Crimen de Selene, el juicio: “Mi vida era feliz hasta que él se transformó en un monstruo”, declaró la madre de la nena

Crimen de Selene, el juicio: “Mi vida era feliz hasta que él se transformó en un monstruo”, declaró la madre de la nena

Victoria Aguirre enfrenta una dura acusación: haber tenido intervención en la muerte a golpes de su hija Selene, de dos años y cuatro meses, ocurrida en Oberá el 29 de enero de 2015. En el juicio que empezó este miércoles, ella aceptó ser indagada. Dio su versión de los hechos.
“Tener a mi hija fue lo mejor que me pasó en la vida”, fue lo primero que dijo.
Recordó que Selene nació el 2 de agosto de 2012 y que a los pocos meses notaron que sufría retraso madurativo y convulsiones.
Entre lágrimas, detalló los cuidados que requería la pequeña y los sobresaltos que tuvo su delicada salud, incluido un paro cardíaco que tuvo en 2014.
Fue un relato duro y conmovedor.
“No le podía faltar medicación, porque sino decaía. Hice lo imposible para que caminara. Y tuvo muchos avances. Logró sentarse y empezaba a entenderme. Yo pasé de todo con ella”, afirmó.
“Ahí conocí a este infeliz”, dijo a continuación  al referirse a su ex concubino Rolando Lovera, el otro acusado que tiene la causa.
“Primero se mostró cariñoso y jugaba con la nena”, apuntó.
Dijo que desde el 21 de enero de 2015, Lovera se transformó en un monstruo. “La mamá se fue de vacaciones a San Ignacio  y quedamos cinco días en la casa de ella. Esos días empezó a golpear a mi nena, le molestaba que llorara, que hiciera ruidos con el chupete. Le daba cachetazos”, aseguró.
Victoria declaró que Lovera la encerró y le impidió contacto con cualquier otra persona, primero en la casa que estaban cuidando y después en la residencia que alquilaban.
“Me obligó a tener relaciones sexuales. Me amenazó con que iba a matar a mi hija si no accedía”, añadió.
“Él no quería que nadie la viera, porque estaba golpeada”, afirmó.
Victoria contó que  poco antes del día trágico notó que la niña tenía como unos pellizcones y golpes en la cara. La llevó al hospital Samic y los médicos le dijeron que debían internarla. “Quedó una hora internada pero él me amenazó con que la sacábamos de allí. Hasta amenazó a una doctora”, señaló.
Detalló que además de parar en lo de su suegra y en la vivienda que alquilaban, también estuvieron varias veces en la arenera en la que trabajaba Lovera.
Precisamente en esa arenera, según ella, se produjo el crimen. Victoria dijo que el 29 de enero ella se percató de que la nena no se movía y que Lovera no quería que ella la tocara. “Le pedí que me llevara al hospital. Me dijo que sólo lo iba a hacer si decía que Selene había convulsionado. Cuando llegamos al hospital, la pediatra la revisó y me dijo que ella llevaba un buen rato sin vida”, enhebró sollozando.



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