Casi 500 mil personas participaron de una nueva Marcha del Orgullo: «Mi amor no hace daño ¡Tu odio lastima!»

Casi 500 mil personas participaron de una nueva Marcha del Orgullo: «Mi amor no hace daño ¡Tu odio lastima!»

Cerca de 500 mil personas de distintas generaciones se reunieron para atesorar el derecho a las múltiples formas de sexualidad en una jornada plena de cantos, consignas, sabores y vestimentas multicolores de Plaza de Mayo a Plaza Congreso.

 

¡”Orgullo y lucha para todes”! manifestaron cientos de carteles a las 16 horas del sábado 2 de noviembre. La plaza de Mayo fue copada de canciones, sensualidad y cuerpos disímiles en busca de respeto e inclusión por la diversidad y la identidad sexual en todas sus formas. La 28 Marcha del Orgullo de Buenos Aires, culminó con una procesión, que para las 18:15 horas, abrazó su consigna primal sin solemnidad “¡Por un país sin violencia institucional ni religiosa! ¡Basta de crímenes de odio!

 

Cuando el sol ya bajaba en el Congreso de la Nación, detrás de la columna con la larga bandera sostenida por referentes de las comunidades LGBTI+ (Lesbianas, Gays, Trans, Intersexuales y demás elecciones sexuales), políticos y sociales, bailaban al ritmo de reggaetón, del trap y hasta de temas de Shakira las chicas, los chicos y les chiques de todas las pasiones.

 

Otras de las mociones del documento central fueron que el Gobierno cumpla con la Ley de Identidad de Género. “Las interrupciones en los tratamientos hormonales perjudican nuestra salud y calidad de vida”, se oyó en Plaza de Mayo. También, “que se cumpla con la interrupción legal del embarazo”. Además rogaron por “la separación política, económica y simbólica de la Iglesia del Estado”, entre otras menciones, que incluyeron hasta un “repudio al presidente brasileño Jair Bolsonaro” y “la solidaridad con el pueblo chileno”.

 

En esa multiplicidad de miradas está la potencialidad de la Marcha del Orgullo: en la inclusión de todos los anhelos y modelos de identidad. Así como en las resonancias alrededor de cada grupo multicolor. Una batería de tambores antecedía a una comparsa murguera en perfecta sincronía, y hasta hubo (por primera vez), una columna de danzas folklóricas, vestida de blanco, “como símbolo para limpiar a la música de raíz de todo tipo de discriminación de nuestra identidad cultural”, marcó Eduardo Herrera, uno de sus coordinadores.

 

Falta mucho por lograr, pero defendemos cada derecho que vamos logrando. Es el orgullo de desear y el orgullo de luchar. Pero cada pequeño paso para una mejor convivencia entre todes se gana así y acá. Marchando en las calles

 

Fuente (TN)



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