Frases de ocasión

En la era de las telecomunicaciones y el furor de Internet, muchos políticos encontraron un refugio sencillo para expresarse sin ser interpelados en un cara a cara. Pero para que haya comunicación, primero debe haber política. Sino, todo se transforma en un monólogo sin sentido en el que es más fácil refutar los argumentos generalmente acotados a 140 caracteres o a apariciones en la televisión, lejos del contacto directo con el receptor, en este caso el ciudadano.
La presidenta Cristina Fernández es una asidua tuitera, pero sus comunicaciones tienen efecto porque siempre comunica algo vinculado a la gestión. La pueden criticar o no, pero sus mensajes no carecen de sustento fáctico, porque hacen a hechos de Gobierno o lecturas sobre una determinada situación.
Cuando no se tiene política detrás, la comunicación se hace difícil, como bien describe el analista político Mario Riorda. Se convierte en marketing, que bien puede ser de una hamburguesa, una gaseosa o un candidato presidencial. Son apenas frases huecas, de un primario sentido común, como las que se pueden encontrar en el boleto de un colectivo o en los envoltorios de los chicles del pibe que endulzaba las infancias de los más de 30.
Paradoja de la modernidad, quienes se ofrecen como “lo nuevo”, son quienes más fallan a la hora de poner en práctica aquello de no se puede comunicar lo que no se tiene. En lugar de desplegar argumentos, se conforman con frases de impacto, aunque, analizadas, no tengan demasiado valor porque, básicamente, no dicen nada.
En lugar de idealistas o revolucionarios, hay idealismo. Se enumeran problemas claves, pero no se dice cómo resolverlos. Solo la promesa de contar con la secreta fórmula que hará efectos apenas se digan un par de palabras mágicas como diálogo, tolerancia o futuro.
“Cuando en medios públicos y privados se garantiza pluralidad, se convierten en piedra angular del sistema democrático y sus instituciones”, disparó el viernes un entusiasmado Sergio Massa en una red social. La frase puede ser enseñada en cualquier escuela de periodismo, filosofía, política o abogacía. Pero no es aplicable a la realidad.
Los medios de comunicación hacen un recorte de la realidad y no garantizan nunca pluralidad porque son, en esencia, empresas, que buscan como todas, maximizar su renta.
Proponer a los medios como “piedra angular” del sistema democrático y sus instituciones es una pretensiosa falacia sin demasiado asidero. La pluralidad de voces es lo que garantiza una democratización de la información y eso no se adquiere “dejando ser” a los medios, que pretenden imponer su visión de país y del ritmo que debe bailar la política.
“Nosotros nos destacamos por el diálogo, porque hay un día después al ganar la elección y hay temas que nos tienen que unir, como la inflación, el desempleo, la inseguridad, lucha contra el narcotráfico”, aportó Mauricio Macri. Suena bien. Pero en la práctica, muchos de esos temas son producto de divisiones que no se solucionan con diálogo.
La inflación o el desempleo, por caso, obedecen a múltiples razones que van mucho más allá de la buena voluntad de dialogar que tenga un empresario o un gobernante.
Subir precios no responde sólo a la emisión monetaria, así como echar un trabajador no lo hace a la “crisis” abstracta, sino también los márgenes de rentabilidad que tenga o pretenda tener un empresario. Sin poner esos márgenes en la mesa de discusiones, es imposible el diálogo.
“Este modelo busca alentar el consumo aunque explote la inflación”, agrega Massa. Eliminar al comprador para que bajen los precios, sugiere el candidato presidencial.
Por lógica, si se baja el consumo, lo más probable es que caiga el empleo. La baja de los precios será entonces, una consecuencia neutra, porque sencillamente no habrá quien compre.
El economista Bernardo Kliksberg, quien vino a disertar a Misiones convocado por el programa Hambre Cero, sostiene, en cambio, que la política económica que impulsó el consumo de millones de personas que estaban fuera del sistema, es lo que salvó a América Latina de la crisis que hoy padecen Estados Unidos o países de Europa gobernados por políticas conservadoras.
“América Latina, dentro de esta década con factores desfavorables ha tenido uno de los comportamientos mejores, y Argentina junto a Brasil y Uruguay se han destacado dentro de la década en base a políticas públicas muy activas, enérgicas, las que hoy se aconseja llevar adelante a Europa y a todos los otros países que están en dificultades, en base a tratar de mejorar las grandes desigualdades y reducir la pobreza”, explica Kliksberg, considerado un referente mundial a la hora de hablar de pobreza y responsabilidad social.
Para Kliksberg, no hubo viento de cola ni en Argentina ni en América Latina, sino que fueron las políticas asumidas las que potenciaron las ráfagas que movilizaron la economía.
Por eso, agrega, los gobiernos latinoamericanos fueron ratificados durante los últimos diez años, mientras que los gobiernos y candidatos conservadores recibieron serios reveses, aunque contaron con medios afines y todo el establishment a su favor.
Por caso, Barack Obama, un demócrata, se supone más cercano al progresismo, deberá gobernar los dos últimos años con un congreso manejado por una mayoría repúblicana cuyos hilos son manejados por el extremista Tea Party. Uno de los motivos de la derrota de Obama en las parlamentarias que se celebraron el martes fue el desencanto de millones de votantes con políticas que se quedaron a medias. Entre las prioridades fijadas por la administración del primer presidente negro, figuraban bajar la pobreza y la desigualdad, pero no pasó de ser un esbozo que quedó trunco.
Más de 50 millones de estadounidenses viven en la pobreza -una población más grande que la Argentina entera- y la desigualdad crece con toda la riqueza concentrada en unas pocas manos. Casi la cuarta parte de sus niños vive en la pobreza y tendrán pocas oportunidades de cambiar esa condición a lo largo de su vida. O de terminar la escuela.
Tal y como indican los datos del primer informe sobre ‘Pobreza infantil’, Estados Unidos -con un 23,1 por ciento- permanece por detrás de casi todos los países europeos, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda, y sólo le supera Rumanía, con un 25,5 por ciento.
Unicef considera que, a la hora de contabilizar los ingresos familiares, hay que valorar que en la mayoría de los países europeos la sanidad o la educación “son gratuitas o están subvencionadas por el Estado, mientras que en Estados Unidos esos gastos corren a cargo de los ingresos de las familias”.
En Misissipi, la pobreza de Tom Sawyer inmortalizada en la literatura, se percibe aún 130 años después: cuatro de cada diez niños viven debajo de esa línea.
Estados Unidos tiene actualmente una de las menores tasas de movilidad social e imágenes como la de los “Sin tierra” del sur de Latinoamérica, se repiten por doquier en cualquier estado yanqui.
Pero no sale en las películas, que todavía insisten con el idílico sueño americano.
Los profesionales exitosos de campos como el derecho y la medicina se ubican en la base del uno por ciento que más gana, con 380.000 dólares promedio al año. Pero ese uno por ciento incluye sobre todo a los emprendedores de negocios exitosos (entre 1 y 3 millones de dólares al año) y tiene en su extremo superior a los directores ejecutivos de las grandes compañías financieras y a las figuras más destacadas de Hollywood y los deportes, con 10 millones de dólares o más de ingresos anuales, según ilustra el documental “Inequidad para todos”. Hay una persona que gana 10 millones de dólares al año. Y otra que gana -límite de pobreza individual- 11.720.
Proporcionalmente, ambas pagan menos impuestos que el que vive en un hogar de 51.017 dólares al año.
En un país donde votar no es una obligación, Obama perdió el respaldo de todas las minorías raciales que lo habían acompañado previamente.
Lo perdió por el desencanto expresado en la falta de decisión para profundizar reformas que eran reclamadas, como la ley migratoria o incluso, por haber favorecido decididamente a monopolios como ocurrió con el caso Monsanto, con un agregado a una ley que le permite a la agroquímica anular decisiones de los tribunales federales que no le convengan. Monsanto, que produce con semillas transgénicas, se libró así de litigios suscitados por la venta de sus productos.
Antes de la ley firmada por Obama, el Departamento de Agricultura debía aprobar toda siembra y venta de semillas transgénicas. Ahora a las compañías como Monsanto pueden sembrar sus semillas modificadas sin el visto bueno del Gobierno.
Sin embargo, muchos en la Argentina siguen pensando que el espejo en el que hay que mirarse es Estados Unidos, con una sumisión insostenible.
Los países latinoamericanos, cuyos gobiernos sufren cotidianos embates, introdujeron en cambio, reformas que por primera vez admitieron derechos de los que menos tienen, como la Asignación Universal, la Bolsa Familia en Brasil, Bono Madre Niña-Niño Juana Azurduy en Bolivia. Ese reconocimiento es el que les dio sustentabilidad a sus gobernantes durante más de una década.
No es casual a un año de las elecciones, que la presidenta Cristina Fernández tenga una imagen positiva que roza el cincuenta por ciento y que el Frente para la Victoria -sin un candidato definido- sea la fuerza política con una intención de voto nacional cercana al 30 por ciento, seguido por el Frente Renovador que postula al diputado Sergio Massa con 22 por ciento y por el PRO de Mauricio Macri con 18 por ciento.
La consultora Poliarquía recogió que Cristina mantiene una aprobación de un 40 por ciento, cifra que se eleva al 64 si se considera a quienes no tienen una valoración negativa de la Jefa de Estado.
Para Fabián Perechodnik, director de Poliarquía, “Cristina Fernández de Kirchner se constituye en el primer Jefe de Estado que transita su último año de mandato con tan marcado de aceptación”.
Una encuesta realizada por la consultora Ipsos- Mora y Araujo reveló una aceptación de las políticas implementadas en la última década que contrasta con las consignas lanzadas por la oposición.
El 71 por ciento de los consultados considera que los supermercados o las empresas son las responsables de los aumentos en los precios y de que no se encuentren en Precios Cuidados. El 62 por ciento de los consultados considera que es mejor un país con mayor cantidad de empresas del Estado y sólo el 24 por ciento cree que es mejor si hay mayor cantidad de empresas del sector privado.
De un total de 1.000 entrevistados, la encuesta reveló que el 57 por ciento cree que el transporte público debe estar en manos del Estado, el 54, las petroleras y el 43 por ciento las de consumo masivo.
En la encuesta, más del 50 por ciento se mostró a favor de que el Estado controle los precios de los alimentos básicos y los servicios. El modelo, tan cuestionado, parece no serlo tanto.

Visiones encontradas
En campaña por Misiones, el ministro de Educación de Mauricio Macri, Esteban Bullrich no dudó en definir su visión distinta a la que domina en el país y especialmente en la provincia. “La escuela no debe contener, debe formar y educar”, definió.
La política educativa de Misiones, también impulsada por el gobierno federal, parte de la premisa opuesta: primero se debe contener.
Pero la contención parte de la inclusión de quienes no tenían ningún tipo de acceso a la educación, segregados por la pobreza o la distancia.
Hasta hace no demasiado tiempo había pueblos en Misiones que no tenían escuela secundaria y que ahora cuentan con una, dos o tres y pronto, tendrán además una técnica, para capacitar a los jóvenes en oficios. En tan sólo tres años, el 66 por ciento de los municipios contará con una escuela técnica, pasando de 54 a 68 establecimientos de la modalidad.
Esta decisión política del gobernador Maurice Closs se manifiesta en la ejecución de un plan estratégico para el crecimiento y desarrollo de toda la provincia.
Contener implica universalizar salas de cinco y cuatro años y empezar desde allí un ciclo que en unos quince años termine en la secundaria.
Pretender calidad como única meta es puro voluntarismo, porque no es lo mismo medir la calidad educativa en un chico de Misiones o el Chaco profundo que la uno que vive en Capital Federal. Eso marca dos formas de ver un país.
Bullrich vino a Misiones a hacer campaña por Macri, junto al ruralista Alfredo De Angeli.
El ministro de Educación porteño mantuvo encuentros reservados con empresarios y dirigentes políticos de la oposición, con los que se diseña un acuerdo que por ahora prospera en las mesas de café.
La idea es hacer una alianza con el radicalismo y definir al candidato a gobernador en Misiones.
El PRO pondría a Humberto Schiavoni -presidente del partido- para disputar la cabeza de lista con el radical Gustavo González.
Para que el pacto se selle, el radicalismo debe ofrecer una imagen de unidad partidaria que por ahora no logra sostener. Las comunicaciones entre correligionarios comenzaron a realizarse vía carta documento, ya que el sector de los RPP -radicales progresistas y populares- que se quedó fuera de los cargos de conducción de la Convención, rechaza el giro a la derecha.
Sin embargo, lo más probable es que la Convención le dé el visto bueno a González y Luis Pastori para negociar formalmente con el PRO y otros partidos, ya que manejan todos los resortes de decisión en el partido.
Si se da ese paso, la ruptura será inevitable, ya que los RPP están con un pie afuera desde que se votó el presupuesto de la Legislatura, en el que el oficialismo partidario, decidió acompañar al PRO y rechazar la ley con argumentos poco sólidos, cuando la tradición parlamentaria indicaba que los recursos propios se aprobaban sin chistar.
Por caso, en el Concejo Deliberante posadeño, el radicalismo, junto al resto de la oposición, rechazó el presupuesto de la Municipalidad, pero aprobó sin miramientos el del propio cuerpo, que incluyó un incremento de las dietas de los concejales que parte de una base de tres mil pesos y que, en números redondos, significará que cada uno manejará cinco millones de pesos de los aportes ciudadanos.
Mientras tanto, el candidato a gobernador, Gustavo González, insiste con el doble estandar de reclamar suba y blanqueo de salarios de los estatales, pero a la vez rechaza que el Estado pueda recaudar más a través de los impuestos.
Para el Gobierno, en cambio, la política fiscal es clave para el desarrollo de políticas que generen inclusión y que permitan a la Provincia autonomía.
“Los sectores de la oposición que fueron responsables de estos procesos de generación de la pobreza y el deterioro de las condiciones sociales, hoy aparecen cómo árbitros y cómo jueces de nuestras políticas que son graduales, van en el buen camino y son efectivas”, sostuvo el gobernador Closs a la hora de defender el programa Hambre Cero, una de las principales medidas de inclusión y reconocimiento de la pobreza que estuvo por siempre escondida.
En cuatro años, el programa nutricional recuperó de la desnutrición a casi diez mil misioneros y brinda contención a once mil. Nunca antes el núcleo duro de la pobreza había tenido visibilidad desde una política pública que les garantiza el acceso a alimentos, ingresos, salud y educación.
Esa acción focalizada no sería posible sin contar con los recursos, que son alimentados por una política fiscal que es resistida por la oposición y algunos sectores empresarios.
Sin embargo, la eficacia de la polítia impositiva y los controles que impiden acciones de evasión, están mostrando resultados y fueron respaldadas esta semana por la Confederación Económica de Misiones, que desacreditó el llamado de algunos empresarios posadeños a una “rebelión fiscal”.
El diálogo iniciado entre el Gobierno y los empresarios derivó en la baja de las alícuotas del pago a cuentas para el ingreso de camiones con mercaderías a la provincia y la disminución de las multas por errores formales.
Así, los transportistas pagarán 2.85 por ciento de anticipo en lugar del 3.31 que se tributaba, mientras que las multas por errores formales se fijaron en 300 pesos, en tanto que hasta ahora, los valores dependían del análisis del fiscal y llegaron a ser del 40 por ciento del total de la mercadería. Se hará una exención del impuesto de Sellos para compra de bienes de capital y para los préstamos, lo que se supone, aportará a la fluidez de la inversión.
Los empresarios salieron conformes con la decisión del Gobernador de revisar algunas cuestiones que entorpecían la fluidez de los negocios y se comprometieron a seguir trabajando de manera mancomunada para fortalecer los controles fiscales en las rutas de ingreso a Misiones.



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