Una historia de nunca acabar

Otro presunto hijo natural de Manubens Calvet, Manuel Maidana.

Otro presunto hijo natural de Manubens Calvet, Manuel Maidana.

Con esta última jubilada, ya son tres las personas que se autoproclamaron herederos universales de Juan Feliciano Manubens Calvet.

Cuando en la primera hora del jueves 5 de marzo de 1981, Juan Feliciano Manubens Calvet dio el último suspiro, tenía a su conciencia como única compañera. Sin hijos, sin esposa, ese controvertido personaje, con fama de miserable, dejó una fortuna en campos y otros bienes. Cuando aún estaba fresca la tierra de su sepultura, 35 sobrinos nietos se presentaron en la Justicia para reclamar la herencia. Cuando todo parecía “un trámite”, apareció en escena la primera “hija natural” del hacendado, una paraguaya que se hacía llamar Dolores Manubens Calvet. Detrás de esta mujer estaban el político José Luis Cora y el obispo de Venado Tuerto, monseñor Mario Picchi. A ellos se uniría después el martillero Jorge Norberto Olivero.

La maniobra para apoderarse de la herencia pudo mantenerse durante años, con aportes de dinero de un sector de la Iglesia y de la venta de partes de la fortuna que se transferiría a Dolores. Ni las bendiciones papales que repartía Cora entre funcionarios y jueces federales sirvieron para quedarse con la estancia Pina de 105 mil hectáreas y otros campos que tenía el hacendado en la zona de Río Cuarto. Todo se desplomó cuando se supo que la hija natural era una pobre ciudadana paraguaya llamada Juana González Civils. Los cuatro partícipes del fraude fueron condenados a prisión por la jueza Cristina Garzón de Lascano. Monseñor Picchi pudo zafar de la cárcel porque tenía más de 80 años.

Había pasado demasiado tiempo y cuando renacían las esperanzas de los sobrinos nietos, apareció en escena el correntino Manuel Maidana, otro “hijo natural” con su abogado Luis Cima. El caso se fue dilatando y al cabo de otros varios años, otro fraude está al caer y no sería de extrañar que el supuesto heredero y su abogado terminen presos.

Ahora, para desazón de los sobrinos nietos, cuando se caía la “careta” del segundo “hijo natural”, surge una tercera “hija extramatrimonial” de Manubens Calvet que se autoproclama su heredera universal.

Manuel Hormaeche, apoderado de la sucesión Manubens Calvet, designado por el juzgado de Civil de 32ª Nominación, calculó la fortuna del hacendado en unos 400 millones de dólares, entre campos que producen y 20 mil cabezas de ganado.

¿Hasta cuándo aparecerán hijos naturales? ¿Quién está detrás de todos estos intentos y tiene tanto capital como para afrontar semejantes gastos que demandan la compra de voluntades y de documentaciones falsas? ¿Será un sector de la Iglesia como muchos piensan, o acaso alguno de los empresarios que ya adquirió parte de los derechos hereditarios?

Hay 400 millones de razones que explican la inversión en maniobras ilícitas. Pero, al parecer, todos, sobrinos nietos y quienes quieren sacarlos de circulación están detrás de una herencia que parece maldita.



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