Alexa

La historia de Tom, el perro de María Marta García Belsunce que fue secuestrado meses antes del crimen y al que se nombra en todas las audiencias

Nicolás Pachelo siempre fue el principal sospechoso de la desaparición de la mascota. Para la acusación, fue uno de los motivos por los que el imputado “odiaba” a la víctima. El acusado declaró por primera vez para defenderse.

“Meses antes de la muerte, Nicolás Pachelo le sustrajo a María Marta la mascota, el perro Tom, que era como un hijo para el matrimonio. Extensivamente, le requirió un rescate”, explicó el fiscal Patricio Ferrari en la apertura del juicio por el crimen de la socióloga, ocurrido hace casi 20 años. También argumentó que la víctima “sabía que le había robado” el animal negro, de raza Labrador y con una cicatriz en una pata, y que el ex vecino “no podía tolerar” que, por eso, “ella le hubiera comunicado al barrio el interés de que se vaya” del Carmel. “Pachelo odiaba a María Marta”, sentenció el fiscal. Desde allí, durante las ocho jornadas que lleva el debate que tiene a Pachelo y a dos ex vigiladores del country como acusados del asesinato; la mayoría de los testigos han hecho referencia al incidente Tom.

Todo comenzó un verano previo al crimen. El matrimonio Carrascosa-García Belsunce estaba de vacaciones, pero Fabricio, el jardinero, seguía yendo religiosamente a la casa del Carmel dos veces por semana. Fue entonces que Tom se lastimó. “Estaba echado debajo de un cedro y uno de mis ayudantes no lo vio, mandó la máquina y le agarró la pata. Ese perro se extravió, se perdió y no apareció nunca más. Me dijeron una vez que habían pedido rescate”, declaró este jueves el empleado.

 

Tal vez le interese leer Así es por dentro la casa en donde asesinaron a María Marta García Belsunce

 

Con base en la acusación, luego del rapto del perro que “nunca salía de los límites del jardín de la casa”, según Nora “Pichi” Taylor, amiga íntima de María Marta; llegaron a la casa llamados donde pedían plata para el rescate. Es que la socióloga había “empapelado” Pilar con la foto de su mascota y su número de celular. Las extorsiones, en cambio, se hacían al teléfono de línea del matrimonio.

En la teoría acusatoria, y en la creencia de la víctima, según los testigos que han declarado; esos llamados los hacía Pachelo. Incluso, hasta se sospecha que la mascota habría estado encerrada en el baño de servicio de su casa. Luego, se esfumó. ¿Qué pasó? Parte de la hipótesis es que lo llevó a un criadero de perros de Pilar que conocía, y ahí lo dejó.

Este jueves declaró el dueño de ese criadero de perros Rottweiler de Pilar, Miguel Cometto, quien contó que conoció a Pachelo cuando se compró una hectárea en el barrio Villa Rosa de Pilar y se fue a vivir allí. Su terreno quedaba sobre la calle que daba directo a la tosquera de la familia del imputado. Es más, recordó que le compró “unos camiones de tierra y que lo veía cuando pasaba con la camioneta”.

Cometto dijo que Pachelo le compró dos Rottweiler y, también, que le llevó “un perro labrador negro” con una lastimadura en una de sus patas, muy joven, de “2 ó 3 años”. La sospecha es que era la mascota perdida de María Marta. Y acotó: “Estaba muy bien cuidado. Me lo dejó por 15 días, porque me dijo que el hermano tenía que viajar a Estados Unidos. Como pasó un mes y no venía, fui a la tosquera, pero él no estaba y decidí regalarlo o venderlo”.

el perro de María Marta García Belsunce
Tom, el perro Labrador de María Marta que fue secuestrado antes del crimen

Fue entonces que relató una curiosa anécdota con el Labrador que el testigo aseguró que le dejó Pachelo, algo que el imputado luego negó. El perro terminó en la casa de una familia: “La hija chiquita se cayó a la pileta y el perro le salvó la vida. Quise vendérselos, que se lo quedaran, pero no quisieron. Y entonces, luego se lo llevó otra gente. Yo temía que mis Rottweiler le hicieran daño”.

Lo cierto es que Cometto explicó que, antes de desprenderse del perro, le había dicho a su veterinario de confianza que lo quería vender. El profesional un día lo llamó. “Me dice que estaba con Carrascosa, que le habían sacado un perro. No sé si quién de los dos me preguntó por teléfono si tenía algún problema, y le contesté que sí, que en una de las patas tenía una herida curada, como una cicatriz”, reconstruyó la conversación el testigo y reveló que, entonces, le dijeron que “le habían pedido 5000 pesos o dólares, que quería que se lo devuelvan”. Y amplió: “Yo no lo tenía más, y la persona que se llevó al perro no la conocía”.

Fue luego de esta declaración de Cometto que Pachelo pidió hablar por primera vez en el juicio. Quería defenderse, aunque bien “podía haber pedido un careo”, como le sugirió uno de los fiscales a los defensores del imputado, al marcarles que el testigo había estado a disposición hasta hacía pocos minutos en la sala.

“Lo primero que quiero aclarar es el tema del perro. El señor Cometto se ha confundido… Se ha equivocado sobre el perro Tom”, expectó Pachelo, y siguió dando cuenta de que los camiones de su tosquera incomodaban a los vecinos, y el testigo era uno de ellos, pese a que declaró que no tenía problemas con el imputado.

el perro de María Marta García Belsunce
Pachelo junto a una de sus defensoras (Télam)

“En pos de mejorar esa relación (con Cometto), para tranquilizarlo, le dije: ‘Vendeme dos perros mansos’… Esos perros son por los que recibí denuncias (en Carmel) por estar sueltos. Mi mujer me dijo que no daba para más, y uno de los perros se lo di a mi primo y el otro a él. ‘Tenémelo y después vemos’, le dije. Yo no quería plata, quería no tener problemas con la tosquera. Era un Rottweiler. Nunca le llevé un labrador, como dijo el testigo”, se despachó Pachelo.

Y acotó: “Evidentemente, este hombre o está mintiendo o está confundido. Trabajaba a mil metros de su casa y pasaba por ahí de lunes a viernes. ¿Cómo no iba a poder encontrarme? ¿Cómo te va a vender el perro si se lo dejaste a cuidado? Tenía mil maneras de contactarme. Hizo una declaración que era una mentira”.

Luego de que el presidente del tribunal, Federico Ecke, le llamara la atención a Pachelo porque se iba por las ramas, el acusado le avisó: “Eso es lo que quería aclarar por el tema del perro, porque se le da mucha trascendencia”. Y acto seguido, manifestó: “Nunca tuve una discusión con María Marta, nunca tuve un diálogo, no la conocía”.

Nora “Pichi” Taylor el día anterior había declarado algo diferente. No sólo contó que, para María Marta, Tom “pasó ser como su hijo, obediente, no salía de su jardín, llenó mucho su casa y ella no era una amante de los perros, pero ese fue ‘su’ perro”; sino que explicó por qué no pagaron el rescate: “Carlos (Carrascosa) le dijo hasta acá llegamos: ‘No voy a aceptar pagar recompensa por Tom porque mañana la tengo que pagar por vos’”. Y recordó que su amiga, antes de ser asesinada, le confió que le tenía “miedo a Pachelo”.

 


Fuente: Infobae

LA REGION

NACIONALES

INTERNACIONALES

ULTIMAS NOTICIAS

Newsletter

Columnas