El psicólogo Lucas Ontiveros consideró que en las redes sociales reproducimos prejuicios desde donde hemos sido criados

El psicólogo Lucas Ontiveros consideró que en las redes sociales reproducimos prejuicios desde donde hemos sido criados

Entrevistado en los estudios de Misiones Online TV sobre la violencia de género y situaciones de abusos, violaciones y femicidios, el psicólogo Lucas Ontiveros habló del daño que esto produce, más allá de lo físico, en la subjetividad de la víctima y como queda al descubierto el rol de superior que asume el victimario, considerando además que con la llegada de las redes sociales se han perdido algunos límites.

Respecto a los abusos Ontiveros indicó que la estadísticas dicen se dan en un gran numero con familiares directos, indirectos o conocidos, “en el consultorio llegan personas que han sido víctimas de violencia o abusos muy afectadas por esta situación, depende también de la gravedad de cómo fue abordado, pero muy afectadas por la pérdida de los límites del trato, el trato hacia el propio cuerpo de la propia subjetividad, porque también se da una situación de violencia no solo en el cuerpo sino también en la subjetividad de la persona, más cuando se trata de casos con niños y niñas”.

Agregó que depende también de la característica de la violación, de la situación de violencia, del lugar que tenga el victimario o cual es la relación con el victimario, pero las marcas que deja la violencia en el cuerpo y la subjetividad de una persona lleva mucho tiempo recuperarse y es una marca que deja huellas. Creo que a medida que la situación pueda ser hablada que pueda ser tratada de un lugar de cuidado y de respeto y que se vuelva a establecer la relación de hay un cuerpo y hay otro cuerpo y hay límites en cuanto a la diferencia y al otro, eso va estableciendo un nuevo lugar para la persona que fue víctima”.

Acoso, abuso, violación

Explico también las diferencias entre las situaciones de acoso, abuso y violación que en muchos casos se confunden, “es muy importante que los jueces, los periodistas, todos nos vayamos formando en una perspectiva de género, los psicólogos también tenemos que tener más formación en perspectiva de género para poder poner los nombres a los hechos y poder diferenciar cuales son las características y cuál es el delito cuando es un abuso, cual es el delito de violación, cuando se considera un acoso. Igualmente se trata de violencias que producen una afectación importante en la victima y no podemos decir que una es más importante que la otra. Creo que el abuso es lo que produce más indignación y al mismo tiempo a la sociedad y a las personas nos asusta un poco hablarlo, como que es más llamado al silencio y cuando decimos abuso estamos hablando de un flagelo de una violencia que se produjo al nivel del cuerpo y subjetivo de un niño, niña o adolescente por parte de un adulto”.

“La violación se remite más a una situación más aislada que se produce cuando una persona violenta sexualmente a otra pero no tiene estas características de la violación a lo infantil y a la infancia y la marcada relación anterior que hubo y el acoso es algo que todavía se está como nombrando y armando como una orden a que denominamos acoso. Los movimientos feministas, las instituciones o los grupos que tienen una mayor perspectiva de género  empiezan a nombrar al acoso ya desde el lugar de sostener una desigualdad de poder entre el hombre y la mujer, donde la mujer queda en un lugar como de propiedad o cosa y esa cosificación se da en muchas conductas que para nosotros han sido mucho tiempo normales o naturales y se empieza a denominar el acoso como esa cosificación de la mujer, algo que parecía natural, como lo que pasa en la calle con los piropos, el posicionamiento del hombre como macho o como que tiene el poder sobre la mujer, las relaciones laborales se han modificado y han sido nombradas como situaciones de acoso”.

 “Creo que el abuso es lo que produce más indignación y al mismo tiempo a la sociedad y a las personas nos asusta un poco hablarlo”

Violaciones grupales

Sobre el fenómeno de las violaciones grupales que actualmente se visualizan, el psicólogo destacó que los medios han ido tomando más atención sobre estos casos “y estas situaciones producen mucha indignación en la gente que directamente lo trata como si fuera un caso que correspondería a otra sociedad, a otro mundo y está pasando en nuestros pueblos, en nuestras ciudades. La figura del violador como persona solitaria, que persigue y va en busca de su víctima es como marcada a lo largo de la historia y empieza a producir como una exageración y el hecho de una violación aunque sea una sola persona es muy indignante, muy grave, no hace falta que haya muchas personas involucradas”.

Agregó que estos hechos no entra en la lógica de alguien que puede pensar las cosas dentro de un límite, “este es mi cuerpo y este el cuerpo de otra persona, como uno puede imaginarse una situación tan brutal y tan fuera de sí. Si la persona es tomada desde un punto de vista donde no tiene subjetividad, donde es una cosa, un objeto, ahí se pierde si el victimario puede ser uno solo o en grupo, la profundidad en que la otra persona es tomada como una cosa que puede ser ultrajada, destruida, formada deformada a la voluntad del victimario o los victimarios”.

Redes sociales

Ontiveros considero, respecto a las redes sociales que estas, “reproducen los pensamientos, las formas, las modalidades en las que fuimos criados, las conductas que hemos aprendido, los modos de relación que hemos aprendido y en las redes sociales eso se hace masivo y se reproduce casi sin filtro muchas veces diría, no tanto en redes sociales, pero sí en artículos periodísticos que toman estos casos, los comentarios. Empiezan a reproducirse prejuicios, cuestiones desde donde hemos sido criados pero sin una posibilidad de crítica. Lo salvan a uno de tener esa cuestión de autocrítica o de cuidado, entonces se reproducen masivamente un montón de modalidades, el machismo, la modalidad de relación donde hay una figura que tiene mayo poder y otra que prácticamente es un objeto, muchas veces se reproduce en las redes sociales y a veces sin que uno se dé cuenta y se va reproduciendo y se va viralizando”.

Agregó que “esta cuestión de exhibición que también tienen esa pérdida de limite donde hay una persona que goza de exhibir ese poder y exhibir eso que hace, no solamente el acto en sí sino también exhibirlo y mostrarlo a los demás. Las redes dan la posibilidad de viralizar todo esto y creo que la obligación que tenemos nosotros es de esforzarnos a tener un poco de crítica y obligarnos de cierta forma a repensar un poco las cosas, por qué estoy mirando esto, por qué digo esto, pensar un poco antes de mirar decir o reproducir o intercambiar”.

“Hablábamos de las cuestiones de acoso, continuo Ontiveros, y muchas veces esas acciones se reproducen como muy naturalmente por Whast App o por redes y se va reproduciendo la situación de acoso donde uno termina siendo cómplice de esa situación. Creo que las redes producen una sobre exageración de lo íntimo y por ahí tendría que ser pensado, cuidado, se hace masivo y se deja ver, entonces ahí se ve claramente como hemos sido atravesados por modalidades de relación en las que la desigualdad de poder es normal, donde los roles que han sido adjudicados a las mujeres como de inferioridad o de vulnerabilidad fue totalmente naturalizado y hacer de lo privado público y perder ese límite. Estoy mostrando todo, se hace masivo y se pierde el filtro donde uno termina siendo cómplice de muchas situaciones que sostienen modalidades violentas de relaciones, sin llegar por ahí a situaciones tan crudas como un abuso o violación, pero las situaciones de acoso se ven normalmente masivamente. También el de juzgar a la mujer, con mirada crítica solamente hacia la víctima, a las mujeres o una determinada parte de género, olvidándonos que hay un victimario, una persona que está acusada, que es sospechosa que ha sido el probable autor de la violencia producida”.

Como una forma de ir superando estas situaciones dijo que hay que escuchar a las personas que han avanzado en esto poniendo nombres, poniendo limites, poniendo diferentes lugares a las cosas, mencionando a los movimientos, los colectivos y muchas instituciones que también se dedican a esta problemática de la cuestión de genero, destacando que “se está instalando, es muy nuevo pero hay que instalarlo”.

EP/E.J.



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