, también fue detenida el domingo, pareja a la que se le secuestró un arsenal, autos de lujo, dinero en efectivo y hasta lingotes de oro en su mansión, fueron apresados en Santa Fe, informaron fuentes de la investigación.

Estos dos sospechosos, más otro hombre que trabaja para el empresario, quedaron detenidos en la causa de la “ruta de la efedrina”, por la que ayer por la tarde otros dos imputados fueron liberados por falta de pruebas.

El juez federal de Campana, Federico Faggionato Márquez, le dictó la falta de mérito al empresario Hernán De Carli y a su custodio, el penitenciario Miguel Angel Lombardi, quienes recuperaron su libertad desde la comisaría de Garín y el penal de Marcos Paz, respectivamente.

Mientras tanto, el juez fijó para hoy las indagatorias a los últimos cinco detenidos por el caso: Segovia, su primo Sebastián, su esposa Gisela Itatí Ortega, su contador Roberto Guerini y un hombre que trabajaba para él que fue identificado como Daniel Bocchi.

Segovia y su primo fueron detenidos este domingo a la tarde en el aeroparque Jorge Newbery cuando iban a abordar un avión a Misiones, y en el procedimiento se les secuestró un auto Volkswagen Pasat, dos teléfonos, dos notebook, 3.000 dólares y 2.000 pesos.

En el momento de la detención, Mario Segovia tenía en su poder un documento bajo la identidad de Héctor Germán Benítez, quien en realidad es un hombre que se encuentra detenido en la cárcel de Sierra Chica acusado de un robo calificado.

Segovia había comprado entre 2006 y el 2008 más de 8.100 kilos de efedrina, cuyo precio en el mercado ilegal mexicano es de unos 30 millones de dólares



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