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La “cotidianidad extraña” en tiempos de pandemia y la importancia de cuidar “al otro”

Llegaron las fiestas de fin de año, y con ellas las emociones encontradas, los miedos, las ansiedades, tristezas y alegrías, preocupaciones, en el año de la pandemia que todos quisiéramos despedir y empezar de nuevo. Pero, la realidad es que estamos como sociedad frente a una nueva manera de relacionarnos ante el coronavirus y para reflexionar respecto al comportamiento humano y colectivo – que no es posible generalizar- frente  a lo que estamos transitando, consultamos al especialista Franco Pozzobon (*), Licenciado en Psicología y Psicoanalista, uno de los profesionales del staff de columnistas de Misiones Online, quien nos acompaño este 2020 con varios artículos sobre el impacto en la salud mental de las personas.

 

Alemania con récord de muertos por coronavirus en diciembre.

La necesidad del “Otro” social

Hemos finalizado un año distinto: al menos para quienes tuvimos la fortuna de no tener que vivir en momentos de guerras (como muchos de nuestros bisabuelos y hasta abuelos), o de otras pestes o peligros inminentes nucleares.

Sin embargo, convivimos en contexto de pandemia: aislamiento, enfermedad, peligro, miedo y sumado a ello, la forma de enfrentarlo de cada uno en forma particular. Es aquí es donde nos topamos con todo tipo de mecanismos psíquicos: nos encontramos con quienes desmienten la enfermedad con un “no pasa nada”, con aquellos que intentan desinfectar hasta su sombra, y otros que, ya cansados de los protocolos diversos, hacen un mix entre lo que era la vida cotidiana y los requerimientos de todo esto a nivel prevención.

 

Queda claro que nadie se salva solo, y que la responsabilidad social de cuidar al otro, en tanto no ser transmisores del virus para cualquier otra persona, es una actitud ética de respeto por el otro, aunque ello mismo conlleve extrañar familiares y amigos que no vemos desde hace mucho, personas con quienes no podemos compartir, y una sensación generalizada de finitud, de desprotección social y desesperanza.

 

Quiero dejar en claro que no es posible generalizar: cada uno llevó y lleva adelante (o no), su vida de forma que puede. Al parecer, la angustia es la compañera que se presenta en todo este proceso y que, la misma angustia puede ser encausada por medio de la palabra… a quien pueda oírla.

 

Atravesamos entonces entre la desesperanza, la tristeza, la acedia y momentos también de llevarla un poco mejor. La existencia humana se ha teñido con un velo gris, y no solo por barbijos, cubre-bocas y todos los equipos de protección.

 

daños que provoca el coronavirus en el cerebro

El peso de la incertudumbre en las emociones cotidianas.

 

Freud en 1895, en un texto crucial para la formación psicoanalítica que tituló “Proyecto de Psicología para neurólogos”, establece que ante el advenimiento de un ser humano se hace necesario el auxilio externo, es decir, una barrera antiestímulos que proteja al bebé al nacer, tanto de estímulos externos como internos.

 

El ser humano es la especie que al nacer se encuentra en un estado de total dependencia de quien ejerza la función de madre (no en tanto persona), a diferencia de cualquier animal: los instintos quedan exentos de la subjetividad humana para que advengan pulsiones y deseos.

 

Las experiencias del hospitalismo que R. Spitz expuso en 1945 marcan claramente la diferencia entre cancelar una necesidad orgánica como comer, y el más allá de esto: es necesario que un bebé sea mirado, hablado, sostenido, mimado para que pueda sobrevivir.

 

Es necesario que se inaugure la dimensión del deseo humano, a partir del Otro. Lacan, realizando su lectura a partir de Freud, establece que el sujeto del inconsciente surge del campo del Otro, del lenguaje y de la función de la palabra. El sueño americano de un individuo autónomo y solitario cae, dependemos del Otro en tanto lenguaje y cultura, que en los primeros años de vida biológica de un bebé, lo llevan a cabo quienes ejercen de funciones materna y paterna, dando como efecto la aparición del deseo.

 

La pandemia ha puesto en vilo ciertas sensaciones o seguridades del “Otro social”, que regula (o intenta regular) las relaciones y que en nuestro país garantiza por ejemplo, el acceso a la salud. El virus del Covid 19, que puso a tantos laboratorios a perseguir la elaboración de una vacuna ya aparentemente pronta a administrarse, mostró la incompletud de cualquier garantía del “Otro social”.

 

La importancia de cuidar al “otro”

Las consecuencias no se hacen esperar: mientras algunos se aferran a ideales políticos de pronta asistencia, otros se subsumen en angustia, tristeza y hasta desesperación ante la sensación del desvalimiento sin el Otro que proteja, cuide y sostenga. Así también este contexto habilitó posiciones más reflexivas acerca de los acontecimientos de la vida, que la escucha analítica logra asir con el deseo, y con la determinación de su encuentro desde el Otro, y con los otros semejantes.

 

Lo supuestamente cotidiano cambió: el trabajo, la escuela, las actividades, los encuentros familiares. La angustia apareció en primera plana, cada uno se las arregla como puede, y el psicoanálisis ofrece alojar al sujeto desde su escucha para atravesar esta experiencia. Es necesario remarcar la importancia del cuidado por el otro, nadie se salva solo. El aislarse ante la posibilidad de contagiarse es cuidar al otro, el preservarse de grandes grupos es cuidar al otro, el mantener las precauciones es cuidar al otro.

 

La responsabilidad frente al otro es propia del tejido social, y es el momento de apostar a la misma más que nunca.

 

Esperemos que prontamente la vacuna permita retornar a ciertas actividades que acompañan la vida cotidiana.

Que estas fiestas (siempre con las precauciones) sean también posibilidad de revalorizar los vínculos, y lo que es valioso para cada quien. El fin de año de un año distinto, que tal vez despierta a que lo cotidiano, puede no serlo más. O volverse extraño o siniestro de un momento a otro.

“Es necesario remarcar la importancia del cuidado por el otro, nadie se salva solo. El aislarse ante la posibilidad de contagiarse es cuidar al otro, el preservarse de grandes grupos es cuidar al otro, el mantener las precauciones es cuidar al otro”.

 

 

Reseña profesional

Lic. En Psicología, Psicoanalista. Magister en Psicoanálisis (UBA). Doctorando en Psicología (UBA). Ex concurrente Hospital Psicoasistencial José T. Borda (CABA). Diplomado en Abordaje Clínico y Social de la Discapacidad (UCSF). Posgrados en Centro de Salud Mental N º 3 Dr. Arturo Ameghino (CABA), Hosp. General de Agudos Dr. Cosme Argerich (CABA) y Hosp. Psicoasistencial J. T. Borda (CABA) Autor de “Clínica y Teoría Psicoanalítica: Psicosis, Psicosomática, Subjetividad” (EAE, 2019), y “Un cuerpo inconveniente: lo psicosomático en psicoanálisis” (La Docta Ignorancia, en prensa).Publicó diversos artículos en Congresos y Jornadas. Docente en Universidad de la Cuenca del Plata y Universidad Católica de las Misiones.

Realiza su Práctica Clínica en Posadas, Misiones. E-mail: francopozzobon911@gmail.com  

Teléfono: 0376-4251604.-

 

 

 

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