Discusiones que atrasan

Escribe Juan Carlos Argüello, jefe de Redacción de Misiones On Line 

¿De qué sirve un gremio que opera como una corporación y se para por encima de los derechos de la sociedad y de otros trabajadores? ¿De qué sirve una cooperativa cuyos dirigentes se enriquecen con los aportes de los socios y acumulan abultadas deudas? Ambas preguntas están emparentadas con la situación política de los últimos días. En la Nación, la presidenta Cristina Fernández retó fuerte a los conflictos intersindicales que paralizaron Aerolíneas de bandera en las últimas semanas, dejando varados a miles de pasajeros y generando un desgaste incalculable en costos e imagen.

En Misiones, varios pueblos enteros tuvieron que sufrir cortes de energía eléctrica y quedarse sin agua por la irresponsabilidad de sus dirigentes y cooperativas, que deben en conjunto 5,5 millones de pesos a Electricidad de Misiones SA. Son deudas arrastradas desde hace años y en algunos casos, ascienden a 1,8 millones de pesos, más intereses.

En ningún caso, se puede aducir tarifas bajas o falta de pago de sus socios, a los que les cobran regularmente, sino que se trata de una lisa y llana mala administración, incluso, rozando el delito, como balances aprobados sin menciones a las deudas o síndicos que debían controlar a sus familiares en las mismas entidades, como ocurrió en la de Andresito, donde la nueva administración se encontró con la bomba de tiempo y sin capacidad de desactivarla.

Rápidamente, como es costumbre, los dirigentes cooperativos salieron a pedir un auxilio del Estado, pero esta vez, acertadamente, descartaron que haya un salvataje con subsidios, aunque se pueda refinanciar la deuda.

 “No le pondremos una pistola en la cabeza a nadie pero en algún momento esto se tiene que terminar”, advirtió el gobernador Maurice Closs, quien desde hace tiempo venía alertando sobre la necesidad de eficientizar la labor de las cooperativas, histórico motor de la economía misionera, pero no por ello menos conflictivo si no cumple con su razón de ser, que es prestar servicios a sus socios y mejorar la economía de cada zona o región productiva.

En esa línea corporativa,  Guido Weber, el presidente de la Fecem deslizó que Emsa tiene más problemas que las cooperativas y por eso sale a cobrar y aseguró que las cooperativas no pueden afrontar el aumento de los costos.

Es cierto que los costos crecieron, pero aquí se trata de deudas de más de dos años. ¿Dejarían las entidades que un usuario no pague por dos años? Debería admitir el dirigente cooperativo que la decisión de Emsa hasta es tardía, ya que de ninguna manera es tan generosa en los plazos con los usuarios a quienes a la segunda deuda se les interrumpe el servicio.

Ambas situaciones son una desviación del concepto de Estado presente que rige los destinos del país y de Misiones desde hace algunos años. Una cosa es el Estado presente para decidir en la economía y proteger a los menos favorecidos y otra cosa es el Estado bobo que está solo para solucionar errores o salvar rojos de los privados. Con el Estado bobo, la Argentina se fue a pique. Con un Estado presente, pero racional, es como está saliendo a flote.

El Estado bobo es el que minimiza la atención social y pretende que sea el mercado el que reparta ganancias, generando más ricos y muchos más pobres. El que absorbe deudas de los privados o que se hace

La discusión del concepto es clave en momentos en que el “primer mundo” vira hacia un manejo tecnocrático de los Estados, con gobernantes sometidos a los dictados de los mercados financieros -de los que fueron parte- y recetas de ajuste, como en Italia, Grecia y seguramente España.

Es esa tendencia política la que necesita de un Estado bobo, que acepte sus imposiciones y que cumpla a rajatabla con la regla de que el mercado manda.

Argentina, como otros países latinoamericanos, transita otra senda. Sin endeudamiento irracional, con incentivos a la economía donde hace falta y quita -como los subsidios- cuando son claramente innecesarios. Argentina cuenta con un Estado que interviene donde debe intervenir, aún con las peores críticas o profecías de crisis.

Una muestra cabal es la intervención en el mercado de cambios, que desató una ola de acusaciones que, con el paso de los días, han demostrado estar erradas.

La estrategia del Gobierno no es la de planchar el tipo de cambio, sino que la suba sea gradual como para evitar especulaciones. Si se deja que el dólar suba libremente, todo el mundo compraría dólares para ganar con la diferencia, lo que pone en peligro la estabilidad económica porque el dinero se desviaría a la especulación financiera.

Sin embargo, no son pocos los actores y sí muchas las presiones para que el Gobierno argentino cambie el rumbo pese a la fuerte ratificación social. La Presidenta tiene claro que el modelo no se toca, pero fue ella misma la que dijo ante los industriales que la economía entra en una etapa de “sintonía fina”, es decir que el Gobierno meterá mano en muchas decisiones para corregir eventuales desvíos, como los ejemplos del mercado cambiario o la quita de subsidios a los sectores más pudientes. Ya no alcanza con la recaudación alta o el precio de la soja, ahora hay que pulir números para sostener el rumbo.

La oposición espera agazapada, mientras gremialistas como Cirielli en Aerolíneas, hacen el trabajo sucio. “Lo que el Gobierno está haciendo es un intento de golpe institucional contra un sindicato. Si es así es peligroso porque si la respuesta van a ser las intervenciones, van a empezar a intervenir radios, canales de televisión. Es muy peligroso porque esto es reaccionario, típico de cualquier dictadura militar y no de un gobierno democrático”, disparó Cirielli, a quien no se le puede reclamar demasiada coherencia, ya que fue funcionario de este mismo Gobierno.

Nadie puede dudar que la paralización de la línea de bandera no obedece a intereses que van mucho más allá de trabajadores, por cierto muy bien pagos, que en 2001 estaban con el cartelito de desocupados de una empresa vaciada por la privatización.

Los sucesivos boicots atentan contra la empresa, buscan desacreditar -por jóvenes- a quienes la manejan y causan un profundo daño a la imagen del país. Misiones sufrió las consecuencias esta misma semana: las Cataratas, el principal atractivo turístico, elegidas hace pocos días como una de las nuevas siete maravillas naturales del mundo,  se quedó dos días enteros sin vuelos por la falta de control de un sistema de radioayuda que debe verificar la Administración Nacional de Aviación Civil. Se trata de un recurrente olvido de los operadores, que tiene consecuencias nefastas para el turismo.

Pulcros economistas acostumbrados a las revistas de corazón, también ponen su granito de arena para cuestionar la solidez del modelo.

Sin dudas, se viene una nueva etapa en el Gobierno y cada paso será puesto bajo la lupa de medios y voceros con tal de limar el capital político que tuvo la Presidenta en octubre y que tan esquivo es a sus propios dirigentes.

Los candidatos opositores saben que solo cuentan con un puñado de medios de comunicación para sostenerse en la ola por los próximos cuatro años y ni el rechazo social parece hacerles revisar su actuación y los pactos siguen en pie.

Pese a que el mismo Ricardito Alfonsín calificó como un error su alianza con Francisco De Narváez o en Misiones el ex candidato a gobernador Luis Pastori haya admitido que uno de los motivos de su fracaso fue el esfuerzo desmedido en hacer alianzas con sectores que no piensan como el radicalismo, el recambio parlamentario da lugar a las mismas alianzas.

El diputado nacional por Misiones, Ramón Puerta, se encuentra a un paso de ser electo vicepresidente primero de la Cámara Baja en el Congreso de la Nación, gracias a un acuerdo encabezado por el Peronismo Federal, sector que tiene como uno de sus líderes al misionero; el PRO de Mauricio Macri y sectores disidentes del radicalismo que pegaron el portazo a su partido luego de la convención que tuvieron el fin de semana pasado en Vicente López. Los votos de estas tres fuerzas le garantizarían a Puerta ascender, ya que ahora es vice tercero. Paradojas de los votos: en Misiones terminó cuarto con una paupérrima cosecha. Y aunque el frustrado candidato a senador siga usufructuando esa alianza, no dudó en deslizar la sospecha de un acuerdo de la radical María Losada con el oficialismo por no reclamar la tercera banca del Senado, que, desde su óptica, no puede ser del justicialista Juan Manuel Irrazábal. Pero desde la UCR no hay ánimo para reclamar lo que con los votos no obtuvieron, aunque sí mantienen en disputa las bancas misioneras.

 

 

 

 



Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE