“El Dr. Demaio fue quien descubrió los efectos de los agrotóxicos en la mutación genética, las malformaciones”, afirma la investigadora Antonia Husulak

La reconocida trabajadora social, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Antonia Husulak, trabajó junto al médico pediatra Hugo “Bubi” Gómez Demaio recorriendo las colonias misioneras y en espacios académicos para estudiar la realidad productiva, social, económica y ambiental que enfrentaban miles de familias productoras y analizar el impacto en la salud por el uso de agroquímicos y agrotóxicos.

 

El médico pediatra, cirujano y docente en el Hospital de Pediatría de Posadas, culminó su carrera con una reconocida trayectoria en América Latina por su lucha de más de 30 años, que respaldó con estadísticas e investigaciones científicas, sobre esta problemática en las zonas rurales de la provincia. Dejó un legado de conocimiento y un camino a  seguir en la salud pública misionera, para sus colegas y a los jóvenes profesionales para que continúen su trabajo con el mismo empeño y compromiso.

 

El doctor, oriundo de Buenos Aires, llegó a Misiones en la década del 70, siendo su primer destino el Hospital Samic de Eldorado y luego, en el año 1977, es asignado a la Dirección de Atención Médica, como asesor de la subsecretaría de Capacitación de Recursos Humanos del Ministerio de Salud Pública. En 1980 pasa a integrar el Primer Comité de Docencia e Investigación del Hospital Dr. Ramón Madariaga y es designado como médico en el sector de Cirugía, Ortopedia y Traumatología Infantil. En 1993, al crearse el Hospital de Pediatría Dr. Fernando Barreyro, continúa como jefe del área. Se desempeño además como docente en la Universidad Nacional de Misiones y en la Universidad Nacional del Nordeste, resumen en su referencia profesional desde el movimiento ambiental Capuera, donde era miembro honorario.

 

Para la investigadora de la UNaM, el doctor fue “un gran amigo, un batallador, pero de aquellas batallas que todos miran para otro lado. Él era un genio, muchas veces incomprendido, a veces con mal genio, con carácter fuerte, pero un genio como pocos”, lo describió en la entrevista con ArgentinaForestal.com al ser consultada ante la noticia de su fallecimiento el pasado viernes, que generó conmoción en sus pacientes y gran repercusión en la sociedad médica, científica y docente.

 

Husulak aseveró que fueron muchos los profesionales de diversas disciplinas que aprendieron lo que el doctor Demaio descubrió investigando y tratando a sus “pacientitos” sobre el impacto de los agrotóxicos y agroquímicos en las colonias misioneras. “La medicina de Misiones le debe mucho a este médico, que se fue tal vez sin el suficiente reconocimiento. Tenía gran pasión por su trabajo con la salud y por eso no escatimaba en despotricar con el lenguaje que las circunstancias le advertían: desconfianzas, incredulidad y desapego por la problemática tangible, dolorosa y real”, sostuvo la investigadora.

 

AF: ¿Cuáles considera fueron sus principales descubrimientos científicos o médicos en estos últimos 30 años de trabajo del Dr. Demaio?

Los efectos de los agrotóxicos en la mutación genética: las malformaciones. Esto después fue corroborado, y plenamente acompañado, por el investigador del CONICET, el  Dr. Andrés Carrasco (falleció en 2014) a quien tuvimos el honor y el placer de conocerlo y traerlo a la exponer a la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM.

El Dr. Demaio abrió el camino del conocer y de pelear esta causa contra los agrotóxicos,  aún falta el compromiso colectivo de las reingenierías productivas, alimentarias y económicas.

 

AF: Es difícil hablar del impacto de los agroquímicos en la salud humana, sin relacionar con el ambiente y la pobreza de zonas rurales de la provincia. Demaio ya hablaba en sus últimas conferencias sobre el concepto de “soberanía alimentaria”…

 

Si. Era muy difícil de plantear el tema. Pero la siembra del coraje y convicción es buena. Falta todavía. Falta un cambio cultural, una academia comprometida con este cambio que implica promover alternativas no solo productivas sino de comercialización y marketing; y por supuesto falta Soberanía Alimentaria.

También falta una política en defensa de la vida humana y el medio ambiente. Lo bueno es que las semillas están, hay que abonar y regar para que prendan fuerte, pero la luz por donde deben ir los cambios está marcada. La herencia de ambos, Demaio y Carrasco, como de los médicos que integral el movimiento de los Pueblos Fumigados de Córdoba esta vigente. El compromiso de la ciencia.

Otra acción que hace falta también es nuestro compromiso como ciudadanos en este tema. La “pobreza” que existe es de la política, no de la gente.

 

AF: ¿Y cuál es la situación actual en las zonas rurales de la provincia donde estaban trabajando? 

Hay más conciencia y conocimientos después de muchos programas nacionales e internacionales, pero falta la canalización hacia las soluciones efectivas y conducentes con relación a los agroquímicos. El último trabajo después de los periodistas, alemanes, españoles, TV América y el documental que promovió la francesa Juliet Igier -que todavía no lo difundimos-dan cuenta de que hay interés y preocupación mundial ¿Pero, y nosotros…?

 

AF: ¿Cuál considera Ud. es el principal legado que deja este médico para los misioneros?

El tesón, el no abandonar las convicciones, el no cansarse ante las incomprensiones, los intereses y desapegos de otros frente a los obstáculos.

Fue un médico que en la política pública no encontró comprensión ni compromiso humanitario. Es mucha plata la que se perdería del FET (Fondo Especial del Tabaco) para repartir, por ejemplo.

 

AF: ¿Qué anécdota podría compartir, que haya vivido con el Dr. Demaio?

Muchísimas. Siempre dispuesto a que lo llevemos a todos lados, donde podíamos armar una reunión. Iguazú, Oberá, L. N. Alem,  Eldorado, Aristóbulo del Valle. Uno de los destinos que más hicimos juntos fue San Vicente, fuimos muchas veces. El siempre puntual. Este viernes, en una reunión que tuvimos en la localidad, lo recordamos. El Dr. Rodrigo Bacigalupi en su charla, reflexionó sobre “el líder, cumplidor. Así era Bubi”.

Fue una noche que todos lo recordamos con admiración y pena. Como decían en la Capital: “Y si ustedes en Misiones lo tienen a Demaio”.

Parecía de mal genio, pero cuando se juntaba con gente que lo quería, tenía muy buen humor. Con Pedro Titus, de San Vicente, siempre a las carcajadas. En el encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados estaba feliz porque había comprensión. Acompañamiento, “SINERGIA”, decía.

En el último viaje que lo llevé a San Vicente estaba apurada y me pareció que tenía un poco de miedo. Me quedé con culpa porque la demora fue mía. Pero llegamos a destino y volvimos bien.

 

 

Por Patricia Escobar 



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