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Herido en planta de Alto Paraná trabajaba sin elementos de seguridad apropiados

Siguen internados dos de los tres técnicos afectados por un derrame de ácido en la fábrica de tableros de la empresa chilena. Víctor Villar presenta el cuadro más grave: tiene quemaduras en el torso y la cara. Apenas fue salpicado por el peligroso material, pero no tenía protección adecuada para el trabajo que estaba realizando. Los accidentados son trabajadores tercerizados.

Según indicaron desde la empresa Solmec, una de las contratistas que utiliza la chilena Alto Paraná para reducir sus costos, de los tres trabajadores involucrados en el derrame de ácido que se produjo el lunes en la planta de tableros en Puerto Piray, el que sufrió las lesiones más graves es justamente el que tuvo menos contacto con el corrosivo producto. Se trata de Víctor Villar, un ingeniero de 32 años que al momento del evento estaba supervisando tareas de mantenimiento que se realizaban en la planta. Solo fue salpicado por el ácido que literalmente bañó a uno de los operarios, pero por no tener la protección apropiada en la cara y el torso, recibió serias quemaduras.

Rubén Retamosa encargado de la empresa Solmec, explicó que el accidente se produjo cuando dos técnicos quitaban un ducto de ácido que debía estar vacío, pero al removerlo se derramó material químico que literalmente terminó bañando a uno de los trabajadores. Como reacción instintiva, el operario soltó el caño, realizó un brusco movimiento en su intento por evadir el contacto con el peligroso producto y terminó salpicando a Villar, que supervisaba las tareas a pocos metros de distancia.

El empresario destacó que los dos técnicos que trabajaban en el ducto tenían todos los elementos de protección personal: guantes, ropa con protección ante agentes químicos y protectores faciales, lo que les salvó la vida, aunque uno de ellos terminó con quemaduras en el cuero cabelludo y en otras partes no protegidas de su cuerpo. Pero el supervisor, que solo fue salpicado, fue el que se llevó la peor parte, porque sólo tenía anteojos y ropa de trabajo estándar. Por no contar con protección facial, sufrió serias quemaduras en su rostro y también se quemó el tórax, porque la camisa de tela que llevaba se derritió inmediatamente en contacto con el poderoso ácido industrial.

Como resultado del accidente, tanto el ingeniero que  supervisaba como los dos técnicos que trabajaban en el ducto, fueron trasladados al Samic de Eldorado, allí se le dio el alta a uno de los trabajadores y los dos restantes fueron trasladados al sanatorio Nosiglia de Posadas por la gravedad de las lesiones que habían sufrido. Hasta ayer, los dos seguían internados y fuera de peligro.

Precarización galopante

Los trabajadores accidentados no eran empleados de Alto Paraná, sino de la firma Solmec, una de las tantas contratistas a las que apela la multinacional chilena para reducir sus costos y trasladar riesgos a empresas pequeñas. La tercerización le permitió a la forestal reducir dramáticamente en los últimos años la cantidad de trabajadores que utiliza, especialmente en tareas de cosecha, sin asumir los costos económicos que implicaría despedir  empleados, simplemente dejan de dar tareas a sus contratistas y son ellas las que deben afrontar las responsabilidades que implica dejar a un trabajador en la calle.

La situación fue denunciada en reiteradas oportunidades desde el sindicato de papeleros de Puerto Esperanza, que nuclea a los empleados de la planta celulósica de Alto Paraná, quienes aseguran que la tercerización implica desprotección y precarización para los trabajadores.

Otro fenómeno que se viene denunciando en la zona del Alto Paraná tiene que ver con la aparición de contratistas ligadas a altos directivos de la firma chilena, que estarían sobrefacturando sus servicios e incluso facturando servicios no prestados. Con eso consiguen trasladar parte de las enormes ganancias de la multinacional, a pequeñas empresas de dudoso encuadre fiscal.

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