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Matías Baumgart : “En el negocio forestal la estrategia de crecimiento está en mirar al largo plazo y de integración en el mundo”

 

LIPSIA SA es una empresa familiar con más de 80 años (creada en 1936), con un proyecto forestal desde hace 45 años en Puerto Esperanza, Misiones. Logró con el tiempo un manejo silvicultural que le permite abastecer la demanda propia de madera en la industria, además de alcanzar un ciclo productivo de aprovechamiento del 100% de esta materia prima. ”El mayor desafío que tenemos por delante es volver a ser competitivos en las distintas cadenas de valor agregado de la industria, incorporando tecnologías más eficientes y mejorando el aprovechamiento de la materia prima a través de productos alternativos”, sostiene en la entrevista con Visión Misionera, Matías Baumgart, quien desde hace 6 años está en la gerencia general de la firma en la provincia.

 

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Matias Baumgart

El joven empresario tiene 38 años, de profesión Ingeniero Industrial pero admite que su principal preparación para asumir la conducción de la empresa fue “la educación que recibí de mi familia”.

Matías pertenece a la cuarta generación de  la familia desde su fundación, que ya tiene 45 años en Misiones en el rubro foresto-industrial.

La familia está conformada por su padre y nieto del fundador del área forestal en la provincia, Carlos Baumgart, actual presidente de la empresa, además de un hermano mayor que gerencia la actividad inmobiliaria en Buenos Aires y una hermana menor que vive en Alemania.

“Inicialmente estuve a cargo del área industrial de la empresa, pero desde hace 6 años a cargo de la gerencia para toda la actividad en la región, además de integrar el directorio compuesto con integrantes de la familia”, explicó en la entrevista.

 

¿Cómo fueron los inicios de la empresa en Misiones?

La actividad forestal comenzó hace 45 en la provincia, con la compra de tierras y posterior forestación de las mismas. Años más tarde, y cuando las primeras plantaciones empezaban a producir madera aserrable, se construyó el aserradero. A partir de ese momento la empresa fue creciendo en la industria en la medida que las plantaciones crecían y con la capacidad de abastecer nuestra demanda. Nuestro crecimiento siempre se orientó hacia el valor agregado en la madera y la exportación.

Hace 10 años empezamos a invertir en producción de energía renovable a partir de biomasa (pellets de madera) como parte del circuito productivo de la actividad foresto-industrial. Hoy en día tenemos un manejo silvicultural que nos permite abastecer toda nuestra demanda de madera en la industria y un ciclo productivo que nos permite aprovechar el 100% de esta materia prima.

 

¿Cómo tomó la conducción de la empresa, cuáles son los cambios que observa en el negocio comparando la gestión con las anteriores generaciones?

La conducción de una empresa familiar siempre es un trabajo de equipo en donde se juntan generaciones con distintas experiencias y perspectivas. La actividad forestal tiene una componente muy particular y es que actualmente cosechamos árboles que se plantaron hace 20 años con la visión que había del sector hace 20 años atrás. Nuestro desafío hoy es combinar la visión que había de la actividad en aquella época y aplicarle todas las innovaciones y cambios que se dieron en el “durante” de este proceso. La estrategia de crecimiento fue y sigue siendo la de mirar al largo plazo y de integrarnos en el mundo con el que interactuamos.

 

¿Cuál es tu visión del negocio de la foresto-industria?

Nuestra actividad está pasando por un momento difícil. Nos hemos consolidado como excelentes productores de madera aprovechando las bondades naturales que ofrece nuestra región y aplicando las mejores técnicas de desarrollo silvicultural. Lamentablemente no hicimos la misma evolución en los sectores industriales, y es en definitiva la industria quien de uno u otro modo pone en valor el recurso natural y lo proyecta al mundo, no se pueden exportar arboles!

Nuestro objetivo en LIPSIA es darle el máximo valor posible al recurso natural con el que contamos y lo hacemos a través de productos remanufacturados de madera sólida para exportación y  energía renovable en forma de pellets para abastecer el mercado interno.

 

¿Cómo impactó la tecnología en la gestión de la empresa y en sus recursos humanos?

La tecnología es fundamental en todos los procesos. Es una evolución constante y necesaria.

Cuando terminaste de implementar algo novedoso ya aparece en el mercado una alternativa mejorada, y todo se da a una velocidad increíble. Es un desafío permanente estar al día con los avances de la tecnología y nosotros dedicamos mucho recurso para lograrlo.

Cuando uno compara el proceso de cosecha de madera tradicional con motosierras y un esquema de cosecha mecanizada, parece que hubiera una evolución de 50 años de un momento a otro, cuando en realidad lo que pasa es que la tecnología básica y común para todos avanza muy rápido y cada tanto se hace disponible para un proceso específico. A partir de ese día el negocio cambió y quien no se adecua a tiempo sufre las consecuencias.

 

¿Cuáles consideras son los desafíos a futuro?

El mayor desafío que tenemos por delante es volver a ser competitivos en las distintas cadenas de valor agregado industrial, incorporando tecnologías más eficientes y mejorando el  aprovechamiento de la materia prima a través de productos alternativos.

Tenemos un recurso natural sano y abundante con lo cual deberíamos ser muy competitivos a nivel internacional.

 

PERSPECTIVAS 2017

Para el próximo año hay expectativas de mayor estabilidad en el mercado y una lenta reactivación económica. “El 2016 fue un año bisagra con la consolidación del nuevo contexto político y económico. Es muy difícil medir resultados ya que se manejaron escenarios de muy corto plazo con cambios muy drásticos en algunos ámbitos. Esperamos que el 2017 sea un reflejo más claro del nuevo rumbo de la economía”, sostuvo Matías en la entrevista.

 

Consideró que es necesario tanto a nivel nacional como provincial revisar la política tributaria y los incentivos para la inversión productiva. “Tenemos un atraso tecnológico importante en el sector y las PyMEs solas no pueden hacerle frente a tanto esfuerzo. Por otra parte, a nivel provincial sería muy bueno generar mejores condiciones para competir en el mercado interno. La alta incidencia en fletes y presión tributaria provincial nos aleja de muchos mercados interesantes”, advirtió el directivo de LIPSIA.

 

De todas maneras, con la mirada puesta en el largo plazo y la meta de integrarse al mundo con el que se vinculan, al 2017 continuarán invirtiendo en eficiencia industrial y energía renovable “aunque con cierto nivel de incertidumbre, sobre todo de las variables que más nos afectan, paridad cambiaria y PBI. Ganar en eficiencia productiva y reducción de costos siempre es algo positivo, sobre todo en épocas de ajuste”, concluyó el joven empresario.

 

 

Por Patricia Escobar 



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