Más de 240 especies de aves habitan en la Reserva Natural Urutaú de la EBY, entre raras veces vistas, amenazadas y difíciles de observar en la Argentina

Casi un 50% de las especies de aves registradas en toda la provincia habitan en la Reserva Natural que se extiende sobre el arroyo Garupá y Pindapoy, en Candelaria, al sur de Misiones. Se trata de una superficie de 1.200 hectáreas en la que conviven en armonía ocho ambientes diferentes, entre campos, pastizales, humedales, bañados, selva en galería, arroyos y cascadas. Habitan más de 240 especies de aves, más de 800 especies de plantas y un número superior a mil vertebrados, entre mamíferos, reptiles y anfibios. El sitio es parte del sistema de áreas protegidas de la Entidad Binacional Yacyretá.

Foto del Urutaú 

 

En una extensión de alrededor 1.200 hectáreas, propiedad de la Entidad Nacional Yaciretá, la Reserva Natural “Urutaú” se encuentra localizada entre los municipios de Candelaria, Garupá y Profundidad, a pocos kilómetros de Posadas. Fue identificada como un área de alto valor de conservación por su diversidad biológica, ya que conviven entre ocho ambientes diferentes.

La mayor superficie del sitio son bajos inundables y bañados, que le dan carácter de humedal, además de  pastizales, pajonales, selva en galería, entre otros remanentes en estado de recuperación, todo al borde del arroyo Garupá y arroyo Pindapoy, que se extiende entre el Barrio del Lago, en Candelaria, hasta la ruta provincial 204, generando en todo su recorrido costero un ambiente ideal para la fauna y la flora típica de estos ecosistemas. Predominan las formaciones selváticas en forma de isletas o “capones” y galerías en los bordes de cursos fluviales, entre los campos y pastizales que se conocen como la Ecorregión Sabanas Mesopotámicas del Cono Sur.

 

La totalidad del predio comprende desde el campo “Keisel”, las áreas correspondientes a la isla y la extensión de la costanera del arroyo Garupá. Desde la EBY llevan adelante un proyecto de conservación que comenzó a tomar forma en 2017, con la decisión de avanzar en el corto plazo en la declaración de Reserva Privada Natural Urutaú, en el marco de su política de gestión ambiental con el sistema de áreas naturales protegidas que impulsan en compensación por la represa.

La empresa binacional tiene un programa de reservas naturales que abarca en la actualidad más de 150 mil hectáreas en la Argentina. La mayor parte están ubicadas en la zona del Iberá, en la provincia de Corrientes, mientras que en Misiones tienen Campo San Juan (5.700 hectáreas) que próximamente proyectan ceder como Parque Nacional a la Administración Nacional de Parques (ANP) y, ahora, trabajan en un relevamiento del área que conformarán con la Reserva Natural Privada Urutaú en Candelaria, ambas al sur de la provincia.

Los alcances y metas del proyecto de la reserva en Candelaria fueron presentados en la sede de la EBY, en Posadas, en el marco de las celebraciones del Día Internacional del Medio Ambiente.

La propuesta apuntará a crear un espacio de educación ambiental, con la participación de los tres municipios que comparten el área natural, de manera que entre todos cuiden y conozcan las especies emblemáticas que se albergan en la reserva, que en lugar se organicen visitas guiadas y diferentes actividades de ecoturismo,  que se promueva la investigación científica, de manera que se posicione en el tiempo como un destino de naturaleza y de ejemplo mundial de conservación en el Sur de Misiones.

 

Un refugio de aves de importancia global

La biodiversidad en aves que se encuentra en el lugar posiblemente la convertirá también en unos de los sitios preferidos para los aficionados al avistaje, ya que registran en sus distintos ambientes más de 240 especies, entre aquellas consideradas raras, vulnerables o amenazadas de extinción a nivel nacional y global.

La reserva fue bautizada con el nombre “Urutaú” por su popularidad en la zona y como emblema de la diversidad de aves que alberga. Esta especie de ave tiene un canto muy particular y es conocida como el “camaleón de los cielos” en países de Sudamérica, mientras que en Brasil es conocida también como “madre de la luna”, y para los guaraníes es el “pájaro fantasma”. En general, el urutaú usa el plumaje para protegerse de los predadores y “camuflarse” entre las ramas, pedazos de árboles o tocones, lugares donde suelen hacer sus nidos, explicaron los especialistas.

El área, ubicada sobre la cuenca del arroyo Garupá, ya había sido identificada de interés para la Conservación de Aves (AICA). Del listado de las 240 especies registradas, 16 tienen algún grado de vulnerabilidad o amenaza a nivel global.

En la reserva registraron de forma reciente, por ejemplo, al Tordo amarillo  (foto). Desde el año 2002 no existía registro de esta especie de ave en Misiones, mientras que su avistaje es más frecuente en áreas naturales de Corrientes o Entre Ríos. Se estima una población de 600 individuos en todo el país, según un informe de la Fundación Aves Argentina que lleva adelante un fuerte trabajo para la reproducción y conservación de esta especie.

Incluso, desde la Reserva aportaron a nuevos registros de aves para la Argentina, como fue el descubrimiento de una pareja de Corbatita Vientre Negro (foto). “Recientemente hemos registrado una parejita de esta especie endémica en la selva de Brasil, y que por primera vez es registrada para la Argentina”, adelantaron los técnicos de la EBY durante una recorrida realizada en la zona por un equipo de Misiones Online y ArgentinaForestal.com.

De estas especies amenazadas, en los informes preliminares los técnicos destacaron la presencia del Tachurí Coludo (Culicivora cadacuta) y el Capuchino Corona Gris (Sporophila cinnamomea) ambas bajo la categoría de “Vulnerable” y particularmente del Capuchino Pecho Blanco (Sporophila palustris) que presenta una de las categorías de amenaza más altas a nivel internacional dado que está catalogada como “Endangered”. Esta categoría de amenaza es comparable a la que presenta el Cardenal Amarillo (Gubernatrix cristata) y mayor a las que presentan especies como el Tordo Amarillo y la Loica Pampeana (Leistes defilippii), ambas catalogadas como “Vulnerable”.

Valor ambiental

El proyecto avanza desde  2017 con la firma de un convenio de cooperación entre la EBY y la Fundación Temaikén, con el objetivo de aunar esfuerzos para conservar una de las zonas de mayor biodiversidad el país, con abundantes endemismos y especies de valor, pero carente de suficientes áreas protegidas.

En un primer relevamiento, registraron en la reserva más de 800 especies vegetales, plantas características de cada uno de estos ambientes y que son atractivas para la diversidad de aves que allí anidan. Se pueden encontrar urunday, anchico colorado, cañafistola, palmeras pindó, laurel negro, guatambú blanco, grapia, entre otras.

Se registraron más de 300 animales, desde anfibios, reptiles, mamíferos, que incluyen especies amenazadas o identificadas en peligro de extinción. Entre los mamíferos se hallaron tamanduá, zorro de monte, aguará popé, carpinchos, corsuela roja, mono aullador, mono caí negro, incluso se hallaron huellas de puma, y continúan con el relevamiento a través de un trabajo con 8 cámaras trampas instaladas en distintos ambientes del lugar para ir identificando los animales que habitan en la reserva.

Como mencionamos anteriormente, hallaron más de 240 especies de aves, lo que hace a sus principales atractivos en biodiversidad, porque esto representa más del 45% del total de 600 especies de aves que habitan en toda la provincia de Misiones, por lo que el área de las 1200 hectáreas se concentra casi la mitad de la biodiversidad de aves de todo el país, valoraron los técnicos de la EBY.

Desde ñandú, pato real, gavilán planeador, yacupoí, tachurí coludo, yetapá grande, capuchino pecho blanco, capuchino garganta café, capuchino canela, capuchino boina negra, coludo chico, federal,  entre muchas otras que habitan en zonas de mogotes, bosques primarios, humedales, sabanas y pastizales.

Reserva en un contexto urbano

Desde la EBY brindan la infraestructura necesaria y personal técnico y de seguridad en el área para llevar adelante el proyecto de conservación en Candelaria, pero promueven la participación de organismos públicos y privados, instituciones académicas y municipios. “Se trata de un lugar que tenemos que disfrutarlo y cuidarlo entre todos”, expresaron.

Con la bióloga María Paula Bertolini, coordinadora del Programa Selva y Pastizal de Fundación Temaikèn avanzan en un relevamiento para definir el Plan de Manejo, con un convenio que tiene vigencia por tres años para lograr la planificación adecuada de la gestión ambiental del área.

Entre las acciones de conservación planificadas, proyectan la implementación de senderos de interpretación dentro del área más cercana al centro urbano de Candelaria, a fin de que la comunidad pueda conocer y disfrutar de la naturaleza del lugar; también una estación biológica para que los investigadores dispongan de un área alejada del sendero público.

En la actualidad, la protección del lugar está a cargo de guardaparques, que a través de un convenio de pasantías con la UNaM y  la carrera de Guardaparques de San Pedro, realizan su práctica laboral en el predio.

Lo investigadores de la Fundación Temaikén realizaron un primer relevamiento rápido para conocer la potencialidad ambiental del sitio y en la actualidad se encuentran trabajando con el equipo técnico de la EBY para cerrar la etapa de planificación final de los lugares de usos públicos y áreas de valor ambiental que serán más restringidas.

“No hay mejor estrategia para conservar una especie, que proteger el lugar donde habita. Los bajos del Arroyo Garupá son un área propuesta como “Área Valiosa de Pastizal”, con la información generada por Fundación Temaiken en estos meses de trabajo, aumenta la lista de especies amenazadas en el área y por ende la posibilidad de que pueda nombrarse también dentro de esta categoría”, aseveraron los técnicos ambientales de Yacyretá.

 

 

Por Patricia Escobar 

 



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