Intensos trabajos de remodelación en Iberá a la espera de Chiqui e Isi

El tercer yaguareté que se sumará al Centro de Cría (CECY) en la isla de San Alonso todavía atraviesa su segunda cuarentena. La primera fue en Paraguay, antes de ser trasladado a Corrientes. Mientras, siguen las gestiones para trasladar a Isis, la segunda hembra desde Brasil. En Iberá volvieron a juntar a Tobuna y Nahuel, aunque sin embarazo. Esperan que hayan cachorros antes de mitad de año.

Mañana se cumplirán cuatro semanas del arribo del yaguareté Chiqui a suelo correntino. Cedido por el Refugio Faunístico de Atinguy, un espacio de conservación que administra la Entidad Binacional Yacyretá, el ejemplar de ocho años se muestra paciente en lo que lleva de cuarentena, aunque “un poco aburrido”. Así lo detalló a época Sebastián Di Martino, uno de los biólogos de la Coservation Land Trust (CLT) que está al frente de la reinserción de la especie en Corrientes.
“La primera serie de análisis se realizó en Paraguay, por requisito de SENASA. Y allí ya tuvo un período de cuarentena. Ahora es la segunda etapa. Los laboratorios hasta ahora dieron bien. Pero deben concluirse los estudios antes de trasladarlo al entorno natural”, explicó el especialista.
El mismo proceso atravesaron antes Tobuna y Nahuel, los dos primeros ejemplares que habitan desde el año pasado en San Alonso.
A la par, las gestiones para trasladar a la última hembra que se sumará al proyecto como progenitora de nuevos cachorros continúan sin descanso. “Hay muy buena predisposición, la va a ceder un zoológico privado. El hombre (responsable del lugar) tiene mucho entusiasmo con sumarla al proyecto. Pero hay mucha burocracia y papeleo por completar”, relató Di Martino.
En parte las dificultades se deben a que “es un procedimiento que nunca se hizo antes. Nunca se había trasladado un ejemplar de yaguareté desde Brasil a Argentina. Por eso hay que generar los formularios y los procedimientos”, apuntó.

Pero su llegada será solo cuestión de tiempo.
Se trata de Isis, una joven yaguareté de solo cuatro años, que ya tiene una camada de cachorros en su haber, y que ha demostrado “ser muy buena madre”.
Había sido rescatada siendo aún pequeña, luego de que cazadores furtivos mataran a su madre.
Con solo tres meses, Isis fue cuidada y apareada en cautiverio.
Así, este 2017 aparece prometedor para el proyecto. “Esperamos cachorros cerca de mitad de año”, estimó Di Martino. Por eso, las juntas entre Nahuel y Tobuna se repiten cada vez que la “reina del Iberá”, como la llaman en el entorno, muestra signos de entrar en celo. Y aunque aún los encuentros no prosperaron en reproducción, no se pierden las esperanzas.
“Otra alternativa es que, si se demora mucho en llegar Isis, pueda intentarse una cruza entre Chiqui y Tobuna”, deslizó el biólogo.
No obstante, todavía hay intentos por hacer.
Pero la falta de los cachorros no es del todo inconveniente, por lo menos en esta etapa del proceso del proyecto.
“Se está acondicionando el corral que será para Chiqui y el que aguarda por Isis. Y a la vez, revisando todos los detalles en los corrales que albergarán a las crías”, explicó Di Martino.
“Una vez que existan crías, se podrán monitorear solo por un sistema de cámaras de vigilancia, con el menor contacto humano posible. Podrán pasar hasta 2 años hasta poder volver a entrar a esos corrales. Es muy importante que todo (sistema eléctrico, puertas, pasillos, tarimas, bombero de agua, desagote de piletas) funcione muy bien”, remarcó al final.

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Cinco tapires comparten la cuarentena

India y Nena son dos ejemplares de esta especie que también estaba extinta en el Iberá, y que volvió a pisar suelo correntino durante 2016. La primera pareja fue la de Nato y Francisco, quienes ya fueron dejados en libertad en la estancia Rincón del Socorro, cerca de Carlos Pellegrini, aunque bajo vigilancia y asistencia de biólogos de CLT que los visitan y atienden sus necesidades.EPC050217-023F02
“Son animales herbívoros, que nacieron y crecieron en cautiverio. Es natural que su adaptación al entorno no sea tan sencilla. Comen principalmente hojas de los árboles y frutas. Todavía necesitan algo de suplementación”, detalló el biólogo Sebastián Di Martino.
“Cada cierta cantidad de días les proveemos frutas y alimento, pero están muy bien”, aseguró.
Mientras tanto, India y Nena son las dos últimas hembras en llegar, solo pocos días antes que el yaguareté Chiqui. Así, aunque en recintos aislados, ambas especies que estaban extintas en Corrientes desde hace décadas se preparan para compartir el entorno natural que las albergará en el Iberá.
“Ambas están muy bien y durante el chequeo médico pudimos conocer su peso real. India ronda los 210 kilos y Nena cerca de los 250. Son dos hermosas tapires. Mientras esperamos los resultados de sus análisis, ambas pasan el rato comiendo y bañándose en la pileta que se encuentra en su recinto”, relataron por su parte quienes se ocupan de su cuidado durante este período.
Los tapires, considerados los herbívoros neotropicales más grandes, se irán de este modo reincorporando de manera progresiva a al entorno mágico del Iberá.
Del mismo modo, Di Martino destacó el avance en la adaptación de los pecaríes. “Como con los yaguaretés, tardaron un tiempo en adaptarse a la vida silvestre. Nos preguntábamos por qué todavía no encontrábamos cachorros. En la última recorrida tuvimos la sorpresa: encontramos los primeros ejemplares nacidos en Iberá”, subrayó.

(Fuente: Diario Época)



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