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Análisis semanal: La puja detrás de la interna del Frente de Todos y la gestión al frente de la campaña en Misiones

* Jefe de Redacción de Misiones Online

Mientras preparaba las valijas para partir rumbo a Lisboa, punto de inicio de su nueva gira por Europa, el presidente Alberto Fernández junto a su Jefe de Gabinete Santiago Cafiero definían hoy sábado los últimos detalles de un proyecto de Ley de Pandemia que el Ejecutivo nacional pretende enviar cuánto antes al Congreso en un intento por darle un plafón institucional más sólido a las medidas que se adopten con relación al coronavirus.

 

Más allá de la espuma dialéctica con la que Alberto y su primera línea de funcionarios cuestionaron al fallo de la Corte Suprema que le dio la razón al jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta en la disputa por la presencialidad de las clases en la CABA, el Gobierno nacional parece haber tomado nota de que un DNU no es suficiente para torcerle la mano a un gobernador.

 

Es que en su fallo, el Supremo Tribunal no se expide respecto a la conveniencia de sostener o interrumpir las clases presenciales. Simplemente reconoce la autonomía de una jurisdicción subnacional para tomar sus propias decisiones. Reafirma el federalismo.

 

El proyecto de ley, que el Ejecutivo espera presentar esta semana, replicará los criterios planteados en los últimos decretos de necesidad y urgencia. El objetivo político es volver a llevar al terreno del consenso las decisiones en torno a la prevención del coronavirus y establecer un sistema que actúe de manera automática y al que todas las provincias se comprometan a acatar.

 

Para que tenga el efecto “pacificador” que se pretende, la ley se debería sancionar por unanimidad. Por delante queda una áspera discusión, porque ni siquiera  los gobernadores más afines al oficialismo nacional estarán muy convencidos de la conveniencia de ceder su autonomía para tomar decisiones de alto impacto en el humor social y en el devenir de la economía dentro de sus territorios. Será el debate central de las próximas semanas.

 

El trasfondo de la interna del Frente de Todos

 

El Frente de Todos intentó esta semana curar la fractura expuesta que significó el fallido despido del subsecretario de energía eléctrica, Federico Basualdo, con “fotos de unidad” en cuanto acto público fuera posible.

 

En ese camino incurrió en un traspié imperdonable al vulnerar alegremente todas las disposiciones de distanciamiento social en un acto en el Conurbano Bonaerense, donde se ubica la cresta de la segunda ola. La foto de la aglomeración encabezada por Alberto Fernández y el gobernador bonaerense Axel Kicillof fue criticada hasta por la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti.

 

interna del frente de todos

 

Pero como si se tratara de una película mal subtitulada en la que las palabras no coinciden con las imágenes, a cada foto de unidad siguió una declaración desafiante. El primero en sacudir el panal fue Kicillof quien salió públicamente a respaldar al subsecretario que Guzmán había intentado despedir, al que calificó como “un excelente funcionario”.

 

El ministro de Economía –más devaluado que el peso- recogió el guante. En la primera oportunidad que tuvo de hablar en público salió abiertamente a criticar el sistema de subsidios al consumo de energía al que calificó como “pro-ricos”.

 

Con sus dichos, Guzmán admitió su propia impotencia, porque reconoció su incapacidad para cambiar un sistema que está dentro de su área de injerencia –Energía depende de Economía- a pesar de que lo considera injusto. Pero además cometió la temeridad de hablar abiertamente de un tema que para el kirchnerismo duro es tabú.

 

Lo que dijo Guzmán molestó porque expuso una contradicción incontrastable: los subsidios al consumo eléctrico, que fueron instrumentados para paliar los efectos de la crisis económica en las clases más postergadas, terminaron beneficiando en mayor medida a las clases acomodadas, por el simple hecho de que éstas consumen más energía.

 

Más allá de la puja por el manejo del poder, detrás de la interna del Frente de Todos hay una lucha entre dos líneas que se vienen disputando el manejo de la política económica desde el inicio del gobierno de Fernández: gastadores versus cuidadosos.

 

Los gastadores piden “darle a la maquinita” sin mirar mucho el gasto público. Están convencidos de que el camino más corto y más seguro para reactivar la economía pasa por reactivar el consumo con “políticas redistributivas”. La receta es ponerle “plata en la mano” a la gente con la convicción de que la industria va a responder a la mayor demanda incrementando su producción y con ello generando trabajo y crecimiento.

 

Los cuidadosos no descreen de esa teoría pero muestran mayor interés por controlar el gasto y evitar mayores desequilibrios en la macro. Buscan crecer sin agregar más desorden al ya existente.

 

Esa fue la impronta de la política económica de Alberto en el comienzo de su mandato. La interrupción de la movilidad automática de los haberes jubilatorios y la mesura con la que se cerraron las paritarias a inicios del año pasado fueron indicios claros de una voluntad por controlar el gasto y sapos muy difíciles de tragar para los gastadores.

 

La necesidad de renegociar la enorme deuda que dejó el gobierno de Macri justificaba los esfuerzos por mantener la disciplina fiscal, pero después llegó la pandemia y con ella una emergencia que solo podía resolverse con un shock de emisión monetaria, algo que hicieron prácticamente todos los países. Hasta ese punto estaban todos de acuerdo.

 

Los chispazos comenzaron a darse a fines de año pasado, cuando Guzmán y su equipo entendieron que ya era momento de cerrar las canillas de la IFE y el ATP, hubo reparos pero se impuso la visión del ministro, por entonces reconocido por todos como un “primus inter pares”.

 

Pero los cuestionamientos crecieron con la falta de resultados. Desde el kirchnerismo más duro comenzaron a advertir que la política de cuidar el gasto y la búsqueda de “dar buenas señales” al mercado no estaba rindiendo los frutos esperados.

 

El estancamiento de la renegociación con el FMI le quitó uno de sus principales argumentos a los moderados. ¿Para qué hacer buena letra si el Fondo no estaba dispuesto a aceptar las líneas de negociación que proponía Argentina?

 

Por otra parte, a contramano de lo que indican las teorías monetaristas, la inflación comenzó a crecer a pesar de una retracción en la cantidad de dinero circulante.

 

Un dato conocido esta semana alimentó en el Gobierno la convicción de que la inflación responde más a maniobras especulativas de los formadores de precios que a condiciones macroeconómicas: en abril la base monetaria cayó 3,4% en términos reales y fue el séptimo mes consecutivo en esa tendencia.

 

Los analistas ortodoxos atribuyen la inflación a la emisión record del año pasado, que habría demorado más de la cuenta en “pasar a precios” por el efecto retardante que ejerció la cuarentena sobre la circulación del dinero. Pero en el Gobierno nacional se impone una visión más heterodoxa, así lo dejó en claro el presidente ayer al responsabilizar a los empresarios por la suba de los precios.

 

Otro de los argumentos que plantean quienes defienden la ampliación del gasto es que la reactivación parece haberse agotado, especialmente en los sectores que ya llegaron a niveles prepandemia.

 

La Industria Manufacturera creció 0,7% mensual en marzo, luego de haberse contraído 1,5% en febrero respecto de enero. La producción automotriz cayó 32,1% mensual en abril. La Construcción se contrajo 0,5% mensual en marzo luego de una caída de 3,7% en febrero. La segunda ola no golpea solamente al sistema sanitario, también la siente la economía.

 

Las necesidades políticas que impone un año electoral hicieron lo demás para que se terminara imponiendo la visión de los gastadores. En ese sentido van los últimos anuncios presidenciales, como la triplicación del monto de dinero destinado a las Tarjetas Alimentar.

 

En la vereda de enfrente aparece cada vez más solo Martín Guzmán, quien sostuvo que hay que “afinar” el uso de recursos del Estado en una frase que sonó a un eufemismo para evitar hablar de ajuste.

 

La respuesta llegó desde el Senado, ámbito en el que impera la impronta de Cristina Kirchner, en la forma de un proyecto de fuerte carga simbólica a través del cual se solicita al Ministerio de Economía que el previsto desembolso del FMI no sea utilizado para pagar deuda sino para asistencia en el marco de la pandemia. Por si quedaba  alguna duda, el autor del proyecto que busca marcarle la cancha a Guzmán es Oscar Parrilli, mano derecha de la vicepresidente.

 

La campaña es la gestión

 

A menos de un mes de las elecciones provinciales y municipales en Misiones, el oficialismo apuesta a mostrar la gestión como principal argumento de campaña mientras los frentes opositores intentan sanar las heridas que provocó el armado de las listas.

 

Desde la conducción del Frente Renovador la instrucción que bajó fue clara: la campaña consistirá en continuar trabajando como hasta ahora.

 

En esa línea, el Gobernador Oscar Herrera Ahuad puso en funcionamiento el lunes 43 camas de terapia intensiva en el Samic de Oberá y el mismo día junto a su ministro de Salud, Oscar Alarcón, asistió a la entrega del equipamiento necesario para disponer de 10 camas de las mismas características en Eldorado.

 

No se trata de inauguraciones de campaña sino de la continuidad de un plan de ampliación del sistema sanitario que llevó a que en poco más de un año, desde el inicio de la pandemia hasta la fecha, la cantidad de camas UTI en la provincia aumentara 80%.

 

Dando continuidad a otra de las líneas de gestión, el refuerzo de la inversión en seguridad, la Provincia entregó esta semana más de 180 móviles para la Policía, 50 de los cuales están equipados  con sistemas de video que registrarán todo lo actuado por los efectivos policiales.

 


“Gestionar, brindar servicios, resolver y estar cerca de la gente, atendiendo las necesidades y dando solución a los pedidos de los misioneros en todas las áreas”, fue la instrucción especial del Gobernador para todos sus funcionarios como principal acción de cara a las elecciones.

 

La decisión del oficialismo de basar su campaña en la gestión y en la reafirmación de todas las líneas de acción que ya se venían desarrollando, se apoya en los resultados de los sondeos de opinión que marcan una alta intención de voto para el Frente Renovador.

 

Las encuestas indican que la población misionera hace una muy alta valoración de la manera en la que el Gobierno provincial enfrentó la pandemia. Los resultados en materia sanitaria y económica lo avalan.

 

A la oposición, especialmente de Juntos por el Cambio, le achacan una escasa participación en territorio que contrasta con una alta exposición en las redes sociales.

 

Los números, que deben interpretarse como una fotografía del estado actual de la intención de voto y no como una premonición de lo que marcarán las urnas el 6 de junio, muestran una hipotética distribución de bancas que dejaría con 16 diputados al oficialismo y con solo 4 a repartir entre los frentes opositores.

 

El Frente Encuentro Popular Agrario y Social solo conserva lo de Agrario y Social en el nombre, porque las candidaturas principales fueron todas para La Cámpora y demás organizaciones K. El desigual reparto dejó disconformes a los dirigentes rurales del PAyS, no solo por verse relegados sino también porque entienden que ante la actualidad desfavorable del Gobierno nacional, los principales referentes K terminan resultando “pianta votos” para el espacio.

 

Las internas permanentes están llevando a ese espacio a la desintegración sufriendo el distanciamiento de espacios como Nuevo Encuentro y Libres del Sur, que antes tenían más afinidad.

 

Hay cuestionamientos en las organizaciones sociales por haber elegido como primer candidato a un funcionario técnico de la Anses, sin trayectoria política ni recorrido territorial. La apuesta de La Cámpora es llevar como primer candidato al que reparte las tarjetas sociales y tiene la potestad de otorgar beneficios.

 

Organizaciones agrarias que vienen denunciando desde hace años el supuesto manejo discrecional de ese tipo de beneficios como moneda de cambio para comprar conciencias, se debaten hoy en un dilema moral.

 

La siempre tentadora caja del FET

 

La visita a Misiones del ministro de Agricultura de la Nación, Luis Basterra, dejó una perlita que puso en evidencia las diferencias entre los dirigentes rurales misioneros y los representantes del Gobierno nacional.

 

Muy suelto de cuerpo, el funcionario nacional reconoció que junto a su par de Hábitat, Jorge Ferraresi, avanzan en la posibilidad de financiar planes de construcción de viviendas y de obras de saneamiento con dinero del Fondo Especial del Tabaco (FET).

 

Los tabacaleros estallaron ante la posibilidad de que la Nación eche mano a recursos que por ley le pertenecen al productor, para financiar obras decididas por el Gobierno nacional sin siquiera consultar con las entidades del sector.

 

Como respuesta, 13 asociaciones y cooperativas tabacaleras de las 7 provincias en las que se practica ese cultivo, elevaron una nota manifestando su rechazo a las declaraciones de Basterra y recordándole al ministro que la legislación vigente establece que todos los proyectos financiados por el FET deben tener el aval de las entidades y de las provincias tabacaleras.

 

“Todos los aspectos relacionados con los recursos que recauda el Fondo Especial de Tabaco están perfectamente regulados y determinados por la Ley 19.800, en vigencia desde la fecha de su creación y entrada en vigencia en el año 1972, normas imperativas y de cumplimiento obligatorio, con la consecuente imposibilidad de modificar principios de rango legal allí establecidos, ni ver afectados dichos principios legales por normas de rango inferior, tal como lo establece el sistema de jerarquías normativas que ordena nuestra Constitución Nacional”, señalan en la nota.

 

Entre los firmantes de la mencionada nota está la Asociación de Campesinos Tabacaleros Independientes de Misiones (ACTIM), entidad que responde al PAyS, que va junto al Frente de Todos en las elecciones provinciales.

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