Respuestas diferentes

Escribe Juan Carlos Argüello, jefe de Redacción de Misiones On Line 

El regreso a la actividad de la Presidenta sorprendió a propios y extraños por los cambios en el Gabinete y la salida de leales al modelo. Pero los cambios lograron descomprimir tensiones y la hiperactividad de Jorge Capitanich en el estreno de la Jefatura de Gabinete descoloca a opositores y periodistas, desacostumbrados a un contacto diario con la primera línea de Gobierno. A Axel Kicillof no sólo se le garantizó un equipo a su medida, sino que asumió como ministro de Economía con el tiempo justo para anunciar el acuerdo con Repsol por la expropiación de YPF, acercamiento que ni los más optimistas esperaban tan cercano.

 

 

Nuevamente, la oposición y los medios quedaron en off side después de tanto ensayar pronósticos catastróficos por las consecuencias de recuperar la soberanía sobre el petróleo un activo clave para el desarrollo económico.

 

 

Argentina retomó el control sobre la producción de combustibles y pese a las advertencias sobre tormentas económicas, no hubo que arrodillarse ante nadie. Por el contrario, el Estado argentino quedó bien posicionado en las negociaciones, ofreciendo menos de la mitad de lo que exigían los dueños españoles de Repsol, acostumbrados a la extracción como si todavía fuera la época colonial.

 

 

En la práctica, el esquema es el mismo que usó la Corona española en los tiempos del virreinato. Extracción, explotación y retiro de dividendos que costearon los excesos reales durante cientos de años. Los reinos coloniales alimentaron a España y consolidaron los cimientos del capitalismo global. Paradojas del explotador, pese a las inconmensurables riquezas asaltadas de esta tierra, otros se hicieron ricos, mientras España repartía oro y plata para pagar sus deudas producto de las cruzadas y festines aristocráticos.

 

 

Después de 500 años España sigue teniendo reyes con otros excesos mientras la decadencia se consolida en el ciudadano de a pie y los explotadores se transformaron en capitales transnacionales que ni siquiera tributan allí.

 

 

Esos capitales no sólo tienen lobbys globales, sino grandes defensores dentro de Argentina, que recomendaban pagar lo que pedía Antonio Brufau sin chistar. Cuando Argentina logró negociar, ahora cuestionan que se pague. Lo cierto es que una ley de expropiación -no de confiscación como tienden a confundir voceros del establishment-, como la que se sancionó para recuperar YPF, obliga a pagar. Pero no lo que piden los expropiados, sino con una tasación sobre activos y pasivos de la empresa. Se dice ahora que Repsol será el principal acreedor del país, con más de cinco mil millones de dólares. Pero se omite que el pago será a largo plazo, con bonos y, sobre todo, que la ganancia potencial con el control de la empresa es mucho mayor para el Estado, además de recuperar potestad sobre un recurso vital, que atrae inversores.

 

 

Vaca Muerta es uno de los principales yacimientos del mundo, atractivo para cualquier inversor que apueste al desarrollo para después recuperar ganancias.

 

 

Ese desplante a los dictados financieros caracterizó al kirchnerismo desde sus primeros días pero no implica la negación al capitalismo, sino la presencia de un Estado fuerte y con poder de decisión para marcar el rumbo y distribuir ganancias.

 

 

Los detractores del Estado argumentan que siempre será mejor la libertad del sector privado, con la autorregulación de la oferta y la demanda y el efecto derrame en la economía. Pero esa máxima se transforma en una falacia a la luz de los resultados.

 

 

Todos los activos que fueron privatizados en los 90 significan dólares fugados a casas matrices extranjeras y poca o nula inversión, como el caso de YPF, las telecomunicaciones o los servicios de agua potable en algunos lugares de la Argentina.

 

 

Cuando se analiza la falta de dólares también debe ponerse sobre la balanza los que se van fuera del país como ganancias de las empresas privatizadas.

 

 

Será largo el camino para recuperar el tiempo perdido de años de desinversión en energía, pero dependerá de quienes manejen el Gobierno que nunca más Argentina pierda esa soberanía.

 

 

En ese contexto, es clave el modelo político que conduzca los destinos del país. Hay reivindicaciones sociales que difícilmente puedan retrotraerse, como la Asignación Universal por Hijo, los aumentos jubilatorios automáticos o los derechos civiles ampliados.

 

 

Pero en materia económica, un cambio de rumbo puede significar sí un retroceso que dejaría truncos los incipientes avances. En todo caso, deberían ser explícitas las posiciones de los aspirantes a gobernar en 2015. Se entiende que quien sea el heredero kirchnerista mantendrá el rumbo, se conocen las posiciones de Mauricio Macri, pero son una incógnita las de Sergio Massa, que hecho del marketing su base política: dice lo que supuestamente los votantes quieren oír. Las posturas dentro del radicalismo son encontradas y el socialista Hermes Binner piensa bastante parecido al derechista Henrique Capriles.

 

 

Los nuevos aires que se respiran en la Rosada oxigenaron también la relación con las provincias. Capitanich, sabedor de las necesidades y urgencias de los gobernadores, imprimió una agilidad inusitada  al contacto con el interior. Una de las medidas que seguramente se conocerá en los próximos días será el arreglo de los vencimientos de deuda de las provincias que comienzan a tener que afrontar onerosos pagos desde 2014.

 

 

Misiones es una de ellas, con más de 400 millones en vencimientos. El gobernador Maurice Closs puso el tema en la agenda, al igual que otros mandatarios.

 

 

La Provincia necesita arreglar esos vencimientos y también renegociar otras metas fiscales que complican la gestión.

 

 

Uno de los temas álgidos es la financiación por parte de las provincias a la caja de la Anses que hoy se ha convertido en un organismo con millonarios recursos y eje central de las inversiones del Estado nacional, como la AUH o los créditos inmobiliarios a través del programa Procrear.

 

 

Se estima que sólo este año Misiones resignó 2.500 millones de pesos para financiar al ente nacional, casi el equivalente de la deuda pública total. Se trata de la cesión de un quince por ciento de la torta de la coparticipación, que hicieron las provincias en 1992 para alimentar al organismo previsional en la época de oro del neoliberalismo.

 

 

Desde 2000, Misiones dejó de percibir más de once mil millones, según una estimación de la consultora Economía & Regiones.

 

 

Aunque es improbable que se revise la ley de coparticipación actual, es necesario que las provincias reciban algún tipo de compensación que ponga un poco de justicia en el sistema, sobre todo ante la inequidad del reparto, que tiene a Misiones como una de las más perjudicadas.

 

 

Hasta ahora esa compensación llega a través de las obras públicas y de infraestructura. Misiones es beneficiaria de muchas de ellas, como las once escuelas recientemente licitadas por la Nación o la construcción de autovías y nuevos puentes que se financian a través de la Entidad Binacional Yacyretá.

 

 

El puente entre Candelaria y Campichuelo podría ser una realidad con rapidez, ya que allí el río es angosto y el proyecto está más avanzado.

 

 

El gobernador Maurice Closs hizo varias veces planteos sobre la necesidad de reparar el atraso misionero en materia de recursos y por eso uno de los temas centrales puesto en agenda con Capitanich fue la deuda y la cuestión fiscal.

 

 

En las próximas horas habrá nuevos encuentros con el jefe de Gabinete para seguir coordinando acciones.

 

 

En materia política, la Renovación entra a diciembre con la tranquilidad de haber sorteado las instancias electorales con el respaldo de la sociedad. No se espera demasiado movimiento en el gabinete, más allá de algunas piezas que se moverán casi por inercia. Sin embargo, la expectativa es grande y las versiones encontradas mucho más entre quienes se ven adentro y quienes se ven afuera del Gabinete.

 

 

Closs despidió el viernes a dos alcaldes que el 10 asumirán como diputados: Ricardo “Pocho” Nemeth y Aníbal Vogel de Corpus y Ruiz de Montoya, ambos con muchos años en el cargo. En sendos actos realizados en esas comunas, el mandatario destacó la necesidad de “sumar” para el crecimiento de los municipios y de la Provincia. A los ciudadanos les dijo que “no es cuestión de comparar” a los salientes con sus reemplazantes, sinovalorar a cada uno en su medida para fortalecer el rumbo.

 

 

Finalmente, no debería ser esta la página para analizar lo sucedido con la Estudiantina posadeña. Pero hay un hilo que conecta a la política con el espectáculo juvenil y es que ésta pretendió apropiarse del último.

 

 

El desenlace fue un escándalo, con denuncias de fraude, ganadores anulados, miles de chicos desilusionados y otros tantos padres frustrados por dinero y tiempo perdido.

 

 

Hay dinero que no se ha rendido y falta de comprobantes que enturbian lo que debería ser una fiesta para toda la sociedad.

 

 

En el año del debut del voto joven, desde los 16 años, el mensaje que llegó de la política no fue el mejor, con adultos, incluidos funcionarios, más preocupados por el triunfo de tal o cuál colegio y por sacar un rédito insignificante, que en la buena organización y desarrollo de una de las fiestas más tradicionales de la provincia.

 

 

Se pretende incluso instituir a Posadas como la capital nacional de la Estudiantina, pero la realidad indica que la organización cada año muestra más flancos, numerosas irregularidades y sospechas de arreglos para beneficiar a colegios en detrimento de otros. No es la mejor manera de sumar a los adolescentes y el triste final puede herir de muerte a una fiesta que año a año renueva las ganas de los chicos de competir y superarse.

 

 



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