Un debate cargado de otredad

La audiencia pública celebrada ayer en Aristóbulo del Valle introdujo la novedad de ser un diálogo intercultural, en medio de un proceso inédito en el que están involucrados los guaraníes, el Estado, empresas privadas y organizaciones ambientalistas. En Misiones se hicieron varias audiencias públicas previamente, pero nunca se había escuchado la voz de los habitantes originarios del suelo.
La novedad, sin embargo, no cambia el hecho de que los asuntos guaraníes –como de otras culturas-, son analizados siempre desde la mirada “blanca” o jurua, como identifican ellos al otro. Esa otredad, bien definida por la Antropología, de la que, sin embargo, no logran desprenderse quienes se definen como defensores de los originarios. El otro, en esta instancia, estaba ahí. Escuchando, con una enorme paciencia, lo que deben hacer ellos con lo que, en definitiva, es su tierra por preexistencia.

Misiones es pionera y reconoce a los indígenas en la Constitución. Pero en la práctica, sus derechos siguen dependiendo de que alguien se los reconozca.
La discusión sobre el camino en el Lote 8 dejó al desnudo esa mirada. Las comunidades que viven dentro del Parque Provincial Moconá, en la reserva de la biosfera de Yabotí, reclaman una salida hacia la “civilización” para tener acceso a la salud y otros beneficios. Quienes se oponen, en su mayoría, desde arriba, advierten que satisfacer esa demanda sólo puede traer daño al medioambiente. Como si el jurua ya no hubiera destruido casi toda la selva. Proponen otra traza, mucho más extensa, que probablemente ninguno se anime a caminar cargado de mercadería o de sus propios hijos.
Otros aprovecharon para hacer “política” desde el debate indígena. La oposición -valga la redundancia- se puso en contra del camino o, de máxima, como el partido Agrario, proponen que sea sólo para uso indígena.
En contra se pusieron también algunos guardaparques, especialmente los enrolados en las entidades gremiales ATE y CTA, que insisten en la intangibilidad del monte. Curiosamente, la ruidosa protesta en medio de la audiencia, se levantó apenas pasada la hora del almuerzo. Adentro, pacientes, los guaraníes seguían el debate.
El concepto de intangibilidad de la selva, sin embargo, quedó perimido y son más los ambientalistas que entienden que selva sin sustentabilidad para sus habitantes, no es el mejor camino para la preservación del medioambiente para las futuras generaciones. Esa idea se aplica, por ejemplo en el futuro parque nacional de los Esteros del Iberá y está siendo puesto en práctica en el futuro parque El Impenetrable, donde las comunidades indígenas mantienen sus tierras e incluso se sumaron a la preservación a través de los organismos del Estado.
En Misiones, más allá de los reconocimientos, todavía queda un largo camino para que el debate deje de ser de nosotros hacia ellos.



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