Mariela Delgado, la posadeña que hace ya diez años supera los obstáculos arriba de su bici

Mariela Delgado, la posadeña que hace ya diez años supera los obstáculos arriba de su bici

La laureada ciclista misionera, que tuvo un año consagratorio con una medalla de oro en la Copa del Mundo de Italia y otra de plata en el Mundial de Sudáfrica, contó cómo vivió su retorno al ciclismo convencional y cuáles son sus proyectos para el 2018.

Al igual que el resto de los deportistas misioneros de alto rendimiento, Mariela Delgado disfruta de los últimos días junto a su familia gracias a las fiestas, aunque ello no es sinónimo de descansar: la misionera que tuvo un destacado 2017 en el ciclismo adaptado, continúa entrenándose para redoblar la apuesta en 2018.

“Siempre cada año tiene lo suyo, pero este año fue bastante completo y cargado de competencias. Estuvimos entrenando afuera, casi tres meses en España, preparándome para el Mundial de Ruta en Sudáfrica. Eso también fue muy importante, entrenar afuera, sola. A su vez, también este año trajo resultados”, comentó la deportista de 31 años, que en Sudáfrica se llevó una medalla de plata, al tiempo que también se quedó con un oro en una de las tres fechas de la Copa del Mundo de Italia.

2018 no se quedará atrás en términos de desafíos: “Este año tenemos el Mundial de Pista, que va a ser a fines de marzo en Rio de Janeiro. Y a principios de agosto va a ser el Mundial de Ruta, en Italia. Esas son las citas más importantes del año”, aunque ya este domingo Mariela va a estar corriendo por primera vez en el año en La Plata para empezar a tomar ritmo.

En ese sentido, otra de las experiencias que intentará repetir en 2018 es la de trasladarse por unos meses para entrenarse en Europa, donde “cualquier país tiene más ciclismo que acá”: “Por ahí ellos te dicen que para mujeres no hay tantas carreras, y cuando vas hay equipos armados, con toda la logística y son como setenta en la línea de largada; cuando acá normalmente largamos quince, veinte”.

Las pruebas de ciclismo adaptado son más bien similares a las de la modalidad convencional: en pista, los 500 metros, 3000 metros y el scratch -prueba de pelotón de cuarenta vueltas con sprint final-; y en ruta, contrarreloj individual y pelotón, la especialidad de Mariela junto a scratch. “El ciclismo adaptado es por categoría, yo estoy en la C5, que es la de mínima discapacidad. En los mundiales compito con los de mi categoría, aunque en los Juegos es distinto y a veces unifican las categorías”, precisó.

Por otro lado, el año que pasó también fue diferente para la ciclista porque significó su retorno al ciclismo convencional, algo que le queda “un poco a contramano”, ya que los calendarios y las temporadas respecto al adaptado se cruzan. “Fue algo más personal, para ver cómo estaba porque hacía mucho que no participaba”, explicó Mariela, quien de todos modos evaluó que desde los resultados “fue muy positivo, porque en los dos Argentinos pude traer medallas, así que fue sumamente satisfactorio y me sirvió muchísimo para poder mejorar el nivel”.

La “discapacidad” que abrió una oportunidad

Desde muy chiquita, Mariela participaba de todo deporte que se le cruzara: natación, vóley, lo que sea. El problema recurrente era que, cada vez que quería dar el salto al alto rendimiento, una limitación en el brazo derecho se lo impedía.

Se denomina “trastorno plexo braquial”, una lesión que no le permite mover esa extremidad por completo. “Cuando nací era muy grande y ahí fue que me lastimaron el brazo y por eso tengo disminuida la movilidad”, explicó la atleta.

Fue recién a los 21 años que apareció el ciclismo como oportunidad: “El deporte siempre me ha gustado, pero fue medio por accidente la elección por el ciclismo”.

Un día que mandó a arreglar su bici le dieron la idea:”Yo no conocía nada, andaba dos o tres veces a la semana por la Costanera como cualquiera; pero no sabía que había un circuito de ciclismo, me preguntaba quién era esa gente disfrazada en la Costanera (risas). Ahí me prestaron una bici, después junté para comprarme la propia y así fue el camino. Cuando comencé con la bici me di cuenta de que el brazo no me limitaba a nivel competitivo. Siempre lo hacía como para practicar”.

Mariela llegó incluso a correr a nivel nacional en ciclismo convencional y fue ahí que le sugirieron la posibilidad de pasarse al ciclismo adaptado, donde tenía chances de integrar la selección y traer resultados.

El resto es historia. Hoy Mariela es un ejemplo y una referencia a nivel mundial en la disciplina. Luego de diez años compitiendo arriba de su bici, no obstante, las metas a largo plazo son las mismas que las tenía en un principio: “No pasa tanto por los resultados de medallas. Lo más importante a la hora de competir es poder sentir que uno dio hasta lo último”.



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