#Entrevista al Dr. Francesc Torralba: “Es necesario desarrollar la inteligencia emocional y espiritual para reducir el suicidio juvenil y de adultos mayores”

Para el filósofo y teólogo español se debe estar atento a quienes les pesa la soledad no buscada o quienes, por diversos factores, le pierden el sentido a la vida. “Hay que construir vínculos, generar confianza para la contención, fortalecer la motivación y el sentido de la vida”, sostuvo el prestigioso escritor y profesor de la Universidad Ramon Llull de Barcelona, Francesc Torralba, al reflexionar en la entrevista con Misiones Online sobre una de las mayores problemáticas familiares y de salud pública, ya que a nivel mundial se registra el aumento de jóvenes adolescentes, adultos y personas ancianas que recurren al suicidio.

Un reciente informe afirma que se han incrementado los suicidios en Estados Unidos en un 25% en las últimas dos décadas. “El suicidio es una causa principal de muerte entre los estadounidenses, y es una tragedia para las familias y las comunidades por todo el país”, dijo la médica, Anne Schuchat, subdirectora principal del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Las últimas estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) también indican que el suicidio en adolescentes es la principal causa de muerte a nivel mundial, y sobre esta situación dialogamos con el Dr. Torrealba durante su paso por Misiones, en la que brindó una conferencia magistral sobre Inteligencia Espiritual. En sus reflexiones, compartió su mirada sobre este flagelo y analizó algunos aspectos que habría que atender para enfrentar estas situaciones y reducir el riesgo de un intento de suicidio.

El escritor orienta su pensamiento hacia la antropología filosófica y la ética, y en su obras plantea un análisis de las cuestiones centrales de la existencia humana y los interrogantes sobre el sentido de la vida, el sufrimiento, el silencio, la muerte, Dios, la libertad.

A nivel mundial las cifras indican que la mayor causa de muerte de los adolescentes es el suicidio. ¿Qué estudios o análisis ha realizado Ud. al respecto que expliquen los motivos que lleven a esta realidad social y cómo considera podemos fortalecer a los adolescentes emocionalmente frente a este “vacío” existencial que sienten, no sé si desde una crisis de valores o desde poder despertar su interés por la vida?

El tema del suicidio es enorme. Es verdad que por lo general es un tabú. Se habla poco de ello, se escribe poco de ello. Genera mucha culpabilidad hablar de ello. Y por lo general, tenemos que reconocer que es una de las principales causas de muerte, según la Organización Mundial de la Salud.

Pero no solo el número incrementa en adolescentes, también en adultos y en ancianos. Personas mayores que por estar solas, tener una pensión muy baja o vivir de una manera donde las personas amadas ya han muerto, tienen pensamientos que los lleva a la conclusión de que “no merece la pena vivir”.

Estamos en una sociedad donde todo el tiempo te “bajan” un mensaje de que se está “viejo” o de que “ya no sirves” por ser un anciano…

Si. Si estas viejo ya no sirves, o es una sociedad que en general desprecia a las personas ancianas por el mero hecho de ser ancianas.

Entonces, primero, el suicidio es un fenómeno muy “tabuisado” y no obedece a un solo factor, es polifactorial. Pero también es evidente que cuando hay soledad no buscada, cuando hay una situación de cambio vital, como es la adolescencia -donde hay una crisis de sentido fuerte o vacío existencial-, donde hay mala calidad de las relaciones personales, el suicidio tiene más posibilidades de irrumpir como posibilidad y de practicarse.

Por lo tanto, para atender esta situación y reducir riesgos, tenemos que pensar a fondo en:

1°) Fortalecer los vínculos. Hay muchos adolescentes solos, navegando todo el día por internet, en un mundo donde están expuestos, terriblemente solos, buscando alguien que los escuche.

2°) Construcción de sentido. Es fundamental la motivación, el sentido. Cuando hay sentido se aleja la posibilidad del suicidio. “Tengo algo por lo que luchar, algo por lo cual vivir”.

3°) Generar una esfera de contención. Esto me parece muy importante, cubrir siempre la necesidad de que la persona pueda tener a alguien que le merece confianza, donde pueda vaciar sus problemas, sus sufrimientos.

De hecho, esta muy estudiado que, cuando los vínculos son de calidad, cuando una persona vive su vida con sentido, cuando esta persona tiene desarrollada su inteligencia emocional y espiritual, el suicidio desciende mucho. En cambio, cuando hay soledad en las grandes ciudades, cuando hay crisis de sentido, cuando hay un clima de desconfianza, cuando hay mucha precariedad económica y social, cuando el ascensor social no funciona, uno al final puede desesperarse y “tirar la toalla”. Por lo tanto, sí que podemos hacer mucho para paliar el suicidio, para evitarlo, y para buscar de manera preventiva formas que den sentido a la vida de las personas.

 

¿Se debe atender con políticas públicas de contención o un trabajo de prevención que debe salir desde la casa, o de ser una sociedad más solidaria?

De todos. Aquí, en este tema, todo el mundo tiene responsabilidades. Primero, los gestores de la vida pública. Pero también las familias. ¿Estamos suficientemente cerca de nuestros hijos adolescentes? ¿O los tenemos allí en una habitación con internet, hablando con quien no se sabe, consultando páginas que desconocemos y no nos ocupamos de conocer sus dramas, sus preocupaciones, sus sufrimientos?. Hay que revisar esto.

Por lo tanto, aquí todos tenemos que asumir su corresponsabilidad. Los políticos, los padres, los maestros, los catequistas, la publicidad, los medios de comunicación, las empresas.

Hay personas que se han esforzado mucho, trabajan mucho, sin embargo tienen un contrato “basura” y con eso no pueden emanciparse. Esta situación, a su vez, no les permite desarrollar su proyecto vital. Entonces, se sienten estafados. Se sienten maltratados. Se sienten heridos por la sociedad. Y experimentan vacío, desesperación.

Por lo tanto, todos tenemos una pequeña corresponsabilidad cuando hay un acto de una persona que llega a la conclusión que “no merece la pena vivir”. Puede ser un joven de 14 años o puede ser una anciana de 90 años.

Todos tenemos que estar muy atentos a esta situación que puede conducir a la autodestrucción, para evitarla.

 

 

Por Patricia Escobar



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