Las profecías en el arte de Solari Parravicini

Los dibujos del artista argentino volvieron a ser tomados en cuenta con el ataque a las Torres Gemelas y con la crisis argentina de diciembre del 2001. En su estudio comenzó a dibujar psicografías premonitorias sobre diversos acontecimientos de la humanidad. Los dramáticos acontecimientos vividos en Argentina en diciembre de 2001, y que concluyeron con la renuncia del presidente de la Nación luego de 48 horas de inusitada violencia, trajeron a la memoria varias de las numerosas profecías de Benjamín Solari Parravicini sobre el destino del país.

En el último mes del año de 1974, una noticia ingrata sobrecogió el corazón de los que investigaban el «fenómeno profético», la muerte de Benjamín Solari Parravicini, conocido por muchos como el «cronista del Apocalipsis» y por otros como el vidente y profeta más grande de todos los tiempos, después de Nostradamus.

Sus seguidores dicen que este pintor costumbrista y poeta percibió, entre 1932 y 1972, con claridad meridiana el futuro de la humanidad y afirman que sus videncias, que abarcan todo el quehacer humano y que se extienden a lo largo de setenta años, las recoge en forma de pequeños textos proféticos enriquecidos con dibujos alegóricos de gruesos trazos, llamándolas «psicografías premonitorias».

Argentina 1971

Casi premonitoriamente, la psicografía referida al «hombre gris» de 1971, muchas veces mal interpretada o mencionada como «el hombre del traje gris», vuelve a tomar nuevas significaciones tras la asunción de Cristina Fernández de Kirchner.

En el 2003, la prensa argentina desempolvó las psicografías -dibujos hechos inconscientemente denominado también automatismo- de Parravicini tras la asunción Néstor Kirchner a la presidencia.

Al hombre gris -canoso- y con ojos medios entrecerrados, se lo relacionó a la imagen del nuevo presidente, más allá de la ambigüedad de la ilustración que podría interpretarse como hombre o mujer. En 1971, en el texto que acompaña al dibujo del hombre gris Parravicini escribió: «La Argentina tendrá su «Revolución Francesa», en triunfo. Puede ver sangre en las calles, si no ve el instante del «hombre gris’».

Pero hoy, tras la asunción de Cristina Fernández, toma relevancia la figura de la mujer en la parte inferior de la ilustración. La imagen mayor tiene los brazos extendidos como un líder. Una mujer de largos cabellos secunda la imagen y, lo más curioso y representativo, es que una mecha de su cabello se «esposa» a la figura mayor.

Premonición

El 11 de septiembre de 2001, cuando dos aviones impactaron en las Torres Gemelas de Nueva York, la conmoción dejó sin aliento a la opinión pública en general. Una fuerza desconocida había interrumpido brutalmente y puesto en crisis la hegemonía aparentemente intocable de Norteamérica. Quienes habían creído en la paz duradera cuando acabó la Guerra Fría, sufrieron el desencanto de una historia que retrocedía hacia una nueva forma de terror colectivo, menos frontal, pero quizá más peligrosa.

Ese día trágico se pudo conocer el sentido preciso de una de las ilustraciones del artista argentino Parravicini, fechada en 1939. Son dos dibujos que se complementan. En el primero se observa la estatua de la Libertad en Nueva York y tiene una leyenda: «La libertad de Norteamérica perderá su luz. Su antorcha no alumbrará como ayer y el monumento será atacado dos veces».

El segundo dibujo muestra el monumento dividido en dos, como dos torres, rodeado de edificios que se derrumban. Los ojos de la estatua aparecen cubiertos con una venda, las zonas de impacto de los aviones.

Benjamín Solari Parravicini nació en la ciudad de Buenos Aires el 8 de agosto de 1898.