Recuerdan el fallecimiento de Arturo Frondizi

El comité provincia del MID, distrito Misiones rindió su homenaje al cumplirse hoy 18 de abril, el décimo aniversario del fallecimiento de quien fuera para André Malraux, gran escritor francés y ministro de Charles De Gaulle, hubiese sido un Presidente de lujo para cualquier Nación de Europa, como recordara Emilia Menotti en su biografía del Dr. Arturo Frondizi. Fue un gran presidente y un gran argentino. Y fue junto a Rogelio Frigerio fundador del Movimiento de Integración y Desarrollo y el primer Presidente del Comité Nacional.

En este homenaje, hondamente sentido, no vamos a reiterar conceptos sobre el pensamiento y la obra de Frondizi que son conocidos. Sólo afirmaremos nuestra convicción de que en la revalorización social que hoy existe de la figura de Frondizi se expresa un resurgimiento del ideario desarrollista.

Un presidente y un político muy incomprendido en su tiempo es hoy objeto de un reconocimiento prácticamente unánime y eso, además de alegrarnos por la memoria de nuestro querido Don Arturo, nos alegra por el país. Las ideas de Frondizi, las ideas desarrollistas, vuelven a sonar en la Argentina.

El mejor homenaje que creemos hacer a Frondizi es trabajar sin claudicaciones para que en un tiempo no demasiado lejano sus ideas se hagan realidad; y lo hacemos como lo hacía Frondizi, que además del estadista que hoy todos reconocen era un político de raza, lo hacemos desde la política, desde la lucha democrática para que esas ideas vuelvan un día al poder y sean lo que Frondizi quería que sean: herramientas para hacer más grande a la Argentina y para hacer más justa, más digna, más libre y más buena la vida de los argentinos.

Biografía
Comencemos con un hecho que defina a Arturo Frondizi como abogado y como político: en julio de 1930 se gradúa en la Universidad de Buenos Aires por sus calificaciones se le asignó el Diploma de Honor; que seria entregado por el Presidente de la Nación, pero Frondizi se negó a recibirlo del General José Félix Uriburu y lo explico en una carta publica en la cuestiono la dictadura, las persecuciones y reclamo una universidad en la que “el derecho de pensar no sea un delito”.

Años después explicaría que eso lo marcó y puso fin a sus dudas vocacionales. En sus planes estaba una vida académica como profesor, pero opto por la militancia política en años duros que más de una vez lo llevaron a estar preso por las ideas.

La opción por la lucha y la práctica política no lo alejo del estudio y el pensamiento. Un rasgo de Frondizi es que combina el intelectual y al político. Carlos Altamirano, un biógrafo no partidario, apunto que se personalidad es una excepción a la regla establecida por Ortega y Gasset en su ensayo Mirabueau o el político, según la cual “o se viene al mundo a hacer política o se viene a hacer definiciones”.

Frondizi fue un político, le fascinaba la lucha, y así como se reunía con sus pares estadistas de todo el mundo, dedicaba largas horas a dialogar con humildes militares de lugares apartados del país; y a la vez era un intelectual de lecturas profundas, libros escritos, lenguaje de ideas y hasta de una figura espigada con sólidos anteojos que semejaba mas al profesor que no quiso ser que al político que fue.

El perfil Humano.
Había nacido el 28 de octubre de 1908 en Paso de la Libres, en una familia de 14 hermanos en la que cultivaba el estudio y en la que, además de Arturo, fueron personalidades destacadas Risieri, filósofo y decano de la Universidad de Buenos Aires, y Silvio, profesor universitario y dirigente de izquierda asesinado en septiembre de 1974.

Los padres, Julio Frondizi, un contratista de obras e Isabel Ercoli, eran italianos venidos de Gubbio. En 1923 se radica en Bueno Aires, pero no perdió su condición de correntino, trasuntaba en la “elle” con que pronunciaba la palabra “desarrollo”.

Había en su personalidad un curioso juego de apariencias y realidades. Por un lado parecía seco y frío, por su perfil intelectual y por su habilidad para jugar ajedrez político con maniobras que desconcertaban e irritaban a los militares golpistas durante su gobierno; por el otro, apenas uno de adentraba en el verdadero Frondizi, descubría calidez Humana, intensidad en los afectos y un fino humor que fue soltando cada vez mas con los años. Elena Faggionato y Elenita, esposa e hija, fueron la felicidad y el dolor por la perdida prematura de la segunda.

El pudor, la ética y la sobriedad eran rasgos de esta rara y brillante figura de la política argentina que cuando dejó la presidencia siguió viviendo como siempre había vivido.

Anticipación y proyecto
Una clave para comprender su gobierno y pensamiento es la perspectiva de análisis del contexto internacional que Frondizi tuvo en su segunda mitad de la década del 50. Era plena guerra fría, y en nuestra clase dirigente prevalecía la creencia de que se acercaba la tercera guerra mundial. Esa había sido la hipótesis del gobierno de Perón, compartida por la mayoría, y de allí la creencia de que la Argentina, si se mantenía al margen, tendría un futuro prospero como proveedor de materias primas y alimentos para los contendientes.

Frondizi se anticipó, percibió tempranas señales de distensión y concluyó que el llamado empate nuclear haría imposible dirimir por la guerra el conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Se dirimiría en la competencia económica y política, y los rígidos alineamientos en dos bloques de naciones se irían disgregando trayendo una desideologización de la política internacional y oportunidades de políticas nacionales independientes.

Las consecuencias del giro fueron desde un cambio en la política exterior hasta la idea del desarrollo, de superar el esquema agro-exportador, industrializar y diversificar la producción y aprovechar las oportunidades de inversión externa que ofrecía el nuevo escenario superando el aislamiento y el estatismo.

En cuanto a la política exterior, la Argentina abandonó un largo periodo que había pasado de la alineación pro británica al aislamiento. Tuvo una relación, que bautizó madura, con los Estados Unidos de John Kennedy que le dio ventajas al país sin perder un ápice de independencia, como demostró la oposición a la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos.

Frondizi sostuvo que era violatoria del derecho internacional y que la independencia de los países sin poderío bélico radica en el derecho y la no intervención, pero además advirtió que la expulsión empujaría a la isla al bloque soviético y a la “exportación” de la revolución. No estaba equivocado.
Había una estrategia, una mirada a largo plazo, un proyecto nacional, la Argentina con Frondizi parecía como un país que sabia donde quería ir.

Un proyecto con ideas concretas que se pusieron rápidamente en marcha el 1º de mayo de 1958 cuando asume la presidencia, alguna de las cuales – como el plan petróleo – comenzaron a articularse antes, desde el 28 de febrero, cuando ganó las elecciones. El ritmo de realizaciones fue impresionante. En medio del gran asedio golpista – en cuatro años Frondizi enfrentó 36 “planteos” militares – se gobernaba y avanzaba en todos los campos.

Fue muy relevante su política de reconciliación y superación de la antinomia peronismo – antiperonismo en un clima de intolerancia desde el golpe de estado de 1955, en el que no faltaron fusilamiento, desconocidos en el país desde el siglo XIX. Eso fue decisivo para su triunfo electoral más que la “orden” de Perón a sus partidarios para que lo voten.

Tuvo siempre una genuina preocupación por la paz social y la unidad nacional, pero fue incomprendido por muchos porque también se anticipó a su tiempo en esa cuestión que su rival de 1958, Ricardo Balbín, asumiría después, al punto de haber hablado en el sepelio del líder justicialista.

El perfil ideológico
Y esta la cuestión del desarrollo, que introdujo en la política argentina. Esa palabra no existía en el vocabulario político. El desarrollo era y es diferente del mero crecimiento, supone un cambio de la estructura, en la calidad de la economía, y supone una sociedad mas equilibrada y justa. Asimismo, supone prioridades, metas y un papel activo del Estado para alcanzarlas, con lo cual la apertura de Frondizi a la iniciativa privada y la inversión externa lo aleja tanto del estatismo como del neoliberalismo.

Acerca de su posición cabe decir que la ruptura de la Unión Cívica Radical, a la que se habia afiliado después del derrocamiento de Irigoyen, no fue por posiciones personales sino ideologicas, que lo llevaron a formar el movimiento diferente del radicalismo. Primero en la UCRI y después en el MID se rodeo de figuras que habian militado con él en el radicalismo, como sus ministros Luis Mac Kay, David Blejer, Emilio Donato del Carril, Héctor Noblía; o gobernadores como Carlos Sylvestre Begnis, Raúl Uranga, Américo García y Erneto Ueltchi, pero también de figuras de otras extracciones a partir de su estrecho vinculo con Rogelio Frigerio, que cumplió un papel decisivo en la elaboración de las nuevas ideas, entre las que se contaban Marcos Merchensky, Isidoro Odena, Ramón Prieto, Arturo Sábato y Blanca Stabile.

El 29 de marzo de 1962 fue derrocado, confinado en la Isla Martín García y luego en Bariloche.

El 18 de abril de 1955 falleció, después de una soledad que fue el precio por haber emprendido no solo contra anacronismos ideológicos sino contra intereses que frenaban el desarrollo de la Argentina. Hoy la evidente revalorización de su figura, a mi juicio, es muy interesante porque no solo es fruto de hechos históricos objetivos sino también proyección del deseo de la sociedad de tener políticos como Frondizi y políticas como las que el impulsó.



Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE